¡Finales felices!

11/23/2012 |12:23 p.m.

Envía fotos de mascotas que fueron rescatadas del maltrato y el abandono, y ahora viven felices con sus nuevas familias a: tusmascotas@primerahora.com

 

 

 

 

 

El japi éndin de  Destiny’s Child
 Claro que mi final  ha sido superfeliz porque por fin el destino me depositó en los brazos de mami Katherine. ¡Por eso me llamo Destiny! Gracias a la Divina Providencia encontré mi hogar para toda la vida. Nunca imaginé que tanta dicha fuera posible y hoy sólo vivo para cuidar, complacer y, sobre todo, amar a mi mamita. De hecho, me he vuelto bastante celosa y quiero que sus afectos sean sólo para mí, pero ella me lo perdona porque comprende que es mi agradecimiento el que, a veces, me ciega. ¡Mami, gracias, gracias, gracias por todo!

 

 

 

Medicina para el alma
 Eso es lo que yo, Suzie, he venido a representar, dos veces en la vida de papi Tomás. Primero, llegué a sus brazos hace nueve años como una mascota rescatadita, poco después de que una de sus perrihijitas hubiera fallecido. Y ahora, sigo siendo su consuelo desde que mi perrihermana Frida se fue al cielito de las mascotas. Mi trabajo principal es ser un bálsamo para el alma de mi papá, para mantenerlo entretenido y alejarle las tristezas. Juntos, todos los días encontramos nuevas alegrías y nuevas razones para vivir en paz, armonía y felicidad. ¡Te amo, papito, gracias por haberme salvado del abandono y la soledad!

 

 

 

Mejor que Shakira
 No es que cante con gallitos en la voz ni que remenee mis caderitas al son de la música (eso se lo dejo a la cantante). Es que yo, también, me llamaba Shakira hasta que encontré un hogar superfeliz con la familia de Zue Webster. Ahora, me llamo Siria y hasta tengo una hermana que se llama Kira. Soy inmensamente feliz y apenas puedo creer que yo haya pasado de ser una perrita desamparada a ser una mascota saludable, bien cuidada y, sobre todo, mimada. Eso sí, nunca olvidaré la bondad de José Simonet, Oky Trinidad, María Vázquez y Wanda Apn, quienes movieron cielo, mar y tierra para vacunarme, esterilizarme y darme en adopción. ¡Los finales felices sí existen!

 

 

 

 

¿A quién le amarga un dulce?
 ¡A nadie! Por eso, en cuanto se regó la voz de que yo era una chulería, conseguí el hogar amoroso con el que siempre había soñado. Después de mil tropezones,  gracias a Oky Trinidad, Sonia Velasco, Isabel Francinetti y Eileen Figueroa, soy la orgullosa y muy querida perrihija de Ingrid Correa. En un segundo, mi vida cambió de desamparada, ¡a adorada y mimada! Ahora, me llamo Caramelo y mi vida, como mi futuro, se pinta bieeeen dulce. Perriamigos y gatiamigos que buscan hogar, ¡no pierdan las esperanzas, que lo suyo, aunque se tarde un poco, llegará! 

 

 

 

 

 

 

 

 Durmiendo el sueño de los justos
 Tranquilito, bien alimentadito, saludable y superfeliz, así estoy yo, ¡el gran Michin! De agosto pa’ acá, mi vida dio un giro de 180 grados porque de enfermito, desamparadito y deambulante, pasé a ser un querendón más en el hogar de Ivonne, Liliana y Porfirio. ¡Ellos me dan cariño que se acabó! Yo soy dinámico como un zajorí, pero mi familia me deja hacer de todo porque aquí sí que aman a los animales. Aprovecho para enviarle un afectuoso saludo a mi amigo, el gato Nerón, con quien me estoy echando tremenda siestecita.

 

 

 

¡Qué perricidad!
 ¡Ja ja ja, estoy que me río solita! Me llamo Sussy y estoy rebosante de perricidad -la máxima felicidad perruna- porque, aunque mi famiia original me abandonó, en la misma urbanización una gente noble y piadosa me adoptó y aquí me tienen, feliz, agradecida y saludable. Ahora soy más juguetona y cariñosa que nunca porque ellos sí se lo merecen. Ya el veterinario me chequeó y estoy bien aniquelaíta, así que, pa’ que sepan, ¡los finales felices sí son posibles!

