In Memoriam

02/28/2013 |12:56 p.m.

Si tu animalito se fue al cielito de las mascotas y quieres honrar su memoria en este espacio, envía su foto -junto con detalles de su vida, gustos, familiares, amiguitos y personalidad- a tusmascotas@primerahora.com para que podamos escribirle una esquelita que honre su recuerdo.

 

 

 

 

 

 

Fui y siempre seré lo Max-imo
 Queridos papi Doug y  papi Todd, hoy me presento aquí, entre todas estas mascotitas, para celebrar con ustedes mi vida... la feliz y espléndida vida que tuve a su lado. Con ustedes y gracias a ustedes  tuve todo lo que un gatito pudiera desear: una vida larga y saludable -¡12 años no son cáscara ‘e  coco!-, una familia maravillosa, amor a todas horas... En fin, un paraíso en la Tierra. Con ustedes me sentí el más grande, el más bello, el mejor... ¡lo máximo! ¡Gracias por todo su cariño! El amor que me prodigaron me acompañará por toda la eternidad. Y recuerden... los esperaré al otro lado del arcoíris. Con amor, Max Billig-Tillinger.  

 

 

 

 

 

 

Una vida ejemplar
 Queridos Carlos, Junito, Jayson, Miriam y Zilka: Hoy los saludo desde el cielo de las mascotas, llena de orgullo y satisfacción porque, gracias a ustedes, viví una vida ejemplar. No lo digo porque yo fuera la mejor de las gatas, sino porque ustedes fueron los mejores guardianes que hubiera podido desear. Con ustedes pasé de ser una gatita desamparada a un animalito superfeliz. Gracias a ustedes les encontré hogares a mis tres hijitos y pude dormir espectaculares siestas en todos los muebles de la casa. Quiero que sepan que, cuando corría por toda la casa hasta tirarme boca arriba en el piso, lo hacía porque estaba llena de contentura, sabiéndome amada por todos ustedes. Dieciséis años y seis meses de felicidad fueron mucho más de lo que pude desear y por cada uno de esos años les estaré inmensamente agradecida. Los espero en el paraíso junto a Sussi, Shadow, Osito, Whitey y Browny. Con todo mi cariño, Sasy Mini-Nini.

 

 

 

 

 

Si tuviera cuatro vidas...
 ... cuatro vidas volvería a vivir con ustedes, mi adorada familia. Amé y fui amado, y eso es mucho más de lo que muchos animales -incluso, algunas personas- pueden aseverar. Hasta tuve la suerte de vivir en dos de los pueblos más lindos de mi bella Boriquén: Cabo Rojo, donde nací, y Hormigueros, desde donde partí hacia el otro lado del arcoíris. Cierto es que, como Golden Retriever al fin y al cabo, tuve mis “batallitas”  con la displasia de la cadera. Pero nada de eso opacó la felicidad de sentirme tan querido por todos. Ahora, desde mi nubecita en el paraíso de las mascotas, seguiré cuidando de ustedes con la misma fidelidad de siempre hasta que nos volvamos a encontrar. Hasta entonces, su leal compañero, Archie.

 

 

 

 

 

Me fui... pero un día volveré
 Querido papi Tomás, primero que nada, quiero que sepas que, ¡me dolió tanto tener que dejarte! Pero, así son las cosas de la naturaleza. A veces, nuestro cuerpito no puede más y tenemos que descansar. Y es tanto lo que quiero decirte, que no sé si este espacio sea suficiente para reiterarte mi inmensa gratitud y mi inacabable amor. A tu lado fui más feliz de lo que jamás hubiera podido imaginar y el recuerdo de  los años que pasé contigo, aunque breves, permanecerán conmigo por toda la eternidad. Amé y fui amada, y eso es lo que cuenta. Te ruego que no te martirices, pensando que me dejaste en el veterinario. Hiciste lo que tenías que hacer y yo te lo agradezco. Mi última mirada para ti no fue un reclamo, sino una dulce despedida, así que, por favor, ¡no sufras más! Te amaré siempre y algún día nos volveremos a encontrar. Tu Frida.

 

 

 

 

 

 

¡Mami, en el cielo hay playas!
 Querida mami Jeanette, soy yo, tu Baby. ¡Si supieras lo feliz que estoy en el cielo de las mascotas! Tú, que sabes lo mucho que me gustaba el mar y “rescatar” a la gente que estaba nadando, estarás encantada de saber que aquí también hay playas. Puedo correr y jugar sobre la arena, y hasta hacer las veces de “salvavidas”, je je. Eso sí, los extraño a todos, sobre todo a ti y a papi. Por favor, dile que, desde mi nube, le sigo siendo tan fiel como siempre. En fin, los querré por toda la eternidad y les prometo que algún día nos volveremos a juntar.

 

 

 

 

 

 

 

Un angelito guardián
Mami Yanira, he venido para decirte que, aunque ya no estoy contigo físicamente, te quiero con toda mi almita y sigo velando por ti. Soy yo, Alan, el mismito Alan Cintrón López que conociste y amaste, sólo que ahora floto entre nubes de algodón y, desde mi paraíso, te cuido y te protejo como siempre. También quiero que Misael, Mitxel, Johanna, Yashira, María, Edgard y Yansfel sepan lo mucho que les agradezco todo su cariño y que les digas que no me cabe la más mínima duda de que algún día, ¡nos volveremos a encontrar!

 

 

 

 

 

 

 Big cat in di eskái
 Eso es lo que soy yo desde mi nubecita -¡blanca como yo!- : un gato grande en el cielo de las mascotas. Soy  el gran Arepo y vine para decirle a papi que el paraíso es como me lo habían pintado. Mi felicidad es inmensa, pues me he encontrado con mis dos entrañables amigas, Princesa y Negrita. Cierto es que echo de menos a papi Héctor, a abuelo -que me decía que yo era su Poporo- y a abuelita, que me acariciaba mi cabeza y me decía que yo era su bebé, y a mi amiguita Canela, que me dio muchos besitos al despedirse de mí. Pero, familia, aquí hago lo que me gusta: duermo a mis anchas, me subo a los árboles a velar las gallinas y hasta juego con palomas. Así que, ¡no pierdan las esperanzas, pues nos volveremos a encontrar! 

