miércoles, 31 de agosto de 2011
En la mañana de hoy informes de prensa destacan la acción del empresario Emilio Figueroa dueño de los restaurantes de Parrot Club, Dragon Fly, Aguaviva y Toro Sala’o, quien añadió en la factura de sus clientes el cobro de 31 centavos a cada factura por concepto de la compra de combustible.
Según el secretario del DACO, Luis Rivera Marín, siempre y cuando el precio esté debidamente informado al cliente, no habría problemas con cobrar el innovador cargo. En una entrevista en radio, en el programa de Rubén Sánchez en WKAQ 580, el secretario recogió velas y planteó que el cobro de la luz establecido por el comerciante podría ser ilegal.
No sé en qué consiste la ilegalidad. La luz, así como el agua, la mano de obra, renta, etc. son parte de los costos de los bienes y servicios que están dentro del precio del producto que uno compra. Detallarlos o no es problema, a mi juicio, del dueño del local. De hecho, esta práctica proviene del mismo sector público.
Piense por ejemplo en el centavo que cobra el municipio de San Juan para mejorar el ornato en la cuidad capital. La gente muy bien entendió el asunto y patrocinó, a través del consumo de bienes y servicios en San Juan, dicho impuesto. En Caguas ocurrió lo mismo. Por cierto, fue allí donde se originó la idea del chavito. En el sector privado el cobro de las maletas en el aeropuerto puede ser similar a lo que se está implantando en estos negocios y al día de hoy DACO no ha dicho nada sobre el cobro por maletas en los vuelos.
Escuchando al Secretario en radio me dio la impresión de que lo que verdaderamente está ocultando es que otros muchos comerciantes incluyan en su factura el cobro por energía eléctrica y el asunto deje de ser uno económico y se convierta en uno político. Supóngase usted que la mayoría imite al señor Figueroa y cobren una tarifa detallada que indique que es el cobro por energía. La factura le recordará a diario que han pasado tres años y no se ha cumplido con la promesa de reducción de tarifa eléctrica prometida por esta administración.
No duden que al señor secretario le hayan dado instrucciones de detener esta nueva práctica. Si no lo detienen ahora otros comerciantes harán lo mismo. Se corren el riesgo de que se le bautice de una forma que afecte políticamente al gobierno de Luis Fortuño. Se acuerdan de la crudita, el refrescaso y la vampirita. Ahora posiblemente estamos ante otro caso similar pero esta vez viniendo del sector privado.
Es la reacción natural de un sector que está agobiado por el pago de la factura eléctrica y que no encuentra qué hacer ante la precaria situación económica del país. El dueño de este local prefirió detallar esta tarifa antes de despedir personal de su negocio. Si lugar a dudas pienso que fue una genialidad.
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Esa es la idea mas ridicula que he escuchado en mucho tiempo. ¿Desde cuando los negocios van a penalizar a los consumidores porque el gobierno haya subido la luz? A esos negocios se les va a caer el rancho con ese robo a mano armada que quieren implantar. Cuando los clientes se vayan a comprar a otro sitio que despues no se quejen. Eso es una falta de respeto al consumidor. Kofla @ God of War Diaries