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo que tú digas, mami
 Así le respondo yo a todo lo que mi nueva mamá, Marigloria Sierra, me dice. ¡Es que le estoy más agradecío que el cará! Mi vida empezó en una caja, en un basurero, donde unos desalmados me abandonaron junto con mis hermanitos. Gracias a Dios, dos perras superinteligentes  nos olfatearon y sus humanos   nos rescataron a tiempo, pues estábamos desnutridos y muertos de miedo. A mí me llaman Choco por mi bonito color y porque, como el chocolate, soy duuuulce en cantidad. Soy un perrito feliz y muy protector de mi familia, a la que le estaré agradecido de por vida. ¡Saludos a mi fanaticada de Guaynabo City y del Pet Park de Condado!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Algo fuera de este mundo!
  ¡Lo que Tus Mascotas promete, Tus Mascotas lo cumple! Aquí, nos dijeron que, de seguro, encontraríamos hogares para nosotros, ¡y así mismito fue! Somos Luke y Leia, y nos llamaron así porque, en un principio, se pensó que lograr la adopción de ambos, a la vez, iba a ser una guerra de las galaxias. Sin embargo, nuestro sueño se hizo realidad cuando anunciaron aquí que buscábamos sendos hogares. A mí, Luke, me adoptaron Carmen y Daniel, quienes vinieron con sus niños a Mayagüez desde Naranjito para recogerme. Y a mí, Leia, me adoptaron Nelson y Joharis, que vinieron con sus gemelitos desde Dorado para decirme que yo sería su perrita “para toda la vida”. Estamos superagradecidos de la familia Hau, que nos socorrió y nos atendió tan bien, mientras estábamos huerfanitos. Y a la Divina Providencia, le prometemos ser las mascotas ejemplares con que nuestras familias adoptivas siempre soñaron.

 

 

 

De Ponce a Salinas un paso es
 ¡Me tocó la lotería! Pero, no celebro por ser rico en dinero, sino por ser rico en amorrrrrr. Me llamo Oddie y soy un perrito muy afortunado porque mi familia -¡a la que amo un montón!- me rescató de las calles de Ponce y me trajo a Salinas, donde soy sumamente feliz. Aquí, todos me conocen y me quieren  porque soy supersimpático. ¡Gracias, familia, por rescatarme! Y ustedes, mi gente, adopten un satito de la calle, ¡pa’ que sepan lo que son el amor y la gratitud de verdad!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Y se hizo el Milagrito!

 En realidad, el milagro fue monumental, lo que pasa es que yo me llamo Milagrito y la mía es una historia de superación. Héctor, quien hoy día es mi papá, me rescató de la miseria más terrible, pues, como ven en la foto de “antes”, es un verdadero milagro que yo sobreviviera el abandono en que viví. Papi y mami me recogieron llenita de sarna y parásitos, y con mis patitas traseras deformes por los golpes que había recibido. Ahora, feliz y saludable, casi no recuerdo aquellos tristes tiempos. Vivo con ellos y otras cinco mascotas más, todas superagradecidas del hogar donde nos ha tocado vivir y los padres que Papito Dios nos envió del cielo.

 

 

 

 

 

¡Me filtré!
  Me filtré, me colé bien colaíto. ¿Que por dónde me colé? Pues por el camino de Los Filtros, en Guaynabo, porque un ángel me dijo que ese día un alma generosa me iba a encontrar y me iba a rescatar. ¡Y así fue! Ella me cuidó, me curó y me puso lindo, saludable y gordito, y ahora estoy superfeliz porque me adoptaron, ¡y ya tengo casita! Ahora me llamo nada menos que Benjie, como el perrito artista,  y hasta me confunden con él porque, ¿verdad que nos parecemos? ¡Mascotitas desamparadas, no pierdan la fe, que lo de ustedes llegará! 

 

 

 

 

 

¡Como en los cuentos de hadas!
 Si me hubieran dicho que mi historia terminaría como las de las princesas en los cuentos de hadas, ¡no lo hubiera creído, pero así fue! Lourdes María (la niña con la blusa blanca) me rescató y me “bautizó” como Princesa. Ella hizo de todo para salvarme, luego de encontrarme abandonada. ¡Hasta vendió sus juegos de Wii para sacar  chavitos pa’ ponerme “al día”. Y sus amiguitos, nobles y buenos como ella, la ayudaron también, ¡hasta  que entre todos recogieron $160! Ahora, vacunada, saludable y como nueva, encontré todo el amor del mundo en los brazos de Natasha (con la blusa azul). ¡Gracias a Dios por los niños amorosos y generosos de Puerto Rico! 

