El reto de vivir con asma

12/19/2011 |
Esta condición afecta a gran número de niños en Puerto Rico.

Terapias respiratorias cada cuatro o seis horas, días sin ir a la escuela y sin poder trabajar, el pito cuando se respira y la tos nocturna que te mantiene en vela… ¿suena familiar? Muchas familias enfrentan los retos de vivir con un niño asmático. El ciclo parece repetirse a menudo y la preocupación por los ataques recurrentes de asma mantiene a la expectativa a todos en la familia. Si te encuentras en este bote, te ofrecemos alternativas y soluciones para lograr un mejor control de la condición de asma de tu hijo.

¿Por qué hay tantos niños asmáticos?

Según la doctora Rita Díaz, alergista pediátrica, los factores genéticos y ambientales juegan un papel muy importante en esta tendencia. “El alto grado de contaminación ambiental explica en parte por qué el asma va en aumento”, acota y añade que en el trópico hay más humedad, por lo que hay una mayor exposición a hongos, ácaros, polen y otros alérgenos que pueden ser causantes del asma en los niños.

Lo importante, sin embargo, es que los padres y encargados entiendan mejor la condición para que puedan tratarla y controlarla adecuadamente. “El asma es una inflamación de las vías respiratorias y no basta con tratar el ataque de asma, hay que ir a la raíz del problema y controlar esa inflamación”, explica la especialista.

Cómo evitarla

El asma es una enfermedad causada por una inflamación de las vías respiratorias. Para lograr un verdadero control de ésta, es preciso tratar adecuadamente la inflamación. “Si sólo actúas cuando hay un ataque de asma, el ataque volverá a repetirse en poco tiempo. No puedes solamente tratar la punta del iceberg, que es el control del ataque de asma tienes que combatir la raíz del problema. De lo contrario, se pueden producir cambios estructurales en la mucosa y los bronquios y el daño puede ser irreversible”, explica la Dra. Díaz. La solución es sencilla: usar un medicamento de control, que incluye esteroides inhalados e inhibidores de leucotrienos. “Usualmente, se recomienda que al menos durante tres meses el paciente siga el tratamiento con los inhibidores de leucotrienos”, explica la doctora, quien afirma que esto permite un control prolongado de la condición, evitando los ataques recurrentes de asma y que el niño esté siempre en terapia respiratoria.

Investiga las causas

“Resulta muy importante que, una vez se ha controlado el ataque de asma, se entienda el factor etiológico de la condición. Hay que buscar cuál es el desencadenante del ataque de asma”, afirma la Dra. Díaz, quien añade que en muchos casos el asma tiene un fuerte componente alérgico.

“Desde que es infante, el niño puede padecer de asma. Usualmente se ve en pequeños que han comenzado lo que llamamos la marcha alérgica, que puede comenzar por intolerancia a la lactosa y a la proteína de la leche; problemas en la piel, como eczema y dermatitis atópica; un fuerte historial familiar de alergias y otras alergias a alimentos”, acota.

Es buena idea, por lo tanto, visitar a un alergista para identificar qué elementos exacerban la condición. “Las pruebas de alergias se pueden hacer desde que el niño es infante. Contrario a lo que muchos piensan, no resultan dolorosas, pues no se inyecta con una aguja al niño. Se usa un sistema en el que el niño siente sólo una leve picadita”, explica la alergista.

En caso de un ataque de asma

Cuando el niño se encuentra en medio de un ataque de asma, lo más importante es tratarlo adecuadamente para controlar el episodio. Hay que recurrir a medicamentos de rescate, como broncodilatadores de acción breve y corticosteroides.

Síntomas principales

Dificultad para respirar
Respiración rápida y aleteo nasal
Falta de aliento, incluso en reposo
Opresión en el pecho
Tos (la tos persistente de noche es uno de los síntomas más importantes del asma y puede ser el único síntoma que manifieste el niño)

Desencadenantes del asma

Alergia a los animales
Cambios en el clima
Químicos en el aire o en los alimentos
Polvo
Moho
Polen
Ejercicio
Emociones fuertes
Infecciones virales como el resfriado común