 

 

 

 

 

 

Volare, oh, oh!
 Mami Michelle, ¿recuerdas lo mucho que me gustaba volar? ¡Si hasta me llamaban “el perrito volador”! Pues, un día no pude más y decidí volar hasta el cielito de las mascotas, desde donde los sigo viendo y los sigo queriendo como siempre. No niego que me hacen una falta inmensa, pues extraño a abuela Carmín y a abuelo Adolfo, a mis primitos Giancarlo y Christian, y a mi hermanita Fedora Sofía. Pero, sobre todo te extraño a ti , mamita linda. Gracias por permitirme todas mis travesuras. ¿Recuerdas aquellos zapatos que tanto te gustaban? Je je je, ¡ni siquiera me castigaste cuando te los comí! Gracias a todos los que me besaron y me abrazaron. ¡Siempre los llevaré en mi corazón! Los esperaré con ansias al final del arco iris. Su servidor, Santiago Ignacio “Santy”.

 

 

 

 

Despacito, como quien no quiere la cosa
Bueno, tortuguita al fin y al cabo, me fui para el cielito de los animales, despacito, despacito, hasta que por fin llegué. Me llamaban Frank y fui una mascotita muy simpática y amigable. ¡Cómo me gustaban los bañitos de sol que me daban papi y abuelita  y qué mucho jugaban conmigo! Mi mayor orgullo fue que mami empezó teniéndome miedo y terminó queriéndome tanto como yo a ella. Viví poco, pero fui muy feliz y nunca los olvidaré. Mamita, recuerda, siempre seré tu Frank, “el conquistador”. ¡Hasta siempre!

 

 

 

 

 

Mami, ¡llegué a casa!
Querida mamita Madeline, te habla Tuberco, tu luchador incansable, tu gatito adorado. Mi corazón está pleno de gratitud y emoción por todo lo que hiciste por mí. Me rescataste, me sanaste y me alimentaste, y los cinco años maravillosos que pasé a tu lado me devolvieron la fe en la Humanidad. Por favor, no creas que el ser cruel que me arrolló se salió con la suya. Al querer hacerme daño, lo que hizo, en realidad, fue enviarme al hogar eterno donde el amor es inacabable: ¡el cielito de las mascotas! Desde aquí, te acaricio con mis bigotitos y te aseguro que un día nos volveremos a encontrar, pues en este paraíso hay amplio espacio para los que, como tú, aman y respetan a los animales. A los nenes de la oficina diles que seguiré siendo su “hermanito mayor” y que no los olvidaré nunca. ¡Hasta siempre!

 

 

 

Abrazo amoroso
Detrás de mi historia triste se esconde un relato lleno de paz, amor, agradecimiento y alegría. En vida me llamé Aparecido porque un buen día me le aparecí a mami Damaris en unas condiciones tan tristes que nadie pensó que sobreviviría. Me habían agredido a machetazos y una de mis patitas colgaba de un hilito. Mami, en su amorosa piedad, me llevó al médico, pensando que habría que eutanizarme. Pero, la Providencia tenía otros planes y Papito Dios permitió que, luego de que me amputaran mi patita, yo viviera ocho largos y felices años junto a mi ángel salvador. Mami, quiero que sepas que aquí, en el paraíso de los animales, tengo mis cuatro patitas y con ellas te abrazo desde mi nube hasta que nos volvamos a encontrar.

 

 

 

 

 

 

 

Me fui... ¡pero sigo contigo!
 Mami Maytee, dices que llegué a tu vida como una estrella fugaz para iluminar tu existencia; dices que   de cada momento, hice algo especial. Pero, lo que no sabes es que tú sigues siendo la luz que me ilumina en este rinconcito del cielo de las mascotas desde donde veo todo lo que haces. Tú fuiste mi ángel guardián, tú fuiste el regalo de Papito Dios para mí. Tú alegraste mis días y le diste paz a mis noches. No sufras más, mamita, seguiremos unidos y cuando volvamos a encontrarnos, permaneceremos estaremos juntos por toda la eternidad. ¡Tienes mi ladrido de honor! Te querré siempre, Shaq.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dulce compañía
 Mi querida mami Miss María, ¡cuánto me duele saber que sufres tanto por mi partida! Saber que lloras sin consuelo  que piensas que nunca te vas a reponer de mi ausencia, hace que mi almita sufra también por ti. Te ruego que te tranquilices, porque yo sólo podré estar feliz en el cielo de las mascotitas si sé que tú estás bien. Tu mayor alivio debe ser el saber que fui inmensamente feliz contigo y que estos cinco años que pasé a tu lado se multiplican infinitamente porque infinita fue mi felicidad. Sé que me amas tanto como yo a ti y eso me regocija. Pero, por favor, no sufras más. Un día nos volveremos a encontrar. ¡Te lo prometo! Con amor, Misha.

 

 

 

 

 Sabor a miel
 Mami Jinelys, soy yo, tu “peluche” Honey, tu perrito adorado, tu amorosa sombrita. Qué bueno que me “bautizaste” con el nombre de Honey porque, precisamente, el dulce gusto de tu amor -meloso y dorado como la miel misma- es lo qu más recuerdo de mi tiempo contigo. Te ruego que no te sientas culpable por lo que pasó. Aunque no lo creas, el tiempo te hará comprender que lo que me ocurrió son cosas que pasan y que pueden surgir de la nada, así, de repente. Lo importante es que, en noviembre, celebremos mi cumpleaños número siete como si yo estuviera contigo porque, en realidad, ¡siempre lo estaré! Yo también extraño a Jade y a Ciro, pero, por encima de todas las cosas, te echo de menos a ti. Gracias por el amor que compartimos, pues es eterno y gracias a él, nos volveremos a encontrar. Siempre estaré a tu lado, Honey.

 

 

 

A las puertas del cielo
 Mis adorados amigos del Santuario de Animales San Francisco de Asís, ¡les tengo una noticia maravillosa! ¿Recuerdan que,  cuando estaba con ustedes, me llamaban “la presidenta del Comité de Bienvenida del Santuario” porque me encantaba recibir a los visitantes? Pues, ¡así mismo estoy en el cielito de las mascotas! Les doy la bienvenida a todos  y les explico que han llegado al paraíso de los animalitos. Aquí no hay sufrimiento emocional ni dolor   físico; no hay abandono ni maltrato. Quiero agradecerles con toda mi almita todo el amor que me dieron.  Llegué a ustedes maltratada y dolida, y a su lado encontré paz y mucho amor. Siempre les di lo mejor de mí y con cada meneo de cola traté de expresarles mi inmenso agradecimiento. Con ustedes, aprendí que el amor es la fuerza más poderosa que existe y que no hay enfermedad que pueda con ella. Fui amada y estuve protegida, y eso lo recordaré por toda la eternidad. Con cariño incondicional y eterno, Silita.

