Una Lola con espíritu vencedor

06/01/2012 |09:08 p.m.
Primera Hora / Gabriel López Albarrán  
Su gran pasión por los niños la llevó a convertirse en maestra de educación especial, sin saber que en poco tiempo sería madre de un niño especial.

Su gran pasión por los niños llevó a Mónica Rodríguez Feliciano a convertirse en maestra de educación especial, sin saber que en poco tiempo sería madre de un niño especial. Actualmente es madre de dos varones uno de siete y otro de cuatro años. 

 “Por mi perspectiva personal he podido ayudar a otras madres de niños especiales a colaborar y enfrentar este reto, ya que me puedo poner en sus zapatos” comenta Rodríguez Feliciano y añade que “lo más que me encanta de mis dos hijos son sus sonrisas, eso es lo que me motiva a seguir adelante, siempre adelante”. De acuerdo con Rodríguez Feliciano su profesión como educadora y su experiencia personal como mamá de un niño especial le han enseñado el valor de enfrentar la lucha de la vida con alegría y perseverancia.

 Mónica, quien se considera una mujer con espíritu vencedor, ha logrado destacarse en los miles de roles que conlleva ser una madre soltera, y es por eso que busca siempre dar lo mejor de sí. “Siempre he ofrecido lo mejor de mi con mucho esfuerzo y amor. Soy una mujer alegre y feliz que ama ser mujer, ama ser madre y ama vivir cada minuto”, sostiene.

 Esta Lola menciona que la fe juega un papel muy importante en su vida, por lo que busca siempre inculcarla en sus hijos recalcándoles la importancia de ser agradecidos con Dios. “La fe es el valor más importante de cultivar porque nos abre las puertas siempre a una nueva solución. La vida es un regalo de Dios y tenemos que vivirla con mucha pasión, como si cada día fuese el último”, enfatiza. 

Mónica, haciéndole honor a su profesión de maestra, busca aprender algo nuevo cada día y menciona que, “cada día se aprende una lección de vida, ya sea en la escuela con mis estudiantes, que son mis pequeños maestros, o en casa con mis chicos”. De acuerdo con esta Lola lo importante es andar con una gran sonrisa y amarse tal y como es.