No importa en dónde te encuentres en este momento de tu vida, tú mereces más y puedes estar mejor. Crear conciencia de tu valor personal te protege de las injusticias de los otros pero, sobre todo, de las propias. Muchas veces eres tú mismo quien decide no darse oportunidades o no lanzarse por miedo, por creerte incapaz, por no estar preparado o porque simplemente no se ve ese algo como opción.

El progreso y el crecimiento es parte de la preservación de la especie. Esto es puro darwinismo. Esto ocurre lo quiera uno o no. Al ser un proceso natural se vuelve algo fácil de realizar. Lo único que hay que hacer es hacerte cargo de tus necesidades. Tomar la rienda de lo que quieres vivir. Asumir  esta responsabilidad personal te libera de la codependencia, del malestar, de la frustración, en fin, de todo lo que no hace bien. Incluso, te acerca a tratar tu cuerpo con el amor y el respeto que merece.

Por ende, la primera necesidad es realizar que tienes necesidades y que hay un orden de prioridad para ellas. Esas necesidades van desde las fisiológicas como techo, abrigo, alimentos y todo lo esencial para vivir, así como las necesidades afectivas, relacionales, de vocación, espirituales, etcétera. Aquello que no sea importante para ti, tampoco lo será para nadie (incluyendo el Universo, en general). Es importante darle el espacio a lo económico también.  Establece metas concretas para cada una de tus áreas de necesidad. Mientras más concreta la meta, mejor.

Es entonces donde es importante que le des valor a tu valor. Sin importar cómo esté el país, tu mereces una buena calidad de vida; una buena vida. Es el sentido de merecimiento el que te lleva a crear mayores oportunidades y un mejor futuro para ti y todos los que estén a tu alrededor. Como el Universo se encuentra en constante movimiento, tú también. De modo que no es saludable el conformismo. Siempre se puede más y mejor. No me refiero solo a lo material, sino también las ganancias sutiles: el amor, las experiencias, el conocimiento, las relaciones y demás. 

Aunque el Universo siempre conspira para que todo se dé en el orden que es mejor para uno, no siempre las cosas llegan. Realmente ahora vivimos en la era de la autogestión. Todo el mundo necesita pre-ocuparse y ocuparse por su bienestar. Ahora bien, si acoges como verdad los siguientes principios universales, todo funcionará mejor para ti:

1. El Universo es abundante, la vida es abundante y eso te hace a ti un ser abundante que vive en abundancia.

2. El Universo se expande a cada momento (por eso todos los días aparecen más estrellas, galaxias y entes universales nuevos), por lo que tú también puedes prosperar, cambiar y ser flexible.

3. La ley de atracción es como la ley de gravedad; existe tu creas en ello o no. Lo que está en tu mente es más probable que termine manifestándose u ocurriendo.

4. El bienestar, el balance y la armonía es el estado natural de todo lo vivo en el planeta.

5. La vida es compleja y a la vez llevadera.

6. Como existe la ley de causa y efecto, entonces, todo problema tiene su respuesta: la solución.

7. El principio de incertidumbre existe en el Universo. Por eso, es imposible pensar o esperar saber exactamente qué es lo que se debe hacer. Ese misterio del no saber es parte del proceso de la vida.

8. El planeta es dual. Siempre hay cara A y cara B. Esto incluye tus pensamientos, tus opiniones y tus juicios. Date, entonces, la oportunidad de ver ese otro lado.

9. Todo en el Universo tiene un proceso. El día tiene sus horas y las noches también. Entonces, todo para nosotros tiene su proceso.

10. El Universo se adapta a todo. Tú también. Por eso siempre se puede. Todo es cuestión de querer o no. Quiere más.

Todos estos principios te ayudarán a comenzar a pensar, decir y hacer las cosas de una manera diferente. Sobre todo, actuarás más favorablemente para contigo. El sentido de merecimiento personal estará a la altura de tu felicidad, lo que te da mayor seguridad y confianza en ti mismo. Estarás mejor.