 

 

 ¡Quien me vio y quien me ve!
“De lo vivo a lo pinta’o”, “Un cambio de 180 g ra d o s”, “Como si hubiera vuelto a nacer”... Todas las anteriores son expresiones de la gente cuando se dan cuenta del cambio que ha dado mi vida desde que mami María Isabel me adoptó. Soy Dante y llegué al Santuario San Francisco de Asís, abandonado en un jaula de gallinas, junto con mi familia. Todos se adoptaron menos yo. Y justo cuando pensaba que nadie me querría nunca, ¡llegó mami y me rescató de la tristeza! No hice más que lamerle la mejilla y nuestro amor quedó sellado para siempre. Ahora, mírenme lo guapo, grande y gordo que estoy. ¡Gracias, Diosito!

 

 La felicidad de Connie Island
  Ey, deténganse ahí. ¡No cojan pa’ los Niuyores! El Connie Island de  que les hablo soy yo, Connie, y los saludo desde aquí mismito, en mi islita de Puerto Rico. La sonrisa que exhibe mi rostro es porque vivo feliz y contento, ya que de un perrito deambulante, solito y abandonado, pasé a ser el querendón de esta casa, la cual guardo con mucha valentía y celo. Me bautizaron como Connie Algodón porque mi pelaje blanco, peludito y alborotado abona a mi semblante feliz. Mi familia me trata como a un rey y hasta me llevan a pasear. ¡Mi gente, hagan como mis dueñas: adopten a más perritos desamparados!

 

 

 

 

                                                                 Cana, rubia, blonda
  Comoquiera que me describan, mis hermosos “cabellos” claros son lo que me da un aura angelical. Me llamo Rubia Vargas Acevedo y a mucha honra puedo decir que soy una perrita rescatada, adoptada del Santuario San Francisco de Asís, en Cabo Rojo. Como tengo unos modales exquisitos, me senté de lo más delicadita, tranquila y calladita en una esquinita, mirando a mis futuros papás con ojitos melancólicos y, ¿saben qué? ¡Funcionó porque los conquisté! Ahora, vivo en Aguada, donde todos me aman, incluyendo las sobrinas de mi mamita. Yo les devuelvo el amor con besitos y abrazos para todos. ¡Adopten, mi gente, adopten!

 

 

 

 

Más “echá” que una gallina
 Les parecerá irónico que yo, la gatita Suzie, me compare con una gallina, pues, supuestamente, los gatos y las aves somos como el aceite y el vinagre. Pero, lo cierto es que desde que mami Evelyn me adoptó, paso la mayor parte del día, echaíta panza arriba en la cama, cual gallina ponedora espatarrá. Pero, cuando trabajo, trabajo de verdad, que conste. Superviso a mami en la oficina, la ayudo a escribir mociones (ella es abogada) y hasta a atender a los clientes. En fin, yo soy la alegría de ella y ella es mi mayor felicidad. Gracias a todos los que participaron en el proceso de mi adopción y gracias a la vida por esta maravillosa oportunidad que me ha brindado.

 

 

 

¡Claro que hay amor!
 De ser un animalito desamparado, he pasado a ser una estrella brillante en el firmamento de mi nueva familia. Soy Duque y nunca pensé que tanta felicidad sería posible. Ahora, en vez de la calle fría y dura, duermo en un hogar seguro y calientito -¡vivo adentro de la casa!- con estas bellas y nobles personas que me quieren tanto. ¡Qué felicidad!

 

 

 

 

 

 

Tengo ganas de salir corriendo...
 ... pero es de pura felicidad. De hecho, en esta foto, apenas puedo contenerme de las ganas de salir brincando de la alegría. Soy Brownie y yo también celebro hoy la bendición de haber encontrado una bella familia que me quiere con el alma. ¡Hasta firmaron un compromiso de amor y responsabilidad cuando me adoptaron! ¡Eso sí es cariño y generosidad!