 

 

 

 

Con ustedes en mi corazón
 Mami Sofía y papi David, aunque hace ya dos años de mi partida al cielito de las mascotas, quería que supieran que sigo pensando en ustedes porque siempre están en mi corazoncito. Desde aquí, los escucho hablar de mí con tanto cariño como si yo estuviera a su lado. Sé que siguen viendo Animal Planet y que aún esperan verme correr hacia la tele para perseguir a los animales en la pantalla. Sé que cuando se sientan en el sofá, me presienten como de costumbre, mirando hacia afuera, vigilando nuestra casa. Y así será hasta que nos volvamos a reunir porque los amaré por toda la eternidad, Inaru.

 

 

 

 

Lana-turaleza de mi amor

Queridísimos mami Ruth y papi Rolon, les “habla” Lana, su mascotita querida. A pesar de que ya estoy correteando feliz en el cielo de las mascotitas, no quería que pasara un minuto más sin explicarles Lana-turaleza de mi cariño. Si alguna vez se preguntaron de dónde surgía tanto amor, les diré que me nacía del agradecimiento. Porque un día llegué a este hogar, luego de haber sufrido indecibles maltratos, y sólo recibí de ustedes la más sincera devoción y los mejores cuidados. Me “fui” porque me tocaba “irme”, pero les prometo que, con el favor de Dios nuestro Señor, un día nos volveremos a encontrar. Siempre los amaré, Lana.

 

 

 

Década de lealtad
Querida familia, soy yo, Scooby Doo. He venido una vez más para agradecerles todo el amor que me prodigaron en vida. Si hay un recuerdo que quiero que atesoren de mí, es mi lealtad. Viví con ustedes, por y para ustedes durante 10 muy felices años. Sé que fui mucho más que una mascota, un verdadero miembro de la
familia. Fui todo lo cariñoso y obediente que pude porque ustedes se lo merecían. Y en particular a ti, mami Glendaliz, quiero decirte que sé cuánto me amaste y que ese cariño, aun a través del tiempo y la distancia, te lo reciprocaré diez veces diez... ¡y más! ¡Hasta siempre!

 

 

 

 

Lo hice por ti, mami, lo hice por ti
 Mami Myosotis, te ruego -¡te suplico!- que, por favor, ¡no te tortures más! Yo, Shanty, me fui al cielito de las mascotas cuando tenía que hacerlo, no antes ni después. ¡No fue tu culpa, fue la hipoglucemia la que me arrebató de tu lado! Y, como bien dice papi, preferí esperar a que te quedaras dormidita para entregarle mi almita a los ángeles porque no quería que presenciaras ese triste desenlace. Me fui tranquila, sintiéndome querida y protegida por ustedes dos. Tú siempre me amarás, lo sé, y yo siempre te adoraré, necesito que lo sepas. Siempre seré tuya, Shanty.

 

 

 

 

 

Tenlo por seguro, mami
Querida mami, soy yo, Wenchy, ¡tu Wenchicita! Apenas hace unos días que el destino nos separó, y ya sé que en tu alma pesa enormemente el vacío de mi partida. ¡No en balde fueron seis los maravillosos años que pasamos juntas! Me hace gracia que pensaras que yo me creía una perrita, cuando, en realidad, lo que me sentía era humana. ¡Fui tan feliz contigo! Por eso, te pido mil perdones por haberme rendido ante mi enfermedad. Sé que hiciste lo indecible por que me sobrepusiera, pero ya no pude más. Sin embargo, ahora estoy en paz, sobre todo porque le entregué mi almita al Todopoderoso, mientras soñaba en tus manos. ¡Qué dulce manera de cruzar el arco iris! Siempre que te mires en un espejo, piensa en mí. Yo estaré del otro lado, esperando pacientemente a que volvamos a estar juntas. ¡Tenlo por seguro! 

 

 

 

 

Hasta en tus sueños
Mami, despierta, que soy yo, Sashi. Siempre te dije -bueno, lo hice con mi mirada, pero lo hice- que nunca me apartaría de tu lado. Y ya ves, a pesar de que me fui al cielito de las mascotas, sigo a tu lado. ¿Cómo podría ser de otro modo si soy -y seguiré siendo- tu consentida? No me apartaré de ti, te lo reitero. Más aún, te prometo que te haré reír cuando menos te lo imagines; cuando escuches un ronquido y no sepas de dónde proviene, cuando llegues a casa y sientas como un celaje que sale a recibirte... Siempre seré tu princesita. Y recuerda, para mí fue un honor advertirte sobre el motor del portón. Te acompañaré hasta en tus sueños, tu Sashi.

 

 

 

Cada Concha tiene su perla
Y en mi caso, esa perla es mi amor por ustedes; un amor que ni el tiempo ni la muerte podrán borrar. Hoy, les hablo con el más profundo agradecimiento por los seis maravillosos años que viví, sintiéndome amada por todos en el Santuario San Francisco de Asís. Porque, a pesar de que fui una perrita abandonada, siempre me hicieron sentir como una mascotita amada. ¡Gracias a ustedes, nunca perdí la fe en la Humanidad! Me fui porque me llegó mi hora, pero desde el cielito de las mascotas les enviaré muchas bendiciones para que puedan seguir socorriendo a más mascotitas desamparadas como yo. Con afecto y agradecimiento, Concha. (Si deseas colaborar con el Santuario San Francisco de Asís, visita www.sasfapr.org)

 

 

 

¿Sufres mucho mi ausencia?
 Querida mami Lee, no tienes que contestar esa triste interrogante porque sé cuánto me extrañas. Yo también echo de menos la dulce oportunidad de esperarte en la puerta con un juguete para recibirte como tú te mereces. Siempre agradeceré que no te importara mi “pedigrí” exacto.  Fuimos compañeras y mejores amigas, y yo tuve el privilegio de ser tu hombro para llorar y tu mejor guardiana y niñera. Llena el vacío en tu corazón con mi recuerdo, que, de un modo u otro, siempre estaré presente en tu vida.  Diles  a  José, a Pepe y a Cristina que nunca los olvidaré. Siempre seré tu niña, Marnee.

 

 

 

 

                                                                  Con mi almita gozosa
  Mami Ruth y papi Rolon, aprovecho esta oportunidad para dejarles saber que estoy bien, feliz y tranquilita como nunca. Aquí, en el cielito de las mascotas, mi almita goza porque todo es paz, armonía y bellos recuerdos familiares. Ustedes dicen que yo fui una hijita excepcional, pero los que estuvieron fuera de serie fueron ustedes, que me trataron tan bien y me quisieron tanto. Encomiendo a mis hijitos, a mis nietitos y a mi biznieta Princess que me los cuiden y los protejan siempre. Velaré por ustedes por toda la eternidad. Los quiere, Tutty.

