Ángel Darío Carrero redescubre a Silesius

12/06/2012 |
El escritor presenta su tercer poemario inspirado en la obra de Angelus Silesius.

La poesía lo habita. Vive dentro de él. Recorre sus venas. Se apodera de su ser.

Ángel Darío Carrero es consciente de ello. Por eso, sabe identificar a quien, como él, distingue en la belleza del verso el ingenio de ser poeta.

Uno de esos nombres es Angelus Silesius, autor alemán del siglo XVII que inspira su reciente libro y tercer poemario, Inquietud de la huella: Las monedas místicas de Angelus Silesius. “El premio Nobel Orhan Pamuk afirmó en una ocasión que un poeta es alguien a través del cual Dios habla”, responde Carrero, sacerdote. “Aseguraba, igualmente, que el verdadero poeta, para escribir, tiene que estar poseído por la poesía. En este nuevo libro, que me ha tomado unos 15 años de mi vida, me acerco a un poeta a quien le aplica perfectamente la declaración de Pamuk”, menciona convencido, al hacer referencia a Silesius.

Para el autor puertorriqueño, en el poeta alemán “hallamos un contenido que solo puede brindarnos alguien que ha estado en íntima comunicación con el misterio y que al mismo tiempo puede compartirnos su vivencia porque está poseído por la fuerza arrebatadora de la poesía”.

Para este poemario, Carrero tradujo y recreó a su “propio estilo poético 302 poemas del libro I del Peregrino querubínico, la obra cumbre de Silesius”. Además, dedica “un capítulo final a recoger, en toda la historia del pensamiento contemporáneo, la contribución” del autor alemán. Y como ejemplo señala que “Jacques Lacan recomendaba esta obra a quienes hacían terapia, por su capacidad de apelar al inconsciente”.

Carrero deja claro que, como él, un gran número de poetas ha indagado en las huellas de la obra del autor alemán. “Jorge Luis Borges había realizado en 1982 una versión antológica y literal del mismo libro, que prácticamente casi nadie conoce”, menciona. “De hecho, es Borges quien le llama monedas a los epigramas de Silesius”, aclara. Así que “en homenaje a Silesius y también al maestro argentino, me propuse el reto de ir más allá: realizar una versión íntegra del libro y que fuera una versión de carácter literario”. En su misión, “me tomo, por tanto, muchas libertades, desde cambiar el interlocutor de los versos de tercera a primera persona; transformar el poema rimado en uno de versificación libre; cambiar la plasmación estática yacente por un verso que se espacia libremente por la página; acortar o alargar cuando el poema me lo exigía, etcétera. Por tanto, quien busque una traducción tradicional no la encontrará”, explica.

A través del proceso creativo para esta publicación, el también autor de los poemarios Llama del agua y Perseguido por la luz revela que lo que más disfrutó fue “el instante de editar, de pulir, la sutileza de una palabra, de un adjetivo, de un signo apropiado. Yo escribo como quien esculpe. Más que añadir, remuevo”. Y puntualiza que “me place la imagen desnuda sin accesorios, sin focos distractores inútiles. Prefiero la palabra disponible para la comunión íntima”.

El libro está a la venta en La Tertulia y en la librería del Museo de Arte de Puerto Rico.