 

 

 

 

 

 

 

 De lo profano a lo sublime
 Sí, ya sé que la frase correcta es “De lo sublime a lo profano”, pero es que mi vida empezó en un martirio y acabó en el final más dulce y feliz que puedan imaginar. Me llamo Jane y soy una Shar Pei pura. Fui abandonada en la entrada del Santuario San Francisco de Asís, completamente desnutrida y hasta con parásitos en el corazón. Con la fe y la voluntad de los rescatistas de este maravilloso lugar, me repuse por completo y, mírenme ahora, al lado de mami Isabel, en el que será mi hogar para toda la vida. ¡Nunca pierdan las esperanzas!

 

 

 

 

 

Lo más grande de La Peque
 Hola, mi gente. ¿Se acuerdan de mí? Soy La Peque y no hace mucho salí en esta sección, buscando un hogar. Pues, ¿saben qué? ¡Lo encontré! En cuanto mi nueva mamá (la de la blusa negra) vio mi retratito, quedó prendada de mi dulce mirada y rápidamente me adoptó. Ella y su amiga (a su lado) no saben dónde ponerme y cómo mimarme más. Y si se preguntan qué es lo más grande de mí, la respuesta es fácil: el agradecimiento inmenso que siento en mi corazoncito ante la suerte tan divina que me ha tocado. ¡Gracias, papá Dios! 

 

 

 

 

 

 

¡Se me dio, se me dio, se me dio!
Lo pedí, lo soñé... ¡ y se me dio! Me llamo Ernie, y después de haber sido abandonado en la entrada del Santuario San Francisco de Asís, Papito Dios me premió con el hogar anhelado. Ahora, vivo en completa paz y armonía junto a Cosme, mi maravilloso papá adoptivo. Les deseo a todos la misma felicidad que la vida me ha concedido y ojalá todos los animalitos abandonados del mundo encuentren un final feliz tan maravilloso como el mío. ¡Mil bendiciones para todos!

 

 

 

 

¡Triunfé contra la adversidad!
 Yo dije que con la ayuda de Dios y del fabuloso equipo veterinario de la clínica La Suiza, de Guánica -y con todo el empeño de Arnaldo Martínez, de Yauco- yo superaría la terrible enfermedad de la sarna. ¡Y así mismito fue! Gracias a toda esa gente buena y compasiva, que tanto luchó por mí, hoy estoy linda y preciosa, y completamente sana. Me llaman Negrita, pero debería llamarme “Miss Feliz, Sana y Agradecía 2010”. ¡Nunca abandonden a sus animalitos enfermos! ¡Nunca pierdan las esperanzas!

 

 

 

 

¡Todavía quedan ángeles!
   Y yo, Lucky, sí puedo dar fe de ello. Después de casi dos meses de haberme perdido, mi familia recibió una llamada que cambiaría su vida: Nicky Alonso -conmigo en esta foto- es la buena samaritana que me encontró casi muerta de hambre y atropellada, y me cuidó hasta reunirme con mi familia. Ahora, ya estoy con papi y mami, y nunca olvidaré a ese amoroso ángel que me socorrió en mi momento de mayor necesidad. Como dicen mis papás: “Dios muestra su amor en milagros que traen alegría y paz a nuestras vidas”. Así que, si tienes un animalito perdido, ¡no pierdas la fe en que lo recuperarás!

 

 

 

¡Busca, que encontrarás!
Un día salí de paseo y no pude encontrar mi hogar, pero rápidamente mis papás y todos sus amigos se movilizaron a buscarme, y no descansaron ni un minuto, ¡hasta que me encontraron! Mi nombre es Polette y fui una niña maltratada, hasta que mis nuevos papás me acogieron en su corazón. Soy la consentida de la casa, y no puedo esperar a ver que mis papás   llegan del trabajo. Y si se van de vacaciones, mis abuelos se pelean pa’ cuidarme. ¡Qué chévere que a una la quieran!

 

 

Feliz con la vida
Ay, los ángeles existen, y de eso yo soy fiel testigo. Y es que hace casi un mes unos seres despreciables me envenenaron y me dejaron moribundo en la calle, pero gracias a mis hermanitos humanos, Jeniel Figueroa, José Hernández y Jesús Sánchez; a Marisol Laureano (directora de la escuela Teodomiro Taboas, en Manatí) y a Tomás González (empleado de custodia), no hubo puerta que no tocaran para que me salvaran la vida. Así llegué a manos del Dr. Meléndez, quien hizo lo indecible hasta que me recuperé, y me bautizó Taboa. Ahora soy el símbolo de la escuela elemental, llevando a todos el mensaje de que a los animales no se les maltrata. ¡Gracias, mis angelitos!

