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Por Táyna Rivera Llavona

Lo mejor de ti con Táyna

Cucarachas y amor

07/17/2017
El respeto a la vida no se trata solo de los extremos hasta la muerte, sino que, mientras algunos tenemos quijadas y otros no, algunos tenemos más imaginación que otros y otros más fuerza que uno, estamos en el camino de la vida.

800 perros. Sí, todos juntos en aproximadamente cinco cuerdas de terreno. Algunos en jaulas preparadas en concreto, donde podían estar más de cuatro, jugando –también peleando igual que nos pasa a nosotros los humanos- y acostumbrarse a la convivencia. Otros permanecían más guardados en jaulas individuales, mientras algunos sueltos en un área más privada parecían ser los más tranquilos. 

Doña Carmen me recibió con una mirada penetrante, conectamos, creo que en segundos nos leímos algo del corazón de cada una. "Ven conoce a mis hijos". Entonces la visita pasó a ser algo muy diferente a lo que me imaginé. El olor era fuerte, ese día volaban las cucarachas porque habían voluntarios moviendo los treats de las bolsas hacia inmensos zafacones para facilitar su uso. Así que una sacudida del pelo venía bien a cada rato. 

La caminata que hicimos juntas se acompañó de ladridos en coro que nos hacía hablar más alto, y a veces se interrumpía con el grito de ella: "¡Lolo!", "¡Negri!", haciendo que se callaran. Ella le tiene nombre a los ochocientos perros, se los sabe, los conoce al dedillo, sus historias, cómo llegaron allí, sus dolores, padecimientos y cuando tienen hambre. De algunos me explicó las tantas veces que profesionales en el tema canino le han sugerido que ponga a dormir a varios como, por ejemplo, a uno que no tiene quijada, su lengua está afuera y solo puede comer comida suave. Ella fue muy firme cada vez que me dijo, este lugar es un santuario, se respeta la vida. Boom!

A eso llegué allí. Ojo, que el respeto a la vida no se trata solo de los extremos hasta la muerte, sino que, mientras algunos tenemos quijadas y otros no, algunos tenemos más imaginación que otros y otros más fuerza que uno, que con pelo gris, azul, rubio o lleno de cucarachas, estamos en el camino de la vida. Todos, intentando llevarnos como lo hacen los perros en la jaula de cemento. 

Si nos miramos más apreciando lo que tenemos en común y también nuestras diferencias, nos acercamos a respetarnos y nos dejan de separar las opiniones, que al final son también cambiantes, como lo somos nosotros. Seamos como los perros, fieles e incondicionales y sumémosle la bendición de tener conciencia, para ser la mejor versión de nosotros mismos, siempre desde el amor. ¡Inténtalo!

Sugerencias:

1. Aprovecha cada momento para aprender algo nuevo.

2. Busca vivir experiencias de dar, de servir, completamente diferentes.

3. Abre tus ojos y tu corazón a diario para vivir el presente.

4. Antes de opinar, respira.

5. Buscar amar la vida, la gente y los animales.

6. Vive dando lo mejor, un día a la vez.

7. Para ser feliz da “Lo Mejor de Ti”.

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amor