 

 

 

 

 

Tu ángel de la guarda
Eso seré yo siempre para ti, mami Glisette, tu ángel protector. Aunque aquí, en el cielito de las mascotas, todo es hermoso, no niego que te extraño. Me considero un animalito muy afortunado porque te tuve a ti y a mami Mallory, que me adoraban. ¿Cuántas mascotitas pueden decir lo mismo? También extraño a mis hermanitos, Gisel y Sultán, pero sé que el Universo es maravilloso y algún día nos volveremos a encontrar. Les deseo a todos mucha paz y que no le guarden rencor a quien me hizo daño. Dios es quien hace justicia, déjenlo en sus manos. Cambien el dolor de mi partida por nuestros más lindos recuerdos y verán que siempre estaré feliz, saludable y contento dentro de sus corazones. Los quiere y no los olvida, Eragon .

 

 

 

Como en un sueño
 Adorada abuelita Rosa. Estuvimos juntos por muy poco tiempo y, sin embargo, en esas breves horas en las que la vida nos unió, se crearon fuertes lazos de amor y entendimiento entre nosotros. Por eso, cuando la muerte me arrancó de tu lado, no pudo deshacer esa unión de almas que, desde ya te prometo, perdurará por toda la eternidad. Me bautizaste como Soñador y así mismo me seguiré llamando aquí, al otro lado del arco iris. Te esperaré, paciente y amoroso, porque sé que llegará el día en que orgulloso y valiente, te llevaré a pasear por el paraíso de las mascotas y la gente de buen corazón. Cuida mucho a mami Rumba. Te quiere, ahora y siempre, tu caballito, Soñador. 

 

 

 

Para el amor no existe el tiempo
Queridos mami, papi y abuelito, soy yo, ¡su adorado Cookie! Aunque no permanecí con ustedes mucho tiempo, en realidad, eso no me preocupa porque cuando el amor es profundo y sincero, el tiempo como que no existe. Sólo queda el eterno agradecimiento de que Jenni me rescatara y ustedes me quisieran tanto. De modo que, desde mi nubecita en el cielito de las mascotas, puedo exclamar con orgullo que, aunque empecé mi vida como un perrito triste y solo, al aldo de ustedes aprendí lo que era la más absoluta felicidad. Por favor, nunca olviden mis cariños, mis travesuras y mis escapadas. Abuelito, gracias por aceptarme en tu casa, ¡Que Dios te bendiga!

 

 

 

                                                                  Me fui... pero volveré
  Querida mami Myreida. Aunque nos separamos de manera muy abrupta  cuando el destino me arrebató de tu vida, te ruego que no te tortures, pensando que una mano inescrupulosa puso veneno cerca de donde yo podía cogerlo. Como tú bien dices, Dios es el que se encarga de hacer justicia en esos casos. Preferiría que recordaras nuestra unión incondicional, así como la lealtad inquebrantable que siempre te manifesté. Sé que te hago una falta increíble, pero, créeme, no estoy muy lejos. Volveré a ti cada vez que te sientas triste o cuando eches de menos mis suaves arañazos en la puerta para despertarte. Yo seré la brisa que acaricie tu mejilla y la gota de lluvia que se confundirá con tus lágrimas. A través del tiempo y la distancia, nada  nos separará. Algún día nos volveremos a encontrar, ¡te lo prometo! Te querré siempre, tu adorado Bianco.

 

 

El cielo se enciende  con mi Chispa
  ¡Con razón me “bautizaste” con el  nombre de Chispa Marie, mami! Quiero que sepas que no he olvidado los grandes valores que me enseñaste cuando fui tu mascotita; valores como portarme bien, no hacer “mis cositas” donde mismo comía y dormía, y ser buena y agradecida. Aquí, en el cielito de las mascotas, todos me felicitan por mi comportamiento y yo les digo que el mérito es tuyo, mami Lula. Quiero que sepas que por toda la eternidad te agradeceré los ricos desayunos, los lindos paseos, los constantes mimos... en fin, por todo el amor que me prodigaste. Siete años viví superfeliz a tu lado y a cambio de ello, te seguiré queriendo por toda la eternidad. ¡Hasta siempre, mamita!

 

 

 

 

 

Dulce compañía
Querida mami Olga. Ya han pasado unos meses desde que yo, tu adorada Señorita Elena, ascendí al cielo de las mascotitas. Aunque el tiempo para mí no pasa, sé que los días se te hicieron largos y tristes luego de mi partida. Por eso, hoy vengo a decirte que no importa lo que pase o las futuras mascotitas que tengas en tu vida, yo seguiré siendo tu dulce compañía porque mi lealtad es perenne y mi cariño
es eterno. ¡Hasta siempre!

 

 

 

 

 

Te di mi vida entera
Mami Gretel, soy yo, ¡tu Teddy! Te di mi vida entera porque tú me diste más amor del que podría haber soñado jamás. Fui tu amorosa compañía porque tú me prodigaste mucho amor. Gracias por los chocolates y los sobos de pancita, por los paseos y las cosquillitas. Diles a abuela, a bisabuela y a los tíos, que jamás olvidaré su gran cariño. Y a ti, gracias por tener el valor de dejarme ir cuando más lo necesitaba. ¡Fue tu mayor prueba de amor!

 

 

 

 

 

 

 

Yo también, mami, yo también
 Querida mami, te habla tu bebé, Bimbo. Lo primero que quiero pedirte es que, por favor, ¡no llores más! Yo tuve la dicha de vivir 16 largos, felices y fructíferos años junto a ti y eso nada -ni el tiempo ni el dolor de haberte dejado- lo borrará. De hecho, quiero que sepas que admiro, respeto y hasta agradezco la valentía que tuviste al tomar la decisión de dejarme ir. Para mí, ésa fue la más grande prueba de amor que podías haberme dado y la recordaré con profunda gratitud hasta el final de los tiempos. Piensa en mí dándote besitos y acurrucado en tus brazos. ¡Yo siempre estaré a tu lado!