 

 

¡Estoy en las papas con mis papás!
  Yo tuve un sueño feliz y, en vez de hacerlo una canción, ¡lo hice realidad con mi fe y mi esperanza! Soy Abby -Abbicita, para mis panas- y, recientemente, posé en este espacio, con la sublime esperanza de encontrar quien me adoptara. Y, ¿saben qué? ¡Se me dio! Papito Dios puso en mi camino a don Ismael, un señor más noble y más bueno que el cará. Él me cuidó hasta que papi Carmelo y mami Milagros (¡qué bótate poder llamarlos “papi” y “mami”!) vieron mi foto y se enamoraron. Yo sé que me adoran porque fueron desde Naranjito a Mayagüez para adoptarme, ¡y eso no es cáscara ‘e coco! Ahora estoy en las papas, durmiendo a patita suelta en la cama con ellos y soñando con el día en que no hayan mascotas sin hogar.

 

 

 

Presentando... ¡el Doggie bombón de PH!
 No se crean que las muchachas en bikini son los únicos bombones de que publica Primera Hora... De hecho, los dulces más dulces -valga la redundancia- son los perritos como yo. ¡Por algo me bautizaron como Caramelo! Mami Cindy me conoció en la UPR de Arecibo donde yo estaba muerto de hambre y desesperado. Al verme, ella me abrió su corazón y me adoptó. Desde entonces, estamos tan unidos que parecemos una sola doggie persona. ¡Y eso, que abuelita no me quería (pero, ahora, también la tengo bien achocaíta)! Es que el amor lo puede todo. Por eso, a pesar de mi patita birolda, de un ojito medio gacho y un colmillito brotao, desde hace nueve meses soy el rey de este hogar. ¡Bendito sea Dios que me dio esta oportunidad!

 

 

 

De un camino de piedras, ¡a un lecho de rosas!
 Soy Cremita, y aunque la historia de mi vida no se puede resumir en estas breves líneas, baste con decir que, ¡Dios me vino a ver! Cuando más sola me sentía, madrina Ericka me rescató de la concretera donde vivía como mejor podía, mendigando lo poco que podía comer y beber. Lo pasé tan mal  y tuve tanta hambre, ¡que hasta comí piedras!  Ahora, sin embargo, vivo con mami Ivette y ella y su esposo no saben dónde ponerme. Me tratan como a una bebé, me dan cornflakes todas las noches, me acuestan con ellos (¡con aire acondicionado!) y hasta me tienen mi propio cepillito de dientes. Para completar, en lo que me sirven mi comidita, me dan a chupar un bobo pa’ que me entretenga. Gracias, Señor, por esta maravillosa oportunidad de tener mi propia familia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡La gente de Trujillo Alto  por todo lo Alto!
 ¡Atención, perros y gatos, pájaros y peces! Para vivir tranquilos y seguros, múdense pa’ Trujillo Alto. Yo, Messi,  doy fe de que aquí las mascotas valen tanto como la gente. Pregúntenle a mami, Daysireé Ramos. Ella logró que los excelentes empleados de Manejo de Emergencias y la Policía Municipal de este pueblo me rescataran del hoyo donde estaba escondida con mi mamá y mis hermanos. ¡Yo me había queda’o pillada! Gracias a Dios, escucharon mis llantitos y me rescataron. Aquí me ven, cuando me salvaron, pero ahora estoy grande y colorá. No pude apuntar los nombres de mis salvadores porque no sé escribir, pero ellos saben quiénes son y les estaré eternamente agradecida por el resto de mi larga y feliz vidita.

 

 

 

¡El amor me salvó!
 Dios bendiga las tres sagradas virtudes de fe, esperanza y caridad, pues gracias a ellas estoy viva. Soy Millie (aunque mami me dice Milongui), una perrita ejemplo de que el amor todo lo puede. ¡Soy tan chiquita que duermo en una canasta con mi propia frisita! Al nacer, casi me muero. Me daban bajones de azúcar, no comía ni tomaba agua solita, no podía caminar y  hasta convulsaba constantemente. Todos le decían a mami que me pusiera a dormir, pero ella, con su inquebrantable fe en Dios, no perdía las esperanzas de que me salvara. Su obra de caridad mayor fue decicarse a mí en cuerpo y alma (me alimentaba con comida para bebé y un goterito de leche) hasta que superé mis dificultades. Hoy, sanita y repuesta (aunque con uno que otro achaquito), camino como si tal cosa y hasta doy vueltas como caballito de paso fino. En fin, vivo la dulce vida de una perrita mimada.

