Las palabras no se las lleva el viento

Por Olga Román Hernández 07/15/2017 |00:05 a.m.
El daño psíquico está siempre presente en cualquier clase de maltrato al que se somete a un niño. (Archivo)  
La violencia verbal que sufre un menor se convierte en una destructiva arma que lacera su alma y autoestima.

“¡Maldito seas!”, “No seas estúpido”, “¿Eres bruto?”, “No quiero ni verte”, “No seas morón”, “Ya verás como nunca llegarás a ninguna parte”, “No sirves para nada” o “Te voy a arrancar la cabeza”…

Por crueles que sean estas frases, lamentablemente, son utilizadas por algunos padres, madres, abuelas, abuelos, encargados o tutores de menores de edad en nuestra Isla. Lo peor del asunto es que quienes hablan de esta forma pueden pensar que es una conducta aceptable, sin considerar sus repercusiones a corto y largo plazo.


Según la doctora Kevia Calderón, psicóloga clínica, frases como las anteriores resultan dañinas para los menores y se convierten en armas que laceran su alma y autoestima.

La comunicación, expuso la también miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, es un proceso complejo que tiene lugar cuando un individuo transmite ideas o sentimientos a otros. 

“A través de la comunicación, ocurren muchos procesos: se educa, se informa, se apoya, se motiva, pero también se agrede, se daña y se lacera”, advirtió. 

¿Qué es el maltrato emocional? 

La doctora Calderón aseveró que el daño psíquico está siempre presente en cualquier clase de maltrato al que se somete a un niño. 

La violencia verbal, expresó la experta, es una forma de maltrato emocional y se puede manifestar a través de insultos, descalificativos personales, palabras hirientes, formas de intimidación y manipulación e, incluso, la entonación de voz, ya sea mediante gritos u otras formas. 

Por otro lado, detalló la doctora, en nuestra sociedad actual es muy frecuente observar como los padres insultan repetidamente a los niños hasta humillarlos. 

“En nuestro saber popular, tenemos el refrán ‘las palabras se las lleva el viento’, pero, en realidad, esto no es así. Las palabras se quedan atrapadas en el alma de quienes las reciben, principalmente si los insultos y vejaciones constituyen un patrón o práctica frecuente y llegan de personas que son figuras significativas para la víctima”, sentenció la doctora. 

La psicóloga clínica afirmó que en nuestra sociedad también se encuentra la falsa percepción de que son los golpes los únicos capaces de lastimar y, sin embargo, existen una serie de conductas que no se expresan físicamente, sino a través de castigos, advertencias o reprimendas verbales constantes, que “golpean” la mente del niño como si fuera una gota de agua que va agujereando su psiquis.

Por su parte, el doctor Reinaldo Oquendo Vega, psicólogo licenciado y profesional certificado en terapia de pareja y familia, estableció que el maltrato emocional o psicológico en los niños se da en aquellas situaciones en las que los padres o seres significativos de quienes dependen, los hacen sentir mal, descalificados, humillados, discriminados, ignorados o menoscaban sus sentimientos, sometiendo su voluntad o subordinándolos en distintos aspectos de su existencia, afectando su dignidad, autoestima o integridad psicológica o moral.

A pesar de todo el daño que puede provocar esta situación, Oquendo afirmó que es posible recuperarse de un patrón de maltrato emocional.

 Hoy día, aseguró el doctor, existen técnicas desarrolladas para el manejo de dicho trauma emocional que son efectivas y ayudan a los pacientes a recuperarse y tener vidas productivas y felices, dejando atrás el equipaje de dolor y angustia de las experiencias adversas en la niñez.

¿Por qué ocurre? 

La doctora Calderón compartió algunos de los factores que pueden incidir en un cuadro de maltrato emocional. 

- Pobre inteligencia emocional por parte del victimario.

-La dificultad para controlar impulsos y manejar emociones provoca que los encargados del menor no sean responsables de sus expresiones, por lo que se dan permiso para decir todo aquello que piensan sin detenerse a analizar en lo que sus palabras pudieran significar o sus repercusiones. 

-En muchas instancias, los adultos no ven a los niños como figuras que merecen respeto, por lo que sus expresiones tienden a ser menos cuidadas, incurriendo muchas veces en lo que conocemos como maltrato verbal.

Efectos

La experta en salud mental expuso que si se repite con mucha insistencia, el niño acepta el maltrato verbal (y sus mensajes denigrantes, insultos, palabras duras y cargadas de desprecio, ira o culpa) como si fuera verdad, dando lugar a una importante patología emocional caracterizada por los siguientes elementos. 

-Autoestima disminuida e imagen de minusvalía

-Pobre o ninguna seguridad en sí mismo

-Bajo rendimiento o fracaso escolar

-Dificultad para alcanzar el éxito

-Incapacidad para establecer relaciones saludables

-Posibilidad de ser vulnerables a otros tipos de abusos o convertirse en posibles agresores

-Conductas regresivas, tensión y miedo

-Tristeza, apatía y temor

-Alteraciones nerviosas o del comportamiento (hiperactividad)

-Trastornos del sueño

-En muchas ocasiones, presentan un retraso evidente de las funciones psicomotoras por estimulación insuficiente.

Muchas formas de maltrato emocional 

Además de la violencia verbal, el doctor Oquendo comentó que existen otros actos que pueden considerarse maltrato emocional. 

-Ignorar a los niños. Esto puede suceder cuando los adultos están inmersos en la tecnología u otros distractores.

-Ridiculizar, rechazar, despreciar o regañar al menor en público 

-Compararlos con sus hermanos u otros menores 

-Otra situación que puede representar maltrato para el menor es la falsa disciplina, mencionándole al niño que va a recibir un castigo que es irreal, como, por ejemplo, “enviarlo a una casa de niños malos si no se comporta”. Esto genera ansiedad en el niño y un sentido de abandono emocional que solo repercute en daño psicológico y no en el cambio de la conducta esperada.

Consejos

La psicóloga clínica compartió algunos consejos para que los padres eviten incurrir en maltrato emocional.

-Detente antes de hablar. No digas nada de lo que te puedas arrepentir luego. No hables bajo coraje o frustración.

-Piensa. Toma tiempo para articular tu mensaje de la mejor manera. Analiza qué es meritorio o no decir.

-Actúa. Dirígete a tu familiar del modo que desearías ser tratado tú.

-Practica ejercicios de autocontrol. Mientras más enojado te encuentres, más bajo y pausado trata de hablar.

-Asume una postura corporal no defensiva o agresiva.

-Aprende a expresar tu sentir sin culpabilizar al otro por ello.

-Practica la asertividad y empatía. 

-Piensa en cómo se siente la persona a la que insultas o hieres.

En cifras 

El doctor Reinaldo Oquendo Vega detalló que, según el perfil de maltrato de menores publicado por el Departamento de la Familia para el año fiscal 2012-2013, el 60.2% de los menores fue referido por alegada negligencia, 46.2% por alegada negligencia emocional y 22.6% por alegado maltrato físico. 

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