"Yo escogí creer en mí"

03/03/2012 | 08:33 a.m.
Primera Hora / Gabriel López Albarrán  
Conoce la historia de superación de una lola muy especial que, pese a todo pronóstico, hoy disfruta y comparte sus logros.

Tengo que confesar que es la primera vez que hago un relato de mi vida y los logros alcanzados.

Nací en Ponce el 15 de julio de 1963. Digamos que cuando tuve uso de razón estaba en el medio de un torbellino por el divorcio de mis padres. 

A los 17 años decidí salir del colegio, cogí lo poco que tenía y me fui a vivir sola en el área metropolitana y a trabajar. Mintiendo acerca de mi edad, comencé a trabajar  en tiendas de ropa y en ventas de “pelliscos” casa por casa. Fue una época difícil.  Eso sí, tenía cierta capacidad para convencer;  un día salía a buscar trabajo y el mismo día regresaba con él. No importaban mis circunstancias, siempre tenía el sentido del humor de hoy.

Más adelante Dios me bendijo con tres hijos y me vi siendo madre divorciada y sin dinero. En ese momento decidí entrar a un colegio universitario y ahí me destaco, estando en el cuadro de Honor y ofreciendo tutorías de español a otros estudiantes. Para el año 2000, estoy en una situación económica crítica. Se me ocurre que yo podía ser una buena vendedora y empiezo a trabajar con la Cooperativa de Seguros de Vida de Puerto Rico en el 2001 hasta el presente. 

Yo escogí creer en mí y  pensar que no importaban mis circunstancias,  sino lo que yo hiciera con ellas.  Así  me convertí en una de las primeras vendedoras de la compañía. Mi historia dio un giro. A través de mis ejecutorias he llegado a lugares como Italia, Argentina, Chile, Panamá, Brazil, República Dominicana, Las Vegas, México y otros. He recibido múltiples premios en mi carrera. Pude completar un grado en seguros e incluso servir como moderadora para estudios continuos a otras personas en la industria. Recientemente, bajo una nueva clasificación, recibí la más alta distinción: ser vendedora Elite en Cosvi.

Según la vida me iba bendiciendo, siento la necesidad de dar algo de lo mucho que recibo. Hace aproximadamente 10 años convierto en mi hogar la tradición de cocinar para los deambulantes en fechas especiales, principalmente el día de Acción de Gracias. Otra de las cosas que hago es trabajar como staff en talleres de transformación enfocados principalmente en las mujeres.  Desde una plataforma de humildad, tengo ansias de dejar mi huella en otros. En estos momentos soy voluntaria  en un programa que apoya a madres, especialmente de nuestra hermana República Dominicana y quienes desean aprender a leer y escribir para ayudar a sus hijos. 

Tengo un lema que escuché en algún momento y lo tomé como mío. La abundancia es una actitud y el resultado es la prosperidad. Vivo feliz, en paz, tengo unos hijos buenos  y cariñosos y en  los que  veo la manera como se aman y pienso, misión cumplida.


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