 

 

 

El amor siempre está "fashion"
Si algo nunca pasa de moda, ¡es el amor! Sobre todo, el amor incondicional que todo lo perdona y todo lo protege, ¡como el que sólo los perritos rescatados somos apaces de dar! Si lo sabré yo, Versacci. Estoy en el quinto cielo desde que Luis y Aníbal me adoptaron. Vivo en un hogar lleno de amor con otras mascotitas rescatadas. Aquí lo que se respira es paz y gratitud porque nosotros conocemos el calibre de las almas nobles que nos adoptaron. Yo soy el negrito y crema, y estoy en los brazos de Luis junto con Nemo. Me acompañan Sissy y la gatita Mima, en los brazos de Aníbal. ¡Gracias por esta oportunidad, Señor!

 

 

 

Pasá por agua
 Así estoy yo, Lunnita, en esta piscinita, cogiendo fresquito en la barriguita, después de un ajetreado día de ser feliz. Mi vida dio un giro de 180 grados, luego de que mami Iris me rescatara. Mi primera familia me adoptó de un albergue no sé ni pa’ qué porque me hacían pasar hambre, ¡y hasta me pegaban! Gracias a Dios, hoy soy amada y añoñada. Iris curó mis heridas físcias y emocionales, y la alegría se me sale por los poros, pues más importante que los almohadones en que duermo, lo que valoro es tanto amor. ¡Bendita seas, mamá!

 

 

 

Ese toro enamorado de la Lunna...
 De hecho, hasta el gallo, el gato y el lagartijo de las matas de atrás están enamorados de mí, Lunna. ¡Y no los culpo! Soy alegre como un cascabel y mi personalidad lo ilumina todo como un sol. Dios me vino a ver cuando mami me adoptó porque nací enfermita y mi hermanito  falleció a los seis meses. ¡De la que me salvé! Y pensar que una persona sin corazón le dijo a mami que no gastara chavos en mí y que me sacrificara... Hoy días estoy saludable, alegre y muy agradecida de la familia que me tocó. ¡Soy muy afortunada y feliz!

 

 

 Ejemplo de superación

Nunca digan “No puedo”; nunca pierdan las esperanzas. Yo, Mia, la hija ‘e Iris, soy el vivo ejemplo de que si uno tiene fe, puede superarlo todo. A mí me rescataron, luego de encontrarme cerca de un supermercado, donde me estaban maltratando. Y quiso la Providencia que viniera a este hogar donde -aunque con sarna, anémica y llena de parásitos- no me negaron el amor. Bendito sea el Señor que favorece a los corazones compasivos como el de mi mami. ¡Gracias, Papito Dios, por la gente buena de la Tierra!

 

 

 

Perrita símbolo de la felicidad
 Soy Nenna (“Nennín”, para mis amigos) y gracias a Dios -contrario a tantos perritos y gatitos que se publican estas páginas-, nunca fui víctima de maltrato. Mami Iris me conoció cuando yo tenía un mes de nacida y quedó tan prendada de mí, que le dijo al que era mi dueño: “¡Echa pa’ acá a esa Nenna, que ahora es mía!”. Y así ha sido desde entonces. Todos los días le doy gracias al Señor por haberme puesto en el camino de mami Iris. Los exhorto a que hagan como ella y les den la oportunidad a todas las mascotitas desamparadas que vean aquí. ¡Serán muy felices y nunca se arrepentirán!

 

 

De lo vivo a lo pinta’o
 ¡Quien me vio y quien me ve! Soy Chokie Rodríguez y nadie diría que hace nueve años llegué a mi hogar flaco, sucio, llenito de sarna y desesperanzado. Pero Dios me premió con una maravillosa familia: mami Marilyn, titi Zaira y abuelita Alba. Desde que ellas me acogieron en sus brazos, soy un perrito extraordinariamente feliz... y sumamente agradecido. El que reza y espera con paciencia, al final recibe su recompensa. ¡Nunca olviden eso! Ahí les va una guiñaíta, ¡que la disfruten!

