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Fotos de médicos en Facebook: Desagradable paralelismo con cárcel Abu Ghraib de Irak

El sargento Charles Graner se fotografió junto al cuerpo de un irakí muerto en la cárcel. (AP)

viernes, 29 de enero de 2010
11:32 a.m.
Benjamín Morales Meléndez / Primera Hora

Las fotos tomadas a un grupo de médicos puertorriqueños repletas de insensibilidad ante la desgracia ocurrida tras el terremoto en Haití han hecho recordar otro incidente atroz: los excesos de los soldados estadounidenses en la cárcel Abu Ghraib de Irak.

Aunque, obviamente, ambos incidentes no comparan en niveles de crueldad, pues las imágenes tomadas a soldados de Estados Unidos mofándose y abusando físicamente de los reclusos iraquíes son únicas, la  realidad es que el principio de insensibilidad es evidente y equitativo en los dos casos.

Y es que el paralelismo en los dos grupos de imágenes estriba en violar la soleminidad y seriedad de los contextos en que ambos profesionales estaban trabajando, unos en una cárcel en tiempos de guerra y otros en un hospital tras el terremoto más devastador que haya sufrido el hemisferio americano en las últimas décadas.

Lo peor del asunto es que la magnitud del error cometido, tanto por los soldados en Irak como por los medicos boricuas en el hospital de Jimaní en República Dominicana, opacará para siempre las buenas acciones que pudieron haber hecho a favor de los confinados o de los enfermos que atendían, dependiendo el caso.

Sabemos, de primera mano, que muchos de esos médicos boricuas salvaron vidas y pusieron todo su empeño en mitigar el sufrimiento del pueblio haitiano. Pero cometieron el error garrafal de, por un momento, relajarse y pensar que sus logros había que celebrarlos. Allí fue que se equivocaron y echaron todo por la borda.

En el caso de Abu Ghraib, los soldados estadounidenses fueron deshonrados y algunos de ellos condenados por una corte militar. ¿Se merecen lo mismo los medicos boricuas? Opino que no, pues sus ofensas jamás se comparan con los carceleros. Eso sí, creo que la vergüenza pública que este incidente les ha causado será suficiente castigo para atormentar sus conciencias por largo tiempo y espero que esas imágenes no se borren nunca de la conciencia colectiva de un Puerto Rico que con una mano construye y con la otra se destruye.