 

 

 

 

 

 

Diario de una perrita agradecida
Todavía recuerdo aquel día soleado en que “algo” me dijo: “Vete al balcón de esa casa”. Así lo hice y cuando llegué, estabas tú , mami Madeline, y me recibiste como si nos hubiéramos conocido de toda la vida. Cuando vine a darme cuenta, ya era tu perrita consentida y me amabas incondicionalmente. No sólo te ocupaste de mi cuerpito –vacunándome, esterilizándome y llevándome al médico cada vez que fuera necesario–, sino también de mi almita. Te quise mucho, mamita linda, y lo tuve todo contigo, sobre todo, mucho amor. Pero, cuando
hace poco Dios me llamó a su lado, no pude negarme porque ya había completado mi misión: amarte con locura y dejar una huella indeleble en tu corazón. Te ruego que seas feliz. Yo estoy con los ángeles y con mi hermano Diego, pero seré tu Liza Marie por toda la eternidad.

 

 

 

 

 

 

Corazón tan grande
 Para poder albergar todo el cariño que siento por ustedes, mi familia, necesitaba un corazón gigantesco. Y Papito Dios fue tan bueno, que me lo concedió. Por eso, desde aquí, el clielito de las mascotas, yo, Sinsin, sigo amándolos como el primer día. Y por eso, también, les ruego que no sufran más por mi partida. Estos cinco meses han sido más que suficientes para llorar y extrañarme. ahora, lo que procede es a vivir felices, deleitándose en los buenos recuerdos y los momentos llenos de alegría, como hago yo. Pueden estar seguros de que siempre seré su Sinsin y ustedes siempre serán mi adorada familia. Y nuestro amor perdurará por toda la eternidad.

 

 

 

 

Te quiero, mami Gigi
Dios sabe que fui uno de los perritos más felices del mundo, porque sé que me amaste mucho y me lo demostraste desde el primer día en que te conocí. ¿Te acuerdas? Estuve en un pet shop por tres meses, y nadie me quería... lo peor es que compraron a mi hermanita y me quedé solito, pero siempre venía una muchacha, todos los días, a verme, hasta que por fin, en Navidad, fuí el regalo más bello que recibiste en tu vida. Fuiste lo que más quise, y sé que me convertí en tu príncipe y que, cuando más te hacía falta sonreír, yo estaba allí para alegrarte el día a ti y a mi abuelita Laura, quien siempre me llenó de cariño y yo, como nietito consentido, siempre estaba cerquita de ella. Mami, sé que tuve que irme y dejarte con Lola, mi esposa, y mis cinco hijitos, pero sé que ellos te están ayudando a llenar el vacío. Desde el cielo, te estoy esperando, como prometimos. Gracias por amarme, y cuida mucho a Lola y a los nenes. Te quiere, Pushuri Ismael, “El Finferd”.

 

 

 

De tu princesita, Sizzy
 Mamita, sé que tienes un dolor inmenso a raíz de mi partida, pero ya mi corazoncito, aunque desbordante de amor por ti, necesitaba descansar. Yo sé que nada va a disminuir el vacío que sientes desde que tuve que partir al cielo, pero tú sabes que siempre me sentí amada y mimada. Y en las noches, cuando tú y papito se acuesten, siempre me sentirán allí, junto a ustedes, como siempre... Mamita, te adoro, gracias por la vida que me diste, y dale besitos de mi parte a papito, a mis titis, mi tío y en especial a mi abue, a quien veo con mucho amor desde el cielo. Te ama, tu Sizzita.

 

 

 

 

 Con todo mi amor, Diva Godiva
 Querida mami Yeya, vengo a hablarte de amor; de un  amor profundo e inmenso como el mar donde me dabas mis paseítos en lancha, e inacabable como la eternidad... Ése es el amor que todavía siento por ti, por madrina Marilyn y por Nicky. En el paraíso de las mascotas, donde me encuentro, todo es luz y alegría. Mi mejor amigo de juegos no es otro que mi santo preferido, San Francisco de Asís. ¡Si vieras cómo goza conmigo! Por favor, dile a Nicky que “aquello” no fue su culpa, que fue un accidente. Gracias por haberme hecho la reina de la casa y de tu corazón. Te esperaré, moviendo la colita sin parar, hasta que nos volvamos a ver. Tu Diva.

 

 

 

 

 

 

 

Un ser muy especial
 Mami Silvia, soy yo, tu hijita Taína. No te sorprendas porque, a pesar de haberme marchado al cielito de las mascotas, sigo siendo tu bebé y lo seré por toda la eternidad. Quería hablarte porque tú dices que, para ti, yo fui muy especial. Pues, yo tengo que decir lo mismo de tu persona. Tu amor y tu sensibilidad, tu cariño y tus cuidados hicieron que mi breve tránsito sobre esta tierra fuera más valioso y mejor aprovechado que el de muchos que no saben lo que es sentirse amado de verdad. Te prometo, que a cada paso que des me seguirás sintiendo pegaíta a tus piernas y hasta haciéndote travesuras. Recuerda... el amor de verdad nunca muere; el amor de verdad no tiene fin. Tu hijita, Taína.

 

 

 

 

Il tuo Bambino caro
 Tu niño querido -il tuo bambino caro, como dicen en italiano-, ¡eso es lo que yo siempre fui! Por eso me llamaste Bambino y por eso me quisiste tanto, mami Marilyn. Sé que durante los 14 años con nueve meses que Papito Dios me permitió estar en tu vida, fui como un miembro más de tu familia. Y, aunque ha pasado todo un año desde que partí para morar con los doggie ángeles en el paraíso de las mascotas, sé que tu dolor  es el mismo del primer día. Gracias por referirte a nosotros, los perritos, como una “creación divina”. Gracias por no olvidarme nunca. Yo, por mi parte, pensaré en ti por toda la eternidad y esperaré paciente el jubiloso momento en que nos volvamos a encontrar. Ciao, mama...

 

 

 

 

 

Un lustro ilustre

Hola, soy Popo. Aunque no viví todo lo que hubiera querido, con mi sinceridad, lealtad y amor incondicional por mi familia, aproveché el tiempo  mejor que muchas personas.  Durante cinco maravillosos años -mi "lustro ilustre"- amé y fui amado. Mi familia dice que fui excepcional y yo pienso lo mismo de ellos. Por eso, mami Livia, quiero que sepas que cuando me tomaste por primera vez en tus brazos, esa "conexión única" que sentiste, fue mutua.  Y, aunque ya no estaré en lo alto del balcón, mirando la entrada, desde mi nube los seguiré protegiendo. Gracias por tenerme en tus brazos cuando me fui al cielo de las mascotas ¡Atesoraré 


 

 

 

Unidos para siempre
 Lo que Dios unió en la Tierra no lo separará nunca nadie. Prueba de ello es que yo, Stoncold, siempre permaneceré, fiel y vigilante, al lado de mi adorado amo Manuel. Cuando amos y mascotas tienen lazos afectivos tan fuertes y sólidos como los nuestros, el Padre Celestial tiene un espacio especial en el vasto cielo, para que podamos disfrutar juntos la eternidad. Desde este paraíso de amor le enviamos un amoroso saludo a Mama Nidia, para que sepa cuánto la seguimos queriendo. Y como ya sabemos que un día nos volveremos a encontrar, esperaremos pacientemente a que nos reunamos otra vez.