 

 

 

 
Yo también encontré la felicidad
 Hola, soy Cosita Rodríguez, hermana de crianza de Chokie. Mi tía Zaira me rescató de la calle y, desde entonces, vivo feliz de la vida con mami Marilyn y abuelita Alba, también. En un principio, ellas creían que sólo me acogerían temporeramente, pero el amor pudo más que la razón y acabaron enamorándose de mí (¡es que no podía ser de otra manera!). A veces, le hago maldades a abuelita, pero, en relidad, soy una dulzura. ¡Gracias a Dios por la gente con buen corazón!

 

 

 

¡Que vivan las meriendas de MADRUGÁ!
 La vida es buena, buena, buena. Eso lo afirmo yo, Pelusa Rodríguez, con incomparable convicción. Es que yo sé lo que es la necesidad, pues no bien nací, me abandonaron en Piñones. Vivía de susto en susto con tanto perrito hambriento, compitiendo por las mismas sobras de comida. Dormía con un ojito abierto porque de un día a otro no sabía lo que me iba a pasar. Pero, quiso la Divina Providencia que me rescatara la gente maravillosa que ahora compone mi familia. Ahora vivo como una reina junto a mami Marilyn, Chokie, Cosita y mi tía Zaira, que, a escondidas de mami, me da meriendas de pop corn en la madrugá, cuando ella se desvela. ¡No nos choteen!

 

 

 

Un sueño que parecía imposible
 Nadie -¡ni yo misma!- jamás hubiera imaginado que después de sufrir tanto, yo, Chanel, encontraría la felicidad absoluta. Soy una Shar Pei pura y demabulé por mucho tiempo enferma, sola y desesperada hasta que un ángel me encontró y me rescató. Después de mucho tiempo e incontables  esfuerzos, con su fe y la ayuda de los médicos, madrina Miriam logró que yo volviera a ser la perra alegre, saludable y hermosa que soy hoy. Ahora, tengo una familia que no sabe dónde ponerme ni cómo tongonearme más. Gracias a Dios, a mi madrina y a mi nueva familia, puedo decir con absoluta firmeza: ¡Soy absolutamente feliz!

 

 

¡Quedé retratá!
  Ay, santo, perdonen mi cara de azorá, pero es que me cogieron esnuíta y sin maquillaje, y yo soy muy presumida. Soy Gilda (la de la iaquierda, de nueve años), la perrita más dichosa del universo. Fui rescatada cuando era bebita, luego de que un malvado me arrojara por encima de una verja. Gracias a Dios, caí en la casa de papi Tommy y, desde entonces, mi vida es un edén. Por años,  mi hermana mayor Lola (Schnauzer de 11 años, al frente, en el cojín) y yo éramos las únicas querendonas... hasta que llegó Chucho (de un añito, atrás, en el cojín). Él también fue rescatado por papi porque cuando le cortaron el rabo, se le infectó y sin piedad lo arrojaron a la calle. Ahora, los cuatro vivimos un idilio sin fin en este santo hogar.

 

 

 

¡Ensalchicha'os!
 Hasta el pájaro de la casa está loco ‘e contento con esta caterva ‘e perros felices. Estamos bien juntitos, en plena planificación del Día de San Valentín,  celebrando la llegada de Oliver -alias “El Colorao”, a la extrema derecha- a la familia. Gracias a Save A Sato y a Primera Hora, hoy Oliver vive rodeado de amor junto a nosotros, los salchichas Lola y Oreo, y Popeye, la cotorra. Éste próximo  Día del Amor y la Amistad, demuestra lo grande que es tu corazón. ¡Adopta una mascota! 

 

 

 

 

¡Con Coco y como coco!
Así estoy yo, Tanya. De ser una Rottweiler abandonada, he pasado a ser la perra más feliz del universo. Aquí me
ven, sonreía de oreja a oreja, con parte de los ángeles que me adoptaron. Me cuidan como si fuera una muñequita de cristal y hasta me dan vitaminas para que me mantenga fuerte y saludable. Me tienen llena ‘e juguetes y hasta tengo un fabuloso colchón pa’ dormir yo solita. Me paso todo el día jugando con Coco, el otro “Rot” de la casa y, francamente, puedo pedir más felicidad. ¡Gracias, Diosito!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los reyes de Carolina
Una vez fuimos hijos del maltrato (ambos fuimos rescatados), pero hoy día somos hijos de la felicidad. Específicamente, hijos de Marilyn. Yo, Pelusa, fui rescatada por ella en julio del 2008, y a mi amigo Chokie,
aquí conmigo, ella lo adoptó hace ya ocho años. Yo fui invitada especial en la actividad Pro Animales Abandonados en Piñones, que se celebró en septiembre en el Rest. Bamboo Bei. Queremos que más humanos y caninos auspicien estos eventos para que más mascotitas desamparadas puedan tener finales felices como el nuestro.

