Tener un hijo es, por lo general, una experiencia de infinita felicidad para las mujeres. Por fin pueden tener en sus brazos a quien cargaron y sintieron moverse durante nueve meses en su vientre. Todo es alegría y optimismo, hasta que algo ocurre y de pronto la madre comienza a sentirse triste, desganada y angustiada.

"Tienes depresión post parto", es el diagnóstico de sus más cercanos, aunque en realidad lo que la mujer está enfrentando es una condición muy recurrente, aunque poco conocida, denominada "Baby Blues".

"En nuestro país (Chile) entre el 50 y 80% de las mujeres sufre tristeza materna", sostiene Sylvia Díaz, psicóloga del área materno-fetal de la Red de Salud UC. En tanto, para la Asociación Americana del Embarazo la prevalencia de esta condición es mayor, ya que entre el 70 y 80% de las nuevas madres la presentarían.

Pero, ¿qué distingue al "Baby Blues" de la conocida depresión post parto? Sylvia Díaz explica que en este último caso todos los síntomas son más intensos. "La depresión post parto afecta todos los ámbitos de la vida (…) Hay un desajuste en lo que es el apego y el vínculo, porque la mamá sufre de desatención, le cuesta concentrarse, constantemente tiene pensamientos negativos que incluso le impiden tomar al bebé porque piensa que se le va a caer (…) Es un desgano generalizado", describe la psicóloga.

El "Baby blues", en tanto, presenta rasgos más sutiles. "Es como una tristeza y aunque la mamá no tiene muchas ganas de hacer las cosas, igual las hace (…) Tampoco debiera verse afectada la relación madre-hijo, porque si bien en un primer momento el apego no es totalmente realizado, éste se puede retomar, teniendo en cuenta que esta relación se construye día a día y momento a momento", señala Díaz.

Según la Asociación Americana del Embarazo, los síntomas del "Baby Blues" incluyen:

Llanto sin motivo aparente

Impaciencia

Irritabilidad

Inquietud

Ansiedad

Fatiga

Insomnio (incluso cuando el bebé está durmiendo)

Tristeza

Cambios de humor

Poca concentración

Otra diferencia entre ambas condiciones es su tiempo de duración, ya que mientras la depresión post parto puede extenderse por varios meses, el "Baby Blues" sólo lo hace por hasta un máximo de tres semanas después de ocurrido el nacimiento del bebé.

La importancia de los lazos afectivos

La Asociación Americana del Embarazo sostiene que aunque la causa exacta del "Baby Blues" es desconocida, se le ha relacionado con los cambios hormonales que ocurren durante el período de gestación y después de que la mujer da a luz.

Asimismo, se estima que todos los "ajustes" que ocurren tras el nacimiento del bebé -como las alteraciones del sueño, los cambios en la rutina y la misma experiencia del parto- también pueden influir en cómo se siente la nueva madre.

"Nada nuevo", de seguro pensarás, pero lo cierto es que -a juicio de los especialistas- es fundamental hacerlo público para que las mujeres que recién han dado a luz y presentan los síntomas, se den cuenta de que lo que les ocurre es totalmente normal.

"Es súper bueno hablarlo con las mamás que están en el puerperio, porque así ellas pueden explicarse la tristeza que tienen, la inestabilidad emocional, el no saber por qué están tan lloronas, si resulta que su marido es súper amoroso y la guagua está bien", señala Sylvia Díaz.

Una característica importante de resaltar del "Baby Blues" es que cualquier mujer puede manifestarlo, es decir, no hay unas más vulnerables que otras. En cambio, en el caso de quienes presentan depresión post parto, por lo general hay antecedentes previos de depresión.

Además, el "Baby Blues" no requiere atención psicológica para ser tratado. "No necesita tener apoyo profesional y lo importante es poder activar las redes afectivas: el marido, la madre, el padre, los hermanos, etc. Eso basta", asegura la psicóloga.

Otras recomendaciones que entrega la Asociación Americana del Embarazo a las madres que lo presentan son:

Lleva una dieta balanceada, ya que comer sólo carbohidratos puede hacer que los cambios de humor sean más pronunciados.

Escribe en un diario todos los sentimientos y pensamientos que tengas.

Sal al aire libre para cambiar la rutina y dejar de ver sólo pañales, chupetes y cosas relacionadas con el bebé.

Pide ayuda con las comidas, tus otros niños (si los tienes), etc. Esto te ayudará a concentrarte en la alegría de tener un bebé y no sólo en todo el trabajo que implica.

No aspires a la perfección en las primeras semanas. Date tiempo para recuperarte del parto, para ajustarte a tu nuevo "trabajo", y para que las rutinas de alimentación y sueño se establezcan.