Que no te mate la faja...Llévala con mesura

11/09/2012 |12:23 p.m.
Las fajas que se utilizan como prenda de vestir pueden esconder ese chichito momentáneamente, pero una vez te quitas la faja, “todo vuelve a su lugar”. (Archivo)  
No hay duda de que, al utilizar una faja debajo de cualquier traje o pantalón, se te recogen esos chichitos que te sobran.

Te las pones y te ves de show. No hay duda de que, al utilizar una faja debajo de cualquier traje o pantalón, se te recogen esos chichitos que te sobran. Y esa faja “milagrosa” es de esas que parecen una segunda piel: busto hacia afuera, barriga adentro, cintura de avispa y derrière pronunciado. 

Te miras al espejo y pareces una J.Lo cualquiera, aunque eso signifique que ni siquiera puedas respirar. Pero si damos un vistazo atrás, las fajas son prendas parecidas a los corsés que se utilizaban a principios del siglo 20. Estas piezas femeninas dejaban sin aliento a las mujeres que buscaban resaltar el busto y marcar la cintura. Las fajas que se utilizan como prenda de vestir pueden esconder ese chichito momentáneamente, pero una vez te quitas la faja, “todo vuelve a su lugar”.

Las llamadas fajas reductoras o moldeadoras prometen milagro, como bajar de peso y moldear el contorno del cuerpo. La publicidad ha hecho de las suyas cuando presentan infocomerciales con modelos esculturales “dando testimonio” de la transformación de sus cuerpos con tal o cual faja. No hay que ser experta para saber que la efectividad de la fajas dependerá más bien de la combinación de tratamientos que se realicen mientras se lleva puesta la faja.

La realidad es que la compresión ligera que pueda ejercer la faja ayuda a moldear la silueta, pero sin duda, el mejor remedio para bajar de peso es llevar a cabo un plan de ejercicios y una dieta baja en calorías. Aunque el uso continuo de esta prenda íntima no presenta un riesgo significativo para la salud, la realidad es que el abusar del uso de ellas sí puede provocar algunas condiciones médicas que se pueden prevenir. Precisamente, esa es la opinión del doctor Jaime Claudio.

“Se han reportado casos de mujeres que usan ropa muy pegada y existe la posibilidad de complicar un problema de acumulación de agua en las venas”, indicó el doctor en medicina de familia. Según dijo el galeno, la condición se llama estasis venosa y es que el exceso de líquido dilata las venas de las piernas, lo que puede predisponer a la persona a que no coagule la sangre y sufra el riesgo de que el coágulo suba al pulmón.

Asimismo, el doctor explica que probablemente el uso de las fajas por algunas horas no signifique un riesgo para salud. El problema es cuando se expone el cuerpo a la compresión de la faja por largas horas. “Las fajas reductoras ofrecen o plantean que, a través de calor, vibración o administración local de un químico, ser podría alterar el almacenaje de esa grasa. La verdad detrás de eso está lejana. No hay evidencia de que estas fajas puedan alterar el almacenamiento de grasa en las células”, puntualizó.

Sin embargo, Claudio supone que, sin duda, las fajas moldeadoras ayudan a mejorar la postura, lo que se traduce, a su vez, en que quien las use pueda mejorar su silueta. “Al no estar predispuesta (la persona) a sacar la barriga para fuera o trincar los músculos abdominales, te verás al espejo y te verás mejor”, subrayó el galeno.

El doctor concluye también que el factor placebo o de fe tiene mucho que ver en la función de las fajas. “Si sientes que hay algo que está quemando la grasa y que estás progresando, sin darte cuenta, inconscientemente, comienzas a progresar. Por ejemplo, comienzas a hacer más ejercicio y velas la dieta”, concluyó el galeno.