Cuando te toca ser la madrastra

08/26/2011 |
Involucrarte con un hombre con hijos es una gran responsabilidad.

Compañero… ¡y compañía!

Conociste al hombre de tu vida; no existe duda alguna. Él tiene todas las características que valoras, te trata bien y te complementa en todos los niveles: físico, social, intelectual y espiritual.

Has dedicado tu vida a estudiar, a trabajar y desarrollarte como una mujer autosuficiente. Ahora, le tocó el turno al amor.

Lo que no te imaginabas era que el romance llegaría a tu vida encarnado en un maravilloso hombre… con maravillosos hijos, pensiones alimenticias y fines de semana alternos. Acostumbrada a ser libre como el viento, dormir y despertarte cuando te diera   la gana, de momento, esta relación supone dramáticos cambios en tu vida.

Y ahora... ¿qué vas a hacer?

La médica sexóloga Carmen G. Valcárcel Mercado sostiene que cada día es más frecuente encontrar mujeres solteras mayores de 30 años, especialmente estudiantes graduadas y profesionales que no han tenido hijos.

“Las mujeres profesionales tienden a posponer la maternidad por alcanzar sus metas profesionales y las estudiantes, sus metas académicas. La mayoría de éstas piensa que la maternidad afectaría su desempeño y deciden, aun cuando tengan relaciones estables, utilizar alguna forma de anticoncepción”, añade la sexóloga.

Valcárcel afirma que, mientras mayor sea el hombre con el que te involucres románticamente, mayores serán las posibilidades de que éste haya tenido parejas, hijos o divorcios previamente, con las respectivas responsabilidades sociales, legales o emocionales que estas circunstancias  implican.

La sexóloga sostiene que una persona que tiene hijos debe comunicarlo a la persona de su interés en la primera o segunda salida, pues de esta forma, se evitará crear una falsa imagen  en caso de que se desarrolle una relación.
“De ésta no tener hijos y su pareja sí, debe estar clara en que se relaciona con una persona con compromisos y responsabilidades previas y que el rol de padre siempre será una prioridad, independientemente de la relación”, afirma, por su parte, el terapeuta y consejero José R. Pérez.

¿Llegó la hora de conocer a sus hijos?

Pérez acota que es el padre quien, antes de presentarte a sus hijos, debe hablar con ellos sobre la relación que tiene contigo. En dicho encuentro, debe tener una comunicación clara, sin imposiciones y debe permitirles a ellos  que  manifiesten   sus opiniones al respecto.

La idea es que él les informe a sus hijos el  derecho que tiene un adulto a rehacer su vida y aclararles  a éstos que nunca estarán solos. “La mujer debe ser lo más cordial posible, pero real, reconociendo que llegar  a un núcleo familiar establecido es un proceso que conlleva mucha comprensión mutua”, asevera  el terapeuta. “Luego, se deben citar todos en un lugar acogedor en donde puedan compartir como antesala a la relación formal”, añade.

“Es esencial recordar que todos y todas tenemos pasado. Ese pasado trae consigo el resultado de nuestras acciones.  Si alguna de las personas involucradas tiene hijos,  éstos deben  tomarse en consideración, pero no determinar el curso de la relación”, destaca Valcárcel, quien añade que es esencial que entiendas que es posible que los hijos de él pudieran rechazarte y no deseen interactuar contigo. “Para evitar malentendidos, la mujer debe ser lo más genuina posible y no forzar el encuentro”, recomienda.

¿Cómo cambiará  tu vida?

Involucrarte con un hombre con hijos es una gran responsabilidad, sobre todo, si decides asumir un rol protagónico en la relación familiar de éstos. “Esta experiencia no es muy diferente a cuando se pare un hijo por primera vez. Toma tiempo adaptarse a la responsabilidad de tener otro ser humano que depende de ti. También es comparable al proceso de adopción. Si esa mujer desarrolla una comunicación honesta con su pareja y se educa sobre la crianza,  puede tener una excelente relación con sus hijos”, acota Valcárcel.

Se debe tener en cuenta, por otro lado, que si la relación entre tu hombre y la madre de sus hijos ha sido conflictiva, dicho aspecto puede generar tensión entre él y tú.

El rol de la “madrastra”

Ahora,  tienes que asumir  un rol que nunca habías experimentado: ser  madrastra. ¿Hasta qué punto serás una figura de autoridad para los chicos de él? ¿Puedes regañarlos? ¿Puedes tomar decisiones sobre la vida de ellos? ¿Debes tú aportar a su manutención?

“La interacción de la mujer con los hijos de su pareja debe ser negociada, no impuesta. Decidir entre ambos cuál será el trato a los hijos de él puede parecer   antipático, pero evita muchos malentendidos”, recomienda Valcárcel.

“Nadie sustituye a nadie, la relación entre la madrastra e hijos debe estar basada en el respeto mutuo y la disposición de comprensión y cordialidad. En cuanto a órdenes y decisiones, dependerá del derecho que el  padre le dé a la misma y la confianza que se desarrolle con los hijastros. Es importante distinguir entre  influir en decisiones y dar recomendaciones”, acota Pérez.

La decisión sobre si colaborarás económicamente con la manutención de los hijos de él debe ser discutida en pareja, pues dependerá, entre otras cosas, de los recursos económicos que ambos posean, destaca Valcárcel, quien añade que ésta debe ser una sugerencia tuya, pues al fin y al cabo, no es tu responsabilidad compartir tus recursos económicos con los hijos de él.

“Lo que ocurre en la mayoría de los casos es que la mujer se da cuenta  de que si ayuda a  su pareja, éste tendrá menos preocupaciones y la relación estará mejor. En realidad, existen casos donde el padre no desea que su pareja actual se involucre en su responsabilidad de padre. Sin embargo, para tener una relación de pareja satisfactoria se deben compartir la mayor parte de aspectos de la vida”, asegura la médica sexóloga.

Sé sincera contigo misma

Si tienes despierto el instinto maternal, los hijos de él pueden ser una excelente forma para canalizarlo y compartir el amor que eres capaz de dar.

“Nadie dice que hay que tener hijos propios para satisfacer el instinto maternal. Realmente,  no hay que parir para tener hijos. Una mujer puede adoptar -aun cuando sea sólo emocionalmente- los hijos de él y convertirse en una excelente madre”, afirma Valcárcel.

Por otro lado, si decidiste que no quieres tener hijos o si no quieres asumir  los roles maternales que implican involucrarse con un hombre que sí los tiene, la médica sexóloga te recomienda que es mejor que  no te embarques en dicha relación. “Las parejas pueden cambiar, pero los hijos serán siempre hijos”, concluye.

Para citas o consultas con Carmen G. Valcárcel Mercado, MD, Ph.D.(c), médica sexóloga, llama al 787-764-5642  o escribe a www.mimejoramiento.com; con José R. Pérez M.A.D., terapeuta y consejero, al (787) 261-0763.