Cabán Vale nació en Moca el 22 de noviembre de 1942. (Archivo)  
“El Topo” fue reconocido por la UPR por su emblemática composición “Verde Luz”.

La trayectoria artística de casi cinco décadas de Antonio Cabán Vale “El Topo” podría ser reconocida a nivel académico si finalmente la Universidad de Puerto Rico Recinto de Aguadilla le otorga el grado doctoral Honoris Causa al reconocido compositor puertorriqueño.

El anuncio se llevó a cabo durante un reconocimiento que el Departamento de Español le hizo al cantante, oriundo de Moca, como parte de la celebración del cincuentenario de la composición más emblemática de su repertorio: “Verde Luz”.

Según se informó, el nombre de Cabán Vale ya fue sometido al Senado Académico de la UPR-Aguadilla para para su consideración y se espera que sea aprobado sin problemas.

“La UPR-Aguadilla homenajea a ‘El Topo’, quien ha dejado su huella marcada en la historia de nuestro país por enaltecer aspectos de nuestra cultura y ser embajador de la cultura puertorriqueña en América Latina. Estamos muy agradecidos por su legado y por ser fiel defensor de nuestra identidad como puertorriqueños”, expresó el doctor Nelson A. Vera Hernández, rector de la UPR-Aguadilla.

Durante la actividad, el Municipio de Moca le hizo entrega al cantautor de una proclama. Además, el doctor Roberto Echevarría de la UPR en Río Piedras y del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe presentó la Reflexión en torno a la poética de Antonio Cabán Vale: Un acercamiento a “El Lenguaje poético en la obra de Antonio Cabán Vale”, tesis trabajada por la doctora Nydia Velázquez.

Cabán Vale nació en Moca el 22 de noviembre de 1942. Durante sus años universitarios en la UPR en Río Piedras comenzó a escribir poemas y más adelante fundó el grupo Taoné, donde musicalizó algunos de sus poemas.

Canciones como “Solina Solina”, “Qué bonita luna” y “Antonia”, con la que conmemoró el asesinato de la estudiante Antonia Martínez a manos de un policía durante las protestas de estudiantes a la guerra de Vietnam en 1970, lo convirtieron en uno de los cantantes favoritos de la época y un referente obligado de la nueva canción puertorriqueña.

Para el verano de 1966 “El Topo” consideró marcharse a Estados Unidos para buscar trabajo, pero la idea de separarse de su país le causaba gran tristeza. “Tenía una guitarra y le faltaba una clavija, creo que era la cuarta. Empecé a hacer unos acordes, y no pasaron ni 50 minutos, en lo que saqué la melodía”, recordó Cabán Vale en una recién entrevista con El Nuevo Día.

Así nació la letra de ese poema considerado un segundo himno nacional y que ha sido interpretado por los principales cantantes del patio.

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