Roberto Hernández Nieves transforma vidas con su arte -VÍDEO

Por Rosa Escribano 03/21/2013 |
Los estudiantes Valerie Rodríguez (a la extrema izquierda), Alexis Font y Sheimary Rivera han participado activamente de la experiencia.  jose.reyes@gfrmedia.com  
La propuesta de Roberto Hernández Nieves busca impactar positivamente al estudiantado al integrarlo en obras de arte público.

Rescatar valores y fomentar en los estudiantes un sentido de labor comunitaria fueron dos de los propósitos de la propuesta Arte para transformarte, creada por el artista plástico Roberto Hernández Nieves. Y no se equivocó.

En apenas 13 días de originado su primer proyecto, las caritas emocionadas de decenas de estudiantes de la escuela pública Julia de Burgos, en Carolina, han desfilado para colaborar y, con pincel en mano, dejar una huella en el colorido mural de 6 pies de alto por 32 de ancho, así como en una pared aledaña de seis pies por seis.

“Yo quería trabajar con la base de la sociedad, y creo que a estos niveles de escuela elemental e intermedia, lo que un niño aprende lo hace suyo para siempre”, revela convencido el artista de 29 años. “Hay que aprovechar esa inocencia y enseñarles cosas que valgan la pena”, añade respecto a la población estudiantil del plantel, que imparte enseñanza de kínder a noveno grado.

Espacio para todos

“El arte es una herramienta de cambio”, reflexiona convencido Roberto. “Tengo niños que, por lo general, son violentos, que tienen muchos problemas y, cuando ellos cogen el pincel, se concentran tanto que no hay espacio para la violencia, para portarse mal. Lo que quieren es aprender, que los demás vean lo que pueden hacer”, menciona complacido el artista, natural de Carolina y residente de Vega Alta.

No es una clase de arte. Así que, como parte de la propuesta, todos los estudiantes interesados pueden participar. En términos de habilidades artísticas, “no excluyo a ningún estudiante”, aclara. “No busco niños que saben pintar ni que son artistas. Se trata de que todos participen voluntariamente, dependiendo de su disponibilidad y su interés”, especifica el también autor del mural Estudio del tiempo, en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Carolina.

Su interés primordial es que disfruten el proceso y centren su mente en pensamientos constructivos, “que se relajen de tanto estrés y de tanta violencia social y de tantas cosas que ellos aprenden y saben, porque, a su corta edad, saben de cosas que no deberían saber, como temas de embarazo, de drogas, discotecas”, y en esa dinámica informal, “yo aprovecho el momento si me traen la inquietud para aconsejarlos y hacerlos reflexionar al respecto”, confiesa.

Ese espacio de convivencia es lo que hace la diferencia en su proyecto, asegura el artista, a quien los niños cariñosamente llaman “Robert”. En cada oportunidad, interactúan a la vez niños y adolescentes de diferentes edades. Uno de sus más fieles colaboradores es Alexis Font Santos, de 13 años. El estudiante, que cursa sexto grado, comparte que “me ha gustado mucho porque yo hacía dibujos y todo eso, pero no sabía que pintaba”. Y rememora que “el primer día que pinté traté de controlar el pincel porque yo estaba temblando. Me salí un chinchín de la raya”.

A su vez, Aurora Arrieta, consejera profesional de la escuela, observa que esta alternativa no solo “trabaja con el aspecto de la selección vocacional”, sino también “con la deserción escolar al crear el sentido de pertenencia, de que la escuela es tuya, de que te agrada el espacio donde estudias”.

 
Arte para transformar

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Desea seguir su obra

El auspicio para pintar el mural en esta escuela lo logró gracias a una entidad privada. Pero Roberto anhela llevar su propuesta de Arte para transformarte a todos los pueblos posibles, en especial donde hay alta deserción escolar.

Cabe mencionar que, al momento de la entrevista, la obra estaba por finalizar. Pero Roberto aseguró quedarse unos días más para, voluntariamente, trazar las líneas para el juego de la peregrina, favor que le han pedido algunas niñas. También, para pintar media cancha de baloncesto. “Ese es parte del proceso. Resolver necesidades básicas de ellos que uno identifica en ese proceso de convivencia y para las que puedo aportar”.