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Navidad después de María

Por Jorge de Jesús, MD FACE / Especial para Primera Hora 12/13/2017 |11:45 p.m.
Personas con diabetes pueden disfrutar de esta época festiva
 

Puerto Rico tiene una de las prevalencias más altas de diabetes en el mundo. Se combinan factores genéticos y ambientales, que nos predisponen a la obesidad, prediabetes y diabetes. 

Se considera que la obesidad va a la par con la prevalencia de diabetes. Se sabe que con estilos de vida saludables y una dieta prudente se puede minimizar el impacto de la diabetes en la población, que actualmente es la tercera causa de muerte en Puerto Rico. 

Pasó José; nos raspó Irma y María nos dejó en el pesebre con todo y los animales. Sin embargo, he notado un deseo de celebrar la vida. 

La Navidad, para el cristiano creyente, es un nuevo renacer y Puerto Rico, que tiene la Navidad más larga del mundo, no va a permitir que un “huracancito” catastrófico nos arruine nuestra más bella tradición por los pasados cinco siglos. 

 ¿Luz?, antes no había. ¿Alegría?, ¡siempre nos sobra!

Este artículo pretende educar a que ese gran número de pacientes con diabetes, aún los que se fueron, disfruten su Navidad. 

La educación es el pilar del tratamiento del paciente con diabetes. Así que toma nota a la tabla que acompaña este escrito. 

Para no complicarnos la existencia, necesitamos tener prudencia -tanto al comer como al beber- y no terminar en una sala de emergencia, porque se van a acordar de ti toda la vida y no te invitarán más a una fiesta.

Recuerda que para ser feliz no hay que emborracharse. Solo hará reír a los que te ven haciendo un “papelazo” y dañando la celebración. 

Y, retomando la realidad que nos rodea, aprovecha que no hay luz, Internet, ni teléfono. Vuelve a tus raíces y educa a los jóvenes que las mejores navidades del mundo las vivimos hace 40 o 50 años, con galletitas y salchichón.

No olvides consultar con tu médico. No todo paciente es igual. Existen otras condiciones que acompañan a los pacientes con diabetes como presión alta, colesterol alto, enfermedad renal y otras.

La Navidad deprime a muchos, el sentido de soledad, las carencias que hemos vivido, los trabajos y esfuerzos diarios. No hay duda que son un reto. Pero, ¡Puerto Rico se levanta!

Nada nos va a estropear nuestros sueños y esperanzas. Los problemas de dinero no son problemas, los de salud sí lo son.

(El autor es endocrinólogo)

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