 

 

 

 

Locura de amor
 Querida mami Mayra. Es tan inmenso el amor puro, leal e incondicional que siento por ustedes, que aun desde el cielito de las mascotas yo, Cloud, sigo queriéndolos con locura. Todo en nuestra breve historia juntos -desde el hecho de que yo fuera un regalo para Kenneth hasta que me fueran a buscar de Toa Alta a Hatillo- constituye un lindo recuerdo que me acompañará por toda la eternidad. Recuérdame, haciendo mil y una travesuras, y dile a Scooby que no olvide las maldades que le hice (¡todavía me estoy riendo!). Y cada vez que sople el viento, piensa en mí, persiguiendo (¡lo que sea!) para destrozarlo. Gracias por despedirme, diciéndome lo mucho que me querías. Yo nunca dejaré de adorarte...

 

 

 

 

¡Parece que fue ayer!
Cuando uno es increíblemente feliz, como yo lo fui, el tiempo se pasa volando. Por eso, papito Luis, te ruego que aceptes mi partida con resignación. Me diste todo lo que podía desear; fui tu princesa, tu nenita... Y si mi amor por ti fue incondicional, ¡el tuyo hacia mí no se queda atrás! Estos cuatro años se fueron volando como cuatro amorosas horas plenas de cariño y lealtad. Aunque en tu corazón quedó un vacío y nada te consuela, créeme que tengo la certeza de que, de un modo u otro, en ese cielo azul que me mostrabas todas las mañanas, allí, al lado de una nube en forma de corazón, ¡nos volveremos a encontrar! Nunca olvides que el verdadero amor, ¡es eterno! Y yo, Zoe Marie Jiménez, te amaré por toda la eternidad.

 

 

 

 

 

Víctima de un malvado
 Querida mami, Gloria. Por encima de la crueldad de quien fue capaz de envenenarme, y más allá del dolor que sé que sientes por mi partida, estará el amor que nos tuvimos la una a la otra. Tú, un alma tan generosa, que rescatas tantos animalitos, no merecías que me trataran tan despiadadamente. Pero Dios, que todo lo ve y todo lo sabe, ya se encargará de dar cuenta de quien se atrevió a hacerme tanto daño. Gracias por cuidar de mis cuatro hijitos, que se quedaron huerfanitos cuando me vine al cielito de las mascotas. Desde aquí me regocijaré por cada animalito que salves. Y recuerda: ¡un día nos volveremos a encontrar! ¡Siempre seré tu Micha!

 

 

El sonido del silencio
Adorada mami Rosa, te dedico estas líneas desde la nube feliz sobre la que reposo, al otro lado del arco iris. Más allá del tiempo y la distancia, yo, tu querida Wendy, estaré contigo. Aquí sigo siendo la misma perrita inteligente, amorosa, astuta y guardiana que fui cuando estábamos juntas. Silenciosa, como siempre, me doy cuenta de todo y no me pierdo nada. Sé que estas triste, pero te pido que en cada pausa del día, en  la noche y la mañana, escuches el sonido del silencio y sentirás a mi almita  abrazándote con amor. Te querré siempre...

 

 

 

"...Te elevarás del abismo a morar con el Señor"
 Me llamo Yoli y cuando mi ángel de la guarda me dijo esas palabras, yo yacía en el fondo de un barranco, adonde había sido arrojada durante la masacre de mascotas de Barceloneta. Pero, Dios -que todo lo sabe y todo lo ve- quiso que durante el tiempo que me quedara en la Tierra, yo sirviera como ejemplo de fe  y perseverancia para todo aquel -humano o animal- que se sintiera vencido y falto de esperanzas. De aquel abismo ascendí y gracias a los cuidados de mami Maritza -y a la compasión de los cientos de personas piadosas que se enteraron de mi caso-, viví tres fructíferos y maravillosos años para llevar alegría a dondequiera que fuera con las tres patitas que me quedaron después del incidente. Y hace poco, cuando  el Señor me exhortó, una vez más, a seguir ascendiendo, tampoco me pude negar. Gracias a todos los que  luchan contra el maltrato y el abandono de animalitos en la Isla y en el mundo; gracias por el servicio religioso en mi nombre; gracias, mami, por bañarme en el río de tu amor. Desde donde estoy, a los pies del Padre, los bendeciré por siempre jamás.

 

 

 

Los misterios del amor
 Queridísima mami. Sé que mi llegada a tu vida fue un misterio de felicidad, pero un misterio, al fin y al cabo; un enigma tan indescifrable como mi partida tan repentina. ¡Si supieras que tu tristeza tan profunda me llega hasta el almita! Soy yo quien les agradece los cinco maravillosos años que pasamos juntos. Los momentos felices y cómicos me acompañarán por toda la eternidad. Sé que nunca olvidarán mi changuería de esconder la comida por la casa y que siempre recordarán con alegría mi carácter adorable y orgulloso, pero cariñoso y feliz. Nos extrañaremos de parte y parte, se los prometo. Pueden tener la certeza de que, en el cielo y donde sea, seguiré siendo la Jibarita Cosita de ustedes... ¡y de nadie más! Hasta siempre.

 

 

 

Inolvidablemente, vivirán en mí
 ¿Cómo puede albergar tanto amor un corazoncito chiquito como el mío? ¡Sólo Papá Dios lo sabe! Por mi parte, puedo asegurarles que desde el cielo siempre estoy bien pendiente de todos y nunca los olvido. Les ruego con el alma que no sufran más por mi partida. Hace ya dos años que estoy con los angelitos y ha llegado la hora de que piensen en mí con alegría. Quiero que sepan que estoy superbién, que aquí nada me cansa ni me duele, que tengo tantas energías como cuando era una cachorrita y que nada me complace más que recordar los momentos de felicidad junto a ustedes, ¡mi familia! Siempre seré Perla, su querida Perlita. Y ustedes vivirán en mí por toda la eternidad...

