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Frustrados ante la injusticia causada por exoneración al radiólogo

La familia de Juan Carlos Santana, en especial sus padres (arriba), esperaban que las pruebas que tenían del caso fueran suficientes para que se le hiciera justicia al joven universitario.  (Para Primera Hora / Olimpo Ramos)

sábado, 29 de agosto de 2009
Maelo Vargas Saavedra / Primera Hora

Cabo Rojo. “Primero mataron a mi hijo y ahora me mataron a mí”.

Carlos Santana y su ex esposa, Olga Rodríguez, están inundados de tristeza, dolor y rabia, pero más que nada de frustración porque esperaron cuatro años y dos días a que se le hiciera justicia a su hijo Juan Carlos y la justicia no llegó.

El jueves, un juez exoneró al radiólogo Tomás Irizarry Concepción de cargos de homicidio negligente por causar la muerte al joven universitario al manejar ebrio .

“Estoy frustrado, no confío en el sistema”, dijo Santana, tratando de aguantar el llanto. “...porque uno confiaba plenamente que se haría justicia con toda la evidencia que pasó y no esperábamos que al final del camino el juez dijera 'culpable por la embriaguez y los demás casos, no culpable'’’.

Santana recibió a Primera Hora junto a Rodríguez y al padre de ésta, don Miguel Rodríguez, en la casa de ella en Cabo Rojo. Éstos lo escuchaban atentos y con lágrimas, pero apenas pudieron participar de la entrevista porque el llanto no los dejaba.

Juan Carlos, de 19 años, era un talentoso estudiante de tercer año de educación física del Recinto Universitario de Mayagüez. Falleció el 25 de agosto de 2005 cuando el vehículo en que viajaba como pasajero fue impactado por la guagua Ford de Irizarry Concepción, en un semáforo de la carretera número dos. El médico guiaba borracho y a exceso de velocidad, pero el juez Arnaldo Jerónimo Irizarry decidió que la embriaguez no fue la causa de la muerte. Sólo lo halló culpable de guiar ebrio.

Durante el juicio, Emmanuel Exia, primer testigo ocular de los fiscales, declaró que, tras el fatal accidente, el imputado caminó hacia el vehículo donde estaba Santana Rodríguez sin vida y dijo: “si está muerto, que se joda, yo me voy pa'l carajo”, y se fue.

Irizarry Concepción, un prominente radiólogo de Mayagüez, no intentó siquiera honrar su juramento de Hipócrates dándole los primeros auxilios a su víctima.

El fiscal José Arocho, que representó al Ministerio Público en el caso, pedirá una reconsideración al juez Irizarry.

“Entendemos que la prueba estableció más allá de duda razonable que el señor Irizarry Concepción era culpable de los delitos que se le imputaban”, sostuvo Arocho.

Además, radicará una moción solicitando que se le restrinja la licencia de conducir a Irizarry Concepción en lo que llega el informe de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción.

“Aun el juez, entendiendo que hubo negligencia de parte de la conductora del vehículo impactado, esa negligencia no exonera al acusado; hay jurisprudencia con relación a eso’’, aseguró el fiscal.

La decisión del juez Irizarry fue sorprendente para todos, especialmente si se toma en cuenta el historial del radiólogo. Sin embargo Santana dice que tan pronto el juez comenzó a decir que no se dejaba intimidar por la prensa, su corazón le dijo que iba a anunciar una absolución.

“Este señor ha matado tres personas en distintos accidentes y en ninguno de los casos hay convicción y aquí hay un hecho irrefutable: él estaba borracho’’, señaló Santana.

Irizarry Concepción estuvo involucrado en otros dos accidentes en los que se alega causó la muerte de otra persona por manejar borracho, en 1992 y en 2003, pero se libró de la cárcel en ambos casos. El primero se negoció y en el segundo fue exonerado.

Al preguntarle si perdonaba a Irizarry Concepción, la respuesta de Santana fue: “yo no le guardo rencor a nadie, pero una persona como ésa hubiese sido mejor no conocerla’’.

Pero no quisiera que algún familiar del sujeto “tenga que pasar lo que nosotros hemos tenido que vivir estos cuatro años’’.