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Divorciada y desatada

Por Brenda Peña López / [email protected] 07/19/2017 |00:05 a.m.
Muchas mujeres aprovechan en el despecho para bajar de peso, mejorar su figura o hacerse un cambio de imagen.(Archivo)  
Experta señala las consecuencias de tener muchas relaciones románticas tras una separación.

Luego de ponerle fin a un matrimonio de 12 años, en solo dos meses, Yamilka Pérez (nombre ficticio), ha entrado y salido de relaciones esporádicas, se ha paseado por diferentes aplicaciones móviles que prometen encontrarles a sus usuarios una pareja compatible, y siempre tiene un amante. 

La fémina decidió liberarse, en lugar de quedarse en su casa llorando a su pareja. 


Sin embargo, asumir esta actitud, que de manera superficial parecería empoderadora, podría significar grandes riesgos emocionales para quien acaba de terminar una relación, sin mencionar las repercusiones a la salud sexual a las que estas se exponen, afirmó la sexóloga Ivelisse Cintrón. 

Son varios los factores que pueden propiciar esa conducta en una mujer tras el divorcio, pero gran parte de los casos en que este comportamiento se da tienen como denominador común la culminación inconclusa de la relación de matrimonio o convivencia en pareja. 

“Hay matrimonios que cuando se llega un divorcio, se llega a un común acuerdo y hay una cordialidad y todo quedó nice (bien), pero hay otras relaciones que quedan inconclusas. ¿A qué me refiero con eso? Pueden ser diferentes razones, como por ejemplo, una infidelidad por parte del caballero, y ellas empiezan a sentir en sus emociones, en su mente y su autoestima: ‘se fue con otra porque ya no le soy atractiva, ya no le gusto, pero de esta voy a salir y él va a ver cómo yo me voy a poner de aquí en adelante”, señaló. 

“En muchas ocasiones, se toma esa decisión para llamar la atención de quien fue la pareja y dejarle establecido: ‘me dejaste, pero ahora es que yo me voy a poner bonita’. ¿Por qué no es acertada esta posición? Porque obviamente no estoy dando a demostrar que mi autoestima no está donde se supone que esté y nuestras emociones están siendo laceradas”, afirmó la experta en sexualidad. 

En la actualidad, observó, que la proliferación de plataformas móviles para la búsqueda de compatibilidad entre sus usuarios abona a este comportamiento que puede lacerar a un más la autoestima y autoconfianza de quien pasa por una separación porque en lugar de perseguir una autosatisfacción, lo que se busca es llamar la atención de la expareja. 

“Hay que tener mucho cuidado porque lo primero que se lacera es la autoestima de la mujer. En muchas ocasiones queriendo vengarnos nos hacemos daño a nosotras mismas, y no solo a nosotras mismas, si tenemos hijos, le vamos a hacer daño también a ellos”, recalcó. 

“Por ejemplo, en los web chats comienzan a conocer hombres que se aprovechan de la situación por la que está atravesando la mujer. Debemos recordar que la mujer es emocional y cualquier tipo que sepa aprovecharse se va a ir por lo emocional, por el ‘qué bella eres’, ‘por qué te dejó’, ‘yo no dejaría a una mujer como tú’, y por ahí hasta que te llevan a la cama y luego de que te llevan a la cama jamás volviste a saber de ese tipo, y nos vamos con el otro porque lo que estamos buscando es una estabilidad emocional y de cierta forma hacerle saber a nuestra expareja o vengarme de quien me hizo daño”, abundó.

En esa etapa, mencionó, es común que la mujer busque cambios en su aspecto físico. Muchas aprovechan en el despecho para bajar de peso, mejorar su figura, hacerse un cambio de imagen. Para la profesional, dichas acciones no son negativas, pero deben hacerse como parte del proceso de recuperación personal en lugar para llamar la atención de alguien más. 

Indicó que este tipo de reacción en la mujer divorciada tiende a darse también en casos donde la fémina se casó a edad temprana y al salir de la relación busca pasar por las etapas propias de la juventud prematura. 

La insatisfacción sexual o las rutinas que tornan la relación monótona, dijo, también pueden ser detonantes de este comportamiento. 

“Hay quienes incluso se sienten presas dentro de la relación, y tenemos que recalcar que dentro de la relación tenemos que tener libertad para ser nosotros mismos. ¿Qué pasa? Al terminar esta relación, voy a tener esta libertad que la confundo con libertinaje. Comienzo a salir por las noches. Si tengo hijos, asumo esta actitud de que aprendan a resolverse solos. Yo quiero hacer cosas que no hacía dentro de la relación. Ahí comenzamos a cometer errores”, sostuvo.

Entre principales riesgos de asumir este comportamiento hizo hincapié en las posibilidades de contagio con enfermedades de transmisión sexual. 

“Hay que dejar claro y establecido que una enfermedad de transmisión sexual es para toda la vida”, enfatizó. 

Pero además, “se afecta lo emocional porque comenzamos a entrar en relaciones que no son saludables. Comienza a afectarse más y más la autoestima de esa mujer porque estoy con este hombre y me dejó y no sé más de él. Y después vamos para la próxima, y la próxima. Yo he tenido mujeres en mi clínica que han tenido 10 parejas en menos de tres o cuatro meses, precisamente, tratando de satisfacer una necesidad emocional, la cual no fue complementada en su matrimonio o con pareja anterior”, subrayó. 

La mejor manera de hacerle frente al divorcio, según Cintrón, es darse un tiempo a solas antes empezar a involucrarse en otras relaciones. En ese periodo, debe procurar reencontrarse consigo misma, con quien era antes de ese matrimonio o relación de convivencia y redescubrirse como mujer.

“Que tenga un lapso de soledad con ella para que pueda renacer como la mujer de valor que es. Que acentúe su autoestima, y que por sobre todas las cosas, no exponga su dignidad, que es lo único que tenemos propio ante cualquier relación que pueda surgir, sin estar segura de que eso es lo que ella quiere”, destacó. 

“Ese tiempo debe quedar establecido que será realmente para esa persona en soledad, y no me refiero a que no tenga a nadie a su alrededor, sino que comience a darse cuenta de las cosas que le gustaban y que probablemente dejó de hacer o que nunca pudo experimentar por estar dentro de una relación probablemente aprisionada, y que ahora puede comenzar a disfrutarlas. Que comience a salir, a exponerse al mundo. No libertinaje, sino, que pueda conocerse a sí misma. Que pueda conocer qué es lo que quiere, hacia donde va. Que si tenemos que llorar, pues lloremos, nos demos contra el piso, pero que nos levantemos siguiendo el camino que quiera seguir y la menta a la que quiera llegar para que en futuras relaciones estemos preparadas y conscientes de que aunque esté dentro de una relación, no voy a estar aprisionada”, puntualizó. 

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