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Experimenta la felicidad de tener una familia

El sacerdote colombiano Eduardo Martínez dedicó 18 años a la Iglesia Católica. (Primera Hora / Heriberto Castro)

jueves, 7 de mayo de 2009
Leysa Caro González / Primera Hora

Escuchar a sus hijos llamarlo papá ha sido una de las alegrías más grandes que ha vivido el sacerdote colombiano Eduardo Martínez.

Se trata de una de las más grandes experiencias de la vida que no habría tenido la oportunidad de vivir si hubiera continuado con su carrera sacerdotal en la Iglesia Católica, a la cual le dedicó 18 años.

Abandonó lo que hasta entonces creía que era su vocación al descubrir que había otras formas de vivir la vida, entre éstas la institución del matrimonio. También lo impulsó “la hipocresía” que, dijo, abundaba en la Iglesia Católica.

“Me doy cuenta que necesitaba organizar mi vida de otra forma diferente, tenía mi corazoncito vivo todavía, me enamoré... No podía vivir así más”, recordó.

Claudia, con quien se casó hace 18 años y procreó dos hijos, trabajó junto a él en la parroquia que levantó en su natal Colombia. Su interés y su ayuda incondicional lo fueron enamorando poco a poco.

“Uno es tan hombre como cualquiera y poco a poco uno va sintiendo que va queriendo a esa persona, que la va amando y que necesita de ella y que necesita organizar su hogar”, relató sobre el proceso en el que descubrió el amor.

“Hubo esa chispa y ese acercamiento hasta llegar a decir: 'Voy a tomar esta determinación'”, narró Martínez, quien lleva cuatro años en la Isla.

Del matrimonio dice que es una etapa muy linda.

Se siente feliz y realizado.

“Qué bello es decir: 'Miren, aquí están mi esposa y mis hijos. Ésta es la mujer que yo quiero, que complementa mi vida y con la que lucho para salir adelante'; y qué bonito poder hablar a una comunidad cómo se vive la felicidad...”, señaló.

En el celibato nunca creyó. “El matrimonio, tener una familia, eso no lo condena Dios”, dijo con los ojos iluminados y una gran sonrisa.

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