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Por Táyna Rivera Llavona

Lo mejor de ti con Táyna

Soltar para recibir

06/19/2017
A veces hace falta hacer el ejercicio más de una vez y con el paso del tiempo si el hábito de control y de no soltar vuelve, pues seguir practicándolo.

“Let go” o suelta, qué fácil decirlo. Más fácil escribirlo y pasar por alto la reflexión, porque realmente, cuesta trabajo. Es necesario querer soltar, apuntando a la confianza de que al final, todo siempre estará bien. Y estar bien es también pasar por momentos que nos sacuden, nos asustan o nos exigen cambios. Hay que sacar fuerzas y si queremos sentirnos libres, felices y abiertos para lo próximo que viene, pues no hay tramos cortos o compendios, hay que darle de frente a hacer el trabajo de soltar. Así que no los mareo más con la cáscara y vamos directo al néctar.

Dejar ir significa hacer el ejercicio interno de entregar el control de nuestros deseos más arraigados, planes y pequeñeces diarias con las que a veces nos podemos hasta obsesionar. Soltar es, despegarnos de todo aquello que no nos aporta como: el temor, la incertidumbre, los resentimientos, los corajes, las cargas y los miedos. Todo esto, mientras continuamos el quehacer diario hacia ser y hacer eso mismo que tanto queremos, y ahí está el truco. El enfoque debe permanecer en la meta y en el camino dar los pasos, permitiendo la flexibilidad a fallar, caernos y levantarnos, continuando el paseo por la bella vida.

Hace muy bien agradecer también cuando algo nos duele, en conciencia perfecta de que está sucediendo porque tiene que pasar.  ¿Qué tal si recordamos tantos otros momentos donde queremos resultados específicos que no suceden? ¿Se acaba el mundo? ¿Quiere decir que no van a suceder nunca? La respuesta a ambas es: ¡No! Claro que siempre hay otra oportunidad, y claro que el mundo sigue vivo ofreciéndonos un cielo, un sol y un mar y todo lo demás. El control precisamente lo que hace es lo opuesto a lo que quisiéramos, porque se agarra tan fuertemente el deseo que al no soltarse, no puede evolucionar. Como cuando los niños están listos para caminar y se agarran constantemente pensando que se caerán, al soltarlos, sucede la magia.

Soltar se puede hacer en meditación, en oración a Dios o con el santo o fuerza mayor que más les sirva. Se puede hacer en llanto, en risas, en silencio o escribiéndolo. En voz alta o en susurro. Como sea que mejor les vaya, mas se logra solamente cuando la intención es sincera. A veces hace falta hacer el ejercicio más de una vez y con el paso del tiempo si el hábito de control y de no soltar vuelve pues seguir practicándolo. Recordando que los hábitos negativos se repiten y los positivos, si queremos, también.

Ahora, let God es deja a Dios obrar. Aquí toca recordarnos que Dios no se nos aparecerá quizás en carne y hueso y que su fuerza, existencia divina y obra, existe solo si uno así lo cree, por lo que cultivar nuestra fe es importante. Lo que uno no cree, no hay forma de vivirlo. Dejar a Dios o a la fuerza creativa y divina que se una a nosotros de manera armoniosa para que eso que sueña el alma o que creemos que es lo que deseamos, se dé y surja en su momento justo.

Esa entrega de que el bien mayor está en orden y en conocimiento absoluto de que nacimos para ser amados, abundantes y felices nos ayuda también a aceptar cuando se revelan resultados que no esperamos. A veces en el andar y si estamos como la naturaleza en constante evolución o cuando la misma vida nos está dando un mensaje de hay que enmendar el plan, celebremos, porque a veces los sueños también cambian. Lancemos nuestras ideas, sueños del alma, deseos profundos y los superficiales también al aire, directo al Universo y veamos qué pasa mientras seguimos en acción solo siendo y dando lo mejor de nuestras virtudes humanas.

Tengo la convicción de que si en esos pensamientos está incluido el bien para todos, el respeto a la vida, la fidelidad a nuestros principios y la compasión, milagros pueden suceder.

Hace poco un buen amigo me dijo: “lancé el boomerang, estoy esperando que regrese”. ¡Y yo también! ¡Inténtalo!

Diez sugerencias

1. Escribe los deseos de tu alma, los más profundos.

2. Siente libertad en el proceso, son tus deseos.

3. Aclara dudas, si tienes, con algún maestro o guía espiritual

4. Sepárate de lo que tú crees que debe ser tu vida y mira la vida real que estás viviendo.

5. Agradece tu presente como un gran regalo.

6. Enfoca en vivir el instante abriéndote a dar y a recibir.

7. Cultiva el amor dentro de ti, siempre.

8. Al cultivar el amor, se elimina el egoísmo, las ofensas y las acciones oscuras, como no respetar los sentimientos de uno y de los otros.

9.  Sé firme en el compromiso de aprender y de crecer hacia ser mejor persona diariamente.

10. Para ser feliz, da #lomejordeti