La erupción llegó a su nivel máximo el martes y creó una nube que pareció cubrir la mitad de la superficie del Sol. Las fotos y los vídeos son los más espectaculares captados por el observatorio orbital desde que fue lanzado el año pasado. (NASA / SDO)
viernes, 10 de junio de 2011
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora
Las erupciones solares como la reportada esta semana por la NASA, aunque no tienen repercusiones dañinas en los seres humanos, sí tienen el poder de interferir en las comunicaciones.
Descritas por el presidente de la Sociedad de Astronomía del Caribe (SAC) como estallidos que emiten una nube que contiene energía y radiación, lo mismo pueden salir expulsadas hacia el espacio que hacia la Tierra.
Según Eddie Irizarry, el Sol, como la estrella que es, tiene ciclos en que manifiesta mayor actividad. “Se puede ver que se forma una mayor cantidad de manchas solares, que son una especie de tormentas magnéticas que pueden provocar, en ocasiones, interferencia”, explicó el presidente de la SAC.
La erupción, que llegó a su nivel máximo el martes, no tuvo un impacto significativo, según el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.
“No fue un acontecimiento mayor”, comentó Michael Hesse, director del laboratorio meteorológico espacial en el Centro Espacial Goddard de la NASA. Las imágenes registradas por el satélite en órbita Observatorio Solar Dinámico, sin embargo, han sido las más espectaculares que se han captado.
Irizarry explicó que el año pasado se detectó una erupción de la masa de la corona cuyos efectos llegaron hasta Mercurio y Venus. “Si esa erupción hubiese llegado hasta la Tierra, los efectos principales que hubiéramos notado son que esa erupción podía inducir electricidad en las líneas eléctricas que tenemos expuestas, como las torres de transmisión, de tal modo que algunos transformadores se pueden dañar y ocasionar grandes apagones”, ilustró.
Quebec, en 1989, sufrió un gran apagón del que se descubrió luego que había sido causado por una tormenta solar.
“Se ha podido notar que hay un ciclo de aproximadamente 11 años en el que se percibe aumento en la actividad solar. Pero, aparte de ese ciclo, también se ha notado que cada cierto tiempo hay un aumento significativo en comparación con otros ciclos y se entiende que ahora, y cerca de 2013, pudiera haber tanta actividad solar como para producir una tormenta solar”, anticipó e inmediatamente aclaró que no es una predicción, sino un pronóstico.
Un efecto de las erupciones solares que sí es visible es la aurora polar, una luminiscencia en el cielo nocturno que se observa en los extremos polares. Con la tormenta solar de 1859, el efecto fue tan dramático que la aurora pudo apreciarse en latitudes tan bajas como Cuba y Puerto Rico.
“Otra cosa significativa de esa erupción solar es que varios científicos estiman que la ‘llamarada’ que se pudo percibir se entiende que alcanzó una distancia de sobre 74 veces el diámetro de la Tierra. Por eso decimos que afortunadamente estamos a una distancia segura del Sol”, explicó.
En caso de grandes tormentas solares, la NASA tendría que alertar a las compañías que generan electricidad para que, preventivamente, apaguen los equipos.





