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Por Dra. Ingrid Marín

Controla tus emociones

Resiliencia, una buena actitud ante la adversidad

10/12/2017
(Para GFR Media / Xavier García)
(Para GFR Media / Xavier García)
Es momento de dejar a un lado la tristeza, el desasosiego y el desanimo para poder levantarnos.

Van tres semanas desde que el peor huracán que ha pasado por el Caribe azotó nuestra Isla. En este octubre nuestras vidas han sido más ajetreadas que de costumbre y podríamos decir que el embate real no necesariamente es cuando el huracán golpea, es después.

Largas filas en la mayor parte de los comercios, tapones, lluvia y estrechez es la orden del día. Otros enfrentan la incertidumbre si volverán a trabajar o no. Todos, unos más que otros, somos damnificados.

Reconociendo que es una realidad y permitiéndonos sentir, debemos tener en cuenta la importancia para nuestra salud mental de poner un alto al sufrimiento y al pensamiento de desesperanza. Es momento de dejar a un lado la tristeza, el desasosiego y el desanimo para poder levantarnos.

La resiliencia es el proceso mediante el cual el ser humano se adapta a la adversidad. Adaptación, no como sinónimo de conformismo; es como decirnos: "No puedo cambiar lo que ya sucedió, tengo que enfrentarlo y seguir adelante". El ser resiliente no es una cualidad innata de algunos, se trabaja y se integra a nuestra vida.

Aquí algunos pasos para ayudarnos a llegar a ser resilientes en estos momentos de adversidad:

-Reconoce tus fortalezas y debilidades

Si sabes que el exponerte mucho al tema del huracán te afecta, ponte límites. Toma un tiempo fuera para distraerte; hablar de otros temas te ayudará a no sobrecargarte.

-Cambia el pensamiento

Sal del pensamiento negativo y empieza a sumar las bendiciones. Saca algo positivo de la crisis.

-Integra a tu vida el buen humor

Al mal tiempo buena cara.

-Se objetivo, pero sin dejar de ser optimista

No podemos decir que no ha pasado nada, pero ante la situación difícil podemos estar claros y positivos de que todo va a mejorar. Se flexible ante los cambios. Retoma la rutina (distracciones, meditación, hablar sobre otros temas). Busca apoyo cuando necesites hablar y/o desahogarte. El decir cómo nos sentimos es terapéutico. Desarrolla paciencia; cuando nos impacientamos perdemos destrezas asertivas de comunicación, y podemos ofender o mostrarnos hostiles.

El mantener un buen estado emocional es vital para lograr el cambio y levantarnos. Todo pasa. Más pronto de lo que pensamos, miraremos hacia atrás y esta experiencia nos habrá hecho más fuertes.