 

 

 

 

Contento y coleando

Soy Marley y aquí estoy acompañado con una parte de mi nueva y amorosa familia, que me adoptaron hace un mes. Estoy mejor que nunca porque me dan comida, cariño… ¡y me sacan a pasear todos los díás! Mil gracias a todos ellos. Prometo portarme como perrito modelo.

 

 

 

 

Ladrando en inglés

Soy Feebee y fui rescatada en la playa de Guánica por Nadgee y Ruth, quienes me dieron en adopción a la familia Sotomayor, en Long Island. Agradezco a Úrsula Aragunde, Leilani Beléndez y al Dr. Casta por ayudar a salvarme. ¡Ahora soy la reina de mi hogar!

 

 

 

 

 

 

 

 

Una década y un chinchín más
 Doce, twelve, douze, dodici, zwölf… en cualquier idioma les digo que llevo 12 maravillosos años con la familia Bermúdez Santiago, de Sabana Grande. Soy Anita y ellos me rescataron, luego de que unos desalmados me abandonaran en la calle con una soga al cuello, sedienta y muertita del hambre. Gracias a sus atenciones y a su amor, estoy gorda, colorá y bien alimentá. ¡Gracias por todo, mami Norma!

 

 

 

 

¡Salí premia’o!
 Me llamo Cándido y desde que papi Otto me adoptó, mi vida es un lecho de rosas, un jardín florido donde todos los días brilla el sol de la paz y la armonía. Además de vivir como todo un rey con mi hermana Flor -que, dicho sea de paso, es modelo de pasarela-, quiero que sepan que, recientemente, obtuve el primer lugar en el curso de obediencia de la Federación Canófila. Fui el mejor y me llevé la medalla del #1 con la máxima puntuación. Sé que no pueden ver la medalla porque pesa tanto que me está arrastrando por el piso, pero, al menos pueden ver la cinta oficial, azúl roja y blanca como nuestra bandera, (¿Verdad que con ella al cuello parezco el presidente de Doggielandia?) Y lo mejor de todo es que, aunque soy sato, en la competencia “pasé por la piedra” a to’s los perros de raza.  Yesss!!!

 

 

 

¡Por fin encontré la felicidad!

Hola, soy Margot y tengo como dos años. A pesar de que soy una Labradora hermosa, me abandonaron en un pastizal con mis cinco bebés en una caja. Todos encontraron hogar, ¡menos yo! Estuve vagando, triste y abatida, bajo agua, sol y sereno durante casi dos semanas, pasando tanta hambre y necesidad, que sentí que no sobreviviría. Por suerte, apareció el ángel que es mi nueva ama y me rescató. Me trajo a su hogar donde me cuidan y miman muchísimo. Hoy día, aunque tengo heartworms y un "problemita" con la piel, soy más feliz que nunca. Aquí me cuidan tanto, que sé que pronto estaré sanita por completo y para siempre. Mi ama se llama Alexnadra P. Bernal, de 19 años, y mi "abuelita" se llama Doris D. Pacheco. Y aunque viviera 100 años, nunca podría pagarles todo lo que han hecho por mí. ¡Que dios me las bendiga siempre!

 

¡Mi destino estaba aquí!

 Dicen que las cosas pasan por una razón y  mi historia da fe de ello. Hace tres años llegué a casa de la familia Fernández Negrón después de dar tumbos por el mundo, sola,  triste y abandonada, sin nadie que me quisiera. El caso es que, cuando ellos me vieron, se emocionaron porque me parezco a Nicha, su perrita que había fallecido seis meses antes. No sé si fue la propia Nicha o el destino voluntarioso quien nos unió, pero, desde entonces, sólo conozco la paz y la felicidad. Nadie sabe cuándo nací, pero, para mí, todos los días son el día que volví a la vida gracias a la generosidad de Papo, Mildred, Marieli y Mimi. ¡Dios me los bendiga siempre!