 

 

 

Todavía siento tu amor
 Querida mami Karla, sé que piensas que no pudiste despedirte bien de mí, pero olvidas que cuando dos almas están tan unidas como la tuya y la mía, no hay gesto ni palabra callada que pasen desapercibidos. Dices que fui un perrito excepcional, pero la que no tiene igual eres tú. Por eso me encantaba tanto darte muchos besitos y reírme viéndote rabiar cada vez que brincaba la verja. Gracias por ponerle el pañuelito nuevo al peluche que se llama como yo, Simba; gracias por guardar todos mis disfraces. Sigue cantando mi cancioncita, sigue diciendo “besito” cada vez que pienses en mí, sigue llamándome desde cualquier parte de la casa. A través del tiempo y la distancia, te prometo que llegaré hasta a ti y sentirás mi amor. Hasta siempre, Simba.

 

 

 

 

 No hay nada que perdonar
 Queridísima mami Isabel , por favor, no sufras tanto por mi súbita partida. Yo bien sé que no hay nada que hubieras podido hacer. El accidente que me arrebató de tu lado fue eso, un accidente, y no hay nada que te tenga que perdonar. Al contrario, ¡es tanto lo que tengo que agradecerte! Por ejemplo, los años de amor incondicional y de mimos constantes. Ah, y el soportar mi “caractercito”. Reconozco que yo era “fuertecito” y que no dejaba que me acariciaran hasta que YO lo quisiera. Entonces, ¡no había quien se resistiera a mi insistencia! Recuérdame así, como tu adorable gruñón. Yo, por mi parte, pensaré en ti por toda la eternidad. Te amaré siempre y te esperaré hasta que volvamos a encontrarnos, tu Sid.

 

 

Nos vemos en la laguna azul
 En el cielo de las mascotas, al otro lado del arco iris, hay una inmensa laguna de aguas  ni muy frías ni muy cálidas, sino deliciosamente templadas. Precisamente allí, mami, te estaré esperando. Sé que hay quienes piensan que los peces no tenemos sentimientos, pero yo les aseguro a los incrédulos que nosotros también tenemos alma. Por eso, te prometo que nunca olvidaré los cinco maravillosos años que pasamos juntos. Tú me criaste con cariño y con amor te lo agradeceré por toda la eternidad. Esperaré sin prisa, pero sin pausa, a que nos volvamos a encontrar. Te querré siempre, Marco Antonio.

 

 

 

 

El sueño de Ryan
 Mami  Rita y papi Rafa, ¿me creerían si les digo que todavía siento  las tiernas caricias que ustedes me hacían? Para mí, son tan reales que me hacen brincar como cuando vivía con ustedes. Ahora, en el cielito de las mascotas, pienso que siete años no fueron suficientes para demostrarles lo mucho que los quería. ¡Cuánto daría por estar en casa, en el sofá, viendo televisión entre los dos! Sé que todas las tardes, como a eso de las 6:00 p.m., todavía estiran la mano para coger la correa de sacerme a pasear. Y al ver que ya no estoy allí, se echan a llorar. ¡Pero, no sufran más por mí! Cierren los ojos y verán que, aunque sea en sueños, sigo durmiendo con ustedes en la cama y sigo sus pasos a dondequiera que vayan.  Si pudiera  verlos,  les diría que los quiero mucho y que no se pongan melancólicos al recordarme. Soy yo quien les agradece a ustedes todos los momentos felices que me hicieron pasar. No me olviden, porque yo siempre los voy a recordar. Su Ryan...

 

 

 

 

Todo un doggie angelito
  Querida familia, soy su bebé, Chuchi. Aunque no lo crean, estoy en el cielito de las mascotas, paseando en un auto por las nubes, un doggie angelito, con mi cabecita fuera de la ventana. ¡Tal y como me gustaba hacerlo con ustedes! Quiero agradecerles los casi 11 años de felicidad que viví con ustedes. Es cierto que me ganó la batalla mi corazoncito agrandado, pero ¿de qué otro modo hubiera podido albergar tanto amor en mi alma? Con ustedes -sobre todo contigo, mami- ¡hasta olvidé que era perrito! Por favor, hazle caso a papi y deja de sufrir. Ahora estoy mejor que nunca y ya no siento ningún malestar. Además, recuerda que un día nos volveremos a encontrar. Los querré siempre y los llevaré en mi corazón por toda la eternindad, Chuchi.

 

 

 

 

En tus brazos y en tu corazón
  Mami Yesily, soy yo, Spike, ¡tu adorado perrito! Sé que me fui sorpresivamente y que estás muy dolida, pero te aseguro que estoy en el cielo como me gustaba estar en casa... ¡cargado en brazos como un bebé! Los mismos Reyes Magos que me trajeron de regalo para ustedes se pelean por pasearme por el cielo. Ellos saben lo amoroso que aún soy y lo mucho que me encanta que toda la atención sea para mí. A cada instante pienso en ti, mami, y en Karla, Gabriela y Amanda. Díganle a  mi hermanita Laisy que no la olvido. También quiero que sepan que, mientras viví con ustedes, fui muy feliz y que sigo siendo tan activo, travieso y juguetón como siempre. Hasta que estemos juntos otra vez, los quiere su cachorrito adorado, Spike.

 

 

 

Parte de tu vida... para toda la vida
 Mami Astrid, soy yo, tu bebita  Solymar. Desde el cielo de las mascotas, entre los astros más refulgentes que me recuerdan tu nombre -¡Astrid!-, me ubico como una estrellita más en el firmamento de tu vida. Desde que llegué al cielito de las mascotas, sólo pienso en ti. Sé  lo que signifiqué en tu vida y  tú bien sabes cuánto te quise... y te quiero. Recuerda que yo era -¡aún soy!- muy celosa y seguiré bien pendiente para ver quién se “atreve” a acercarse a ti. Prométeme que segurié siendo la niña de tus ojos y tus ganas de vivir. Yo, pacientemente, te estaré esperando hasta que juntas compartamos la mejor de todas las vidas: ¡la eterna! Te quiere, Solymar.

 

 

 

 

Paraíso canino
 “Con amor, Gipsy”. Mami Karina y papi Kike, quiero que escuchen esas palabras  cuando piensen en mí. Sé cuánto me extrañan y ojalá les sirva de consuelo saber que, desde que llegué al cielo, no siento dolores  y corro alegremente con alas y entre nubes,   en compañía de otras mascotitas. Siempre recordaré con ternura lo mucho que ustedes me cuidaron y me mimaron. De hecho, todo ese amor y cariño es lo que me consuela a mí también. Díganle a Hunter que lo quiero y que me recuerde.  Denle mis saludos también a mi doctor, que me cuidó tanto. Aquí no existen el “adiós” ni el “olvido”, sólo existen “siempre” y “amor”. ¡Nos volveremos a ver, lo prometo!

