Ni los más glamorosos, ni los más simples, pero sí los mayores generadores de conflicto entre las parejas -los que tiñen de amargura y desilusión hasta al más romántico- son los tres tabú. Aquellos tópicos que el pudor social, durante siglos, ha recubierto las relaciones de pareja bajo un manto de misterio, instalándolos culturalmente como temas ocultos, de lo que no se habla, menos se analiza, tampoco se instruye.

De acuerdo con mi experiencia en los Talleres de Coaching para el Amor, reconozco la relevancia de estos temas, cada uno de los cuales da para varios artículos, análisis y distinciones. Sin embargo, les propongo partir con descorrer el velo de manera de colocar luz ahí donde muchas veces hay sombras. 

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Si estás o quieres estar en pareja, si tu deseo es construir una relación sólida, ten en cuenta estos tres temas, para así evitar que se conviertan en el enemigo de tu sueño:

1.- El sexo

Sin duda el sexo ocupa un lugar privilegiado en la lista de expectativas para la vida en pareja. Más aún, para muchos es el gran sustento para una relación. El sexo ha nutrido al arte completo, también ha dado pábulo a una gigantesca empresa que alharaquea, a voz en cuello, sobre lo imprescindible de una buena performance para medir la calidad del amor.

Pero, ¿qué pasa cuando no es así? ¿Cuando a pesar del afecto, la comprensión y comunicación, a la hora de "los quiubo" nos desayunamos con que el resultado no es ni por lejos el esperado, que lo que se da por supuesto, lo que debiera suceder entre esas cuatro paredes, dista mucho de la fantasía, el erotismo y la satisfacción?

La mayoría de las veces, y consecuente al mito, las personas callan sus sinsabores y, con ello, sólo alargan el padecimiento, aparece la amargura, se despierta del ensueño.

2.-El dinero

Mi amiga Jacqueline y su esposo, quienes por años residen en USA -aplicando un modelo transgresor para el mundo latino-, desordenaron las costumbres y se ubicó ella como el sostén económico familiar, y él a cargo de las labores del hogar y los hijos. Para que esto sea posible en nuestros países, quizá falten unas cuantas décadas, de manera que sea genuinamente vivido con alegría y orgullo, tal como lo hace mi recordada amiga.

Y es que los temas del dinero suelen significar una de las más potentes fuentes de conflicto entre las parejas, que obedeciendo las leyes del decoro y buenas costumbres, no suelen conversarlo previamente, y tarde o temprano revienta en la cuenta del gas o la cantidad de jamón que se compra.

Hacerle el quite a tomar acuerdos sobre el dinero, por engorroso que sea, sólo conlleva el cultivar sentimientos de rabia que derivarán en abuso, descalificación y venganza.

3.-La educación de los hijos

La paternidad se asocia principalmente a un acto de entrega absoluta, de renuncias propias en pro del proyecto familiar. A los ojos de los padres, se plantea la oportunidad de extender una huella, dejar un legado. El lado oculto, y que es difícil reconocer, son aquellos patrones y modelos individuales para alcanzar dichos sueños, aquellos mensajes que se transmitirán al niño. Una vez más se da por sentado que los criterios personales versus los del Otro en la pareja, son los más adecuados, los correctos.

Desde que el vástago gatea, se inicia el periplo de mutuos desencuentros, opiniones y criterios encontrados, permisividad v.s autoridad, exigencia v.s confianza, que dada las innumerables situaciones que propone la cotidianeidad, el otrora sueño de vida como formadores de los hijos, puede llegar a ser el causante de choques constantes. El camino de la paternidad es muy largo, décadas, y ello se traduce en un callado conflicto permanente y sin destino, que puede derivar en hostilidad mutua o en su defecto, en el silencio o desidia de una de las partes.

Nadie nos prepara para la vida en pareja y eludir estos tres grandes temas es condenarse al fracaso. El desafío es abandonar el silencio para hacerse cargo de cada uno de ellos, y así, emprender un diseño de a dos, que otorgue plena satisfacción en el amar, confianza en lo económico y alumbre el sueño de la paternidad.

Saludos
Cristina Vásconez, coach para el amor (cvasconez@puntopartida.cl)

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