Estudiantes de la UPR se quedan en los portones

 
 
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Estudiantes de la UPR se quedan en los portones

Los estudiantes marcharon a la Casa de las Leyes al terminar el cónclave. (Primera Hora / Vanessa Serra Díaz)

viernes, 14 de mayo de 2010
Maritza Díaz Alcaide / Primera Hora

La huelga sigue.

Una mayoría evidente de estudiantes del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico determinaron ayer en asamblea que el paro que mantiene paralizada esa institución desde hace tres semanas tiene que continuar.

El fin del mismo quedó sujeto a que la Junta de Síndicos acepte que los becados no pueden quedarse sin acceso a las exenciones en el pago de matrícula, entre otras exigencias.

La administración universitaria reaccionó con profunda decepción ante la decisión de los estudiantes.

La presidenta de la Junta de Síndicos, Ygrí Rivera, dijo que “una minoría” fue la que prevaleció ayer y que los que no querían el paro “se sintieron temerosos” a la hora de la votación.

Incluso señaló que había un acuerdo de que esa votación sería secreta, que la Comisión Estatal de Elecciones había provisto las urnas y la Universidad las papeletas para que se pudiera llevar a cabo ese proceso.

La propia asamblea fue la que derrotó esa opción.

“Tomaremos todas las medidas que sean necesarias para proteger los cimientos de nuestra universidad y devolverle los principios democráticos que siempre la han caracterizado”, dijo el presidente de la UPR, José Ramón de la Torre, quien anunció que en las próximas horas se estarían ponderando los pasos a tomar.

A principios de esta semana, la Junta había hablado de la posibilidad de un cierre.

La asamblea estudiantil, celebrada en el Centro de Convenciones, reunió a sobre 2,860 estudiantes.

Aunque la administración universitaria hizo todo tipo de esfuerzos, incluso mediáticos, para que la llamada “mayoría silente”, supuestamente antihuelga, se volcara en Miramar, eso no ocurrió.

Cientos de estudiantes se mantuvieron circunspectos durante los trabajos del día, pero al final la mayoría votó a viva voz a favor de la huelga como el mecanismo de presión para obligar a la Junta de Síndicos a reiniciar las negociaciones con el movimiento estudiantil.

Durante el cónclave, algunos estudiantes se apresuraron a hacer planteamientos contrarios al paro, incluso antes del proceso de mociones.

Una estudiante preguntó por qué se presumía que con los portones abiertos no puede haber negociación y Adriana Mulero, miembro del Comité Negociador estudiantil, le contestó que previo a la huelga se hicieron múltiples esfuerzos por dialogar con la administración y todos fracasaron; que no fue hasta que se inició el paro que la Junta de Síndicos accedió a un diálogo.

Otros estudiantes se hicieron eco del reclamo de poner fin a la huelga, pero nunca lograron articular un mensaje que resultara contundente.

De hecho, nunca se presentó la llamada moción “intermedia” para que se aprobara un voto de huelga condicionado a que se reiniciaran las negociaciones, y de éstas no dar frutos, se reiniciara la huelga.

Efraín Rivera, de Administración de Empresas, reclamó que en las huelgas de estudiantes, contrario a las de los trabajadores, quienes se perjudican son quienes las inician; que el semestre corría el peligro de perderse y que en la UPR nunca se había ganado un paro.

El ex periodista Leonardo Aldridge, un estudiante de Leyes, tenía una moción redactada dirigida a levantar la huelga, pero no la presentó.

Los pro huelga , en tanto, venían preparados para presentar a los atletas de la UPR como su carta de triunfo.

“Los atletas que vengan aquí, somos los campeones de LAI (Liga Atlética Interuniversitaria). Ningún extranjero nos pasó el rolo y nosotros apoyamos la huelga”, dijo Angie Troche, quien añadió: “Esa exención es mía, yo me la sudo, yo me la gano”.

La asamblea “se quería caer”, mientras a los que objetaban que se continuara en los portones del Recinto les respondían con consignas como “once recintos, un solo paro”.

La moción para que no se le pusiera fin a la huelga, curiosamente, la presentó un estudiante de apellido Fortuño (Francisco).

La asamblea también aprobó mociones ratificando los logros obtenidos con la Junta de Síndicos y para que se procure negociar sobre “las diferencias” que subsisten; para darle un voto de confianza al Comité Negociador y para solicitar que el presidente de la UPR y la rectora de Río Piedras renuncien.

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