 

 

 

Soy Moy y en el cielo ya estoy
Hace poco salí aquí, pregonándoles a todos que yo, Moy, era conejo “Moy-s feliz del universo”. Tristemente, poco después  vinieron unos angelitos  y me advirtieron que en cielo Papito Dios preparaba una gran fiesta de pascua y que tenía de todo... ¡menos un lindo conejito negrito! Por eso, cuando me pidieron que me fuera al cielo con ellos, no pude negarme. Aunque me dolió mucho separarme de mi  adorada dueña, Elizabeth Hernández Pérez, de Yauco, no puedo negar que, ¡en el cielo estoy de maravillas! Eli, no me olvides, que yo no me olvidaré de ti. Y recuerda, cada vez que sientas cosquillitas en los dedos, seré yo que desde el cielo te estaré dando besitos con mi lengüita. Hasta siempre, “Gordy”, los quiere, Moy.

 

 

 

Incondicional e inseparable

 Mami Silvia, te habla tu “hijita” Milka. Quiero que sepas que, aunque crucé el puente de colores que lleva a los animalitos al cielito de las mascotas, estoy a tu lado tan incondicional e inseparable como siempre. Éramos la una para la otra y lo seguiremos siendo, te lo prometo. Desde las estrellas, seguiré dándote “bechitos en la nariz”. Y cuando te despiertes porque sientas un calor profundo en tu pecho, cuenta y jura que seré yo que, arrebujada en tu seno, me estaré “apachurrando” contigo como tanto nos gustaba. Por favor, dile a abuelita Concha que los ratos que pasé con ella seguirán siendo de mis mejores recuerdos. Y en cuanto a ti, pierde cuidado, que  siempre seré tu nena y tú siempre serás mi “mamá”.

 

 

 

 

Tesoro al final del arco iris
  Papi José y mami Yanid: la leyenda es verdad. Cuando los animalitos nos vamos al cielito de las mascotas, hay un hermoso arco iris donde cada cual tiene los espacios reservados para cuando se vuelva a reunir con sus seres queridos. Yo, Sansón, tengo medio cielo separado porque entre ustedes, mis papás; mis hijitos y mis hermanas caninas; abuelita Mita; abuelo y abuelita Santa; mis primitas Pucha, Carimar, Deymarlin y Nicole; mi madrina Enid; y el Dr. Jorge L. Ferrer, ¡me pienso quedar con el firmamento completo! ¡Hasta a nuestro cartero le guardaré un sitio! Les ruego que borren todo recuerdo de mi enfermedad y sólo piensen en mí como el Bulldog más amoroso, obediente y juguetón. Ustedes son y serán las luces brillantes que iluminarán mi eternidad.

 

 

 

 

Lanny, la niña inolvidable
 Mami Gloria, sabes que no es por vanidad que lo digo, pero bien sé que tú nunca me olvidarás. ¡Me lo dijiste tantas veces! Siempre me daban cosquillitas en el alma cuando te oía repetirme cuánto me querías. Claro que, nunca imaginé que tendríamos que separarnos tan temprano. Pero, ¿sabes qué? Si te concentras bien y abrazas mi juguete favorito, te prometo que volverás a sentir mi naricita fría, como cuando te la pegaba al cachete para despertarte. Quiero que sepas que aquí, en el cielito de las mascotas, todos los días me acuesto y me levanto con la imagen de tu rostro mirándome con amor. Gracias por los tres años maravillosos que vivimos juntas. Hasta que volvamos a reunirnos, tu hijita adorada, Lanny.

  

 

...Una música dulce sonaba sólo para mí
 ... por eso, no pude resistir la tentación cuando los doggie ángeles que Papá Dios envió, vinieron a buscarme para llevarme al cielito de las mascotas. No creas que no fue difícil separarme de ti. Tu nombre -Tiara Cotto, Tiara Cotto- resonaba en mi alma como el rumor de mil campanas de amor. Pero, cuando el Señor nos llama, ¡hay que responder! Eso sí, nunca te olvidaré a ti ni a abuelita Odalys ni a tío Anguelo. Y te prometo que siempre estaré pendiente de ustedes desde mi suave y mullida nubecita blanca, contando las horas, los minutos y los segundos hasta que nos volvamos a encontrar. Gracias por querereme y por extrañarme tanto. Y recuerda, más allá del tiempo y la distancia, te amaré siempre. Tu Shary.

 

 

 

 

En el Jardín del Edén
  Hola, soy Rosie Negrón y con el permiso de todos voy a dedicarle este mensaje muy especial a mi papito Alan, que está muy triste porque me tuve que ir al cielito de las mascotas. Papito, no sufras por mí. Piensa que por algo me llamaste Rosie, porque  como  una verdadera rosa, ahora me encuentro feliz, sin dolores ni molestias, en el Jardín del Edén. Aquí, Dios tiene espacio para todos, humanos y animalitos por igual. Ten por seguro que te estaré esperando, acostadita a las plantas del Señor, hasta ese maravilloso día en que, por su infinita gracia, nos volvamos a reunir. Te querré siempre, Rosie.

 

 

 

 

 

Hasta el cielo me ha llegado la noticia... 

… de que mami Elizabeth está muy triste porque el 24 de julio de 2009 tuvo que ayudarme a irme al cielito de las mascotas. Mami, sé que, hasta ahora, perderme a mí ha sido de lo más difícil que has atravesado, pero, te aseguro que desde una nube tan blanquita como  yo, hoy me siento más feliz que nunca. Luego de haber batallado la cruel enfermedad que nos tomó a todos por sorpresa, ahora me encuentro aliviado, dinámico y lleno de una anergía y una paz maravillosas. Por si fuera poco, tengo toda una eternidad para recordar los casi 17 maravillosos  años que tuvimos la gran dicha de vivir juntos. Nunca te olvidaré a ti ni a los abuelitos Raymond y Magüi, a titi Jenny, a Julio, a mis amigos de la Clínica Veterinaria de Cayey, y a la gente de Crem del Caribe. Eespero que todos ellos sigan confortándote y ayudándote a aceptar nuestra separación temporera. Sí, porque no dudes que algún día nos volveremos a ver. ¡Tienes mi ladrido de honor! Mientras tanto, guarda mis cenizas bien cerca de tu corazón. Te ama, tu confidente, amigo fiel y el amor de tu vida, Peluche.