Unidos a pesar de todo pronóstico

02/11/2012 | 00:00 a.m.
Jeairy Segarra y José Veras se conocieron mientras estudiaban en la escuela superior.  
Jeairy Segarra y José Veras se conocieron mientras estudiaban en la escuela superior.

Cuando eran estudiantes de escuela superior, la vida los puso de frente. Se gustaron. Después cada cual siguió su camino. Años después se encontraron de nuevo.  Físicamente, ella no era la misma. Pero su belleza, su inteligencia y sencillez, a él lo embelesaron. Esta vez el rostro de ella llevaba la marca de un accidente que sufrió en el 1998, cuando se quemó con una vela y el 50% de su cuerpo recibió quemaduras de segundo y tercer grado. Aun así decidieron, contra todo pronóstico, unir sus vidas.  Así nació la historia de amor de Jeairy Segarra y José Veras.

La trillada frase de que “el amor todo lo puede” se hace más que evidente en este joven matrimonio. José y Jeary, según cuentan, se conocieron mientras estudiaban en la escuela superior. Sin embargo, por cosas de la vida, cada cual siguió su camino con sus respectivas familias. Aunque cada  cual hizo su vida, admiten que siempre hubo una atracción por  parte de ambos, pero nada más que eso. La vida los unió nuevamente, cuando la familia de José, natural de República Dominicana deciden establecerse en Puerto Rico y Estados Unidos. Fue en una “fallida” reunión de su clase de escuela superior  donde Jeairy se vuelve a encontrar con José. Tenían 15 años. “Yo siempre hacía  estas fiestas con compañeros de la escuela y lo curioso es que precisamente, ese día nadie fue. Estábamos ella y yo”, dice José mirando a Jeairy y ambos soltando una carcajada de complicidad. “Todo empezó como una amistad. Luego nos hicimos novios como por ocho o nueve meses”, dice Jeairy, quien admite que su mamá siempre hablaba muy bien de José, incluso antes de reencontrarse. Por su parte, José siempre pensaba en Jeairy como esa muchacha distinta a las demás. “Con Jeairy  es un tipo de relación que te hace apreciar su persona, por lo que es. Por quien es ella.  Es una forma diferente de amar. En un mundo tan superficial donde  todo es apariencia y nos dejamos llevar por lo que hay en el exterior, en lo físico,  debemos conocer lo que hay en el fondo. Jeairy es una persona bella, es hermosa”, indica José, quien se dedica a la venta de placas solares.

 Obstáculos a su amor

Ambos admiten que en estos ocho años de matrimonio han tenido sus altas y bajas.  Cabe señalar que la familia de Jeary no estaba de acuerdo del todo con la decisión de que contrajeran matrimonio. No por José, sino por la condición en la piel de Jeairy. Según dice la joven empresaria de la línea de productos orgánicos KOMOKOCO, después de su accidente, ella era sobreprotegida por sus padres. Ellos velaban por sus cicatrices físicas y por las de su corazón. No querían que nadie la  lastimara. Jeairy ya había pasado por muchas situaciones difíciles, para añadirle una más. Por su parte, la familia de José también les preocupaba que él decidiera unir su vida a una muchacha que, por su condición,  tenía que recibir unos cuidados especiales.  Pero con el tiempo, cada cual educó a su núcleo familiar logrando así la armonía. “Ambas familias han podido crecer, manejar y mantenernos unidos”, dice Jeairy, quien también cuenta que hasta sus propias amistades  no creían que ellos se casarían. 

Pero el amor triunfó y hoy día, Jeairy y José disfrutan de una estabilidad matrimonial, y el fruto de ese amor, son sus dos niñas, quienes le dirigen sus vidas. Tanto es así que las chiquitinas reciben homeschooling. Así es que tener un tiempo para ellos como pareja a veces le resulta imposible, pero cuando lo logran, lo aprovechan al máximo. De igual forma, dicen que han tenido sus momentos difíciles, pero no han vacilado en buscar ayuda para que la solidez de su relación no se afecte. “Anteriormente, uno de joven, pretendíamos resolver las cosas al momento. Pero la realidad es que  todo en la vida se logra  con paciencia. Hemos aprendido  a darnos nuestro espacio. Si yo estoy molesto por algo, nos reunimos y hablamos. Pero primero pensamos lo que vamos a decir. Sin lastimarnos”, recalca José. Del mismo modo, Jeairy indica que  cuando llegan los momentos difíciles, siempre piensa en sus hijas y tienen presente que, de la forma en que ellos arreglen sus diferencias, así mismo lo harán las niñas. Por eso esta joven pareja promueve la paciencia, el amor y la aceptación sin condiciones. Están convencidos de que  será el mejor legado que les dejará a sus niñas.