Las crisis de los primeros años de matrimonio

Por El Tiempo / Colombia / GDA 04/10/2013 |11:59 a.m.
 
Aunque algunas cifras en EE.UU. muestran que las tasas de divorcio son particularmente altas en matrimonios de 3 a 4 años de duración, también son muchos los casos en que las dificultades pueden solucionarse.

Las crisis hacen parte del matrimonio y pocos están libres de pasar por ellas, especialmente durante los primeros años. Estas pueden ser a veces muy intensas y otras, leves o pasajeras.

Teniendo en cuenta que existe una alta probabilidad de que las crisis ocurran y no una, sino varias veces, es mejor estar preparados e identificar cuales son aquellos aspectos que mal manejados pueden hacerle sentir a la pareja que ha fracasado. Para superarlos es importante saber a que tipo de crisis se enfrenta y cuales son sus causas.

* Hábitos y estilos de vida: cada miembro de la pareja viene de un hogar distinto y por tanto tiene hábitos diferentes, que en muchos casos resultan ser completamente opuestos o no eran muy evidentes y que ahora generan desagrado. En estos casos es fundamental actuar con tolerancia, pero marcando límites que garanticen el respeto por los derechos de los dos.

* Familia y amigos: estos son fundamentales en la historia de vida de cada uno. Al casarse, estas instancias entran de una u otra manera a hacer parte de la pareja. Armonizar las tradiciones y costumbres, así como establecer relaciones personales con familiares y amigos puede generar tensiones y desacuerdos. Es importante que estos vínculos se construyan poco a poco en un proceso que implica respeto y tolerancia.

* Falta de compromiso en los roles: las personas asumen nuevos roles en cuanto al trabajo, las responsabilidades del hogar, las actividades de ocio, entre otras. No siempre resulta fácil identificar dichos roles claramente y, además, asumirlos. Para ello son necesarios el compromiso y la disposición al cambio, que además son principios fundamentales para el buen funcionamiento de una pareja.

* Expectativas poco realistas: muchas parejas idealizan, esperan demasiado del matrimonio y asumen que todo va a funcionar perfectamente. Por eso, cualquier conflicto generará frustración.

* Manejo del dinero: para muchas parejas el tema del dinero no es un inconveniente en la etapa del noviazgo, pues las cuentas se mantienen separadas y hacen parte de la vida privada de cada uno. Al casarse las finanzas pasan a ser compartidas y las decisiones en este respecto deben ser tomadas por los dos. La pareja se debe poner de acuerdo en la forma de administrar el dinero y esto no siempre resulta tan fácil.

* Las dificultades en la vida sexual: las rutinas en el matrimonio pueden llevar a que se pierda el romanticismo y el apasionamiento de la etapa de novios y esto repercute en la vida sexual. Al estar todos los días bajo el mismo techo muchas parejas dejan de compartir momentos especiales y de explorar su sexualidad.

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