Semillero de futuro Javier Culson ha asumido con orgullo su rol como modelo para niños y jóvenes que quieran emularlo. Aquí, el vallista es acompañado por un grupo de jovencitos que entrenan bajo la supervisión de su entrenador Héctor “Cano” Amill (extrema derecha) en la pista de la urbanización Villa del Carmen en su natal ciudad de Ponce. (Primera Hora / Jose L. Cruz Candelaria)
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Alex Figueroa Cancel / Primera Hora
Ponce. Héctor “Cano” Amill, entrenador de Javier Culson, ha sido maestro de educación física por décadas. Lo ha visto casi todo, pero jamás se imaginó el impacto que tendría la medalla de plata que ganó Culson en los 400 metros con vallas del Mundial de Alemania en agosto pasado.
“Normalmente, a principio de clases a mí me llegan 50 o 60 nenes (a practicar atletismo). Este año me llegaron como 140 niños. Todo el mundo está con la fiebre de que quieren correr... Puerto Rico tiene esperanza”, expresó Amill, quien también es maestro de educación física en la escuela de Glenview en Ponce.
“Aquí todo siempre es baloncesto y béisbol, y los muchachos no se interesan tanto por este deporte. Pero, al ver que un puertorriqueño está a nivel mundial (en el atletismo), pues los nenes se interesan”, añadió.
La experiencia que ha vivido Amill en Ponce se ha repetido en muchos rincones de la Isla. Lo anterior no extraña a Carlos Guzmán, profesor y coordinador del programa Estudios Olímpicos en la Universidad del Turabo, quien destacó que la gesta de Culson tuvo una trascendencia social.
“Eso fue una de las más gratas noticias del año en cualquier ámbito”, sostuvo Guzmán.
“Viene en una coyuntura de crisis. Fue un bálsamo para la población, una catarsis de orgullo patriótico, de que “podemos” cuando las posibilidades eran mínimas.
“En algo tan natural como lo es correr, nunca habíamos logrado algo como lo que él hizo. De ahí, vino la dinámica de alegría y orgullo en todos los sectores sociales del país. La gente se lo vivió”, añadió.
Guzmán recuerda que ese 18 de agosto y varios días después, la gesta de Culson fue el tema más comentado en todos los medios de comunicación, particularmente en programas que no son deportivos.
El profesor resaltó que la carrera de Cuslon “no tuvo proyección comercial como otros deportes ni una difusión tipo pay-per-view como el boxeo. La gente buscó la manera de verlo y se vivió el momento de gloria. Así vemos que el deporte es vital para el país. La gente se reflejó en él”.
Culson no se vanagloria de todo esto. Dentro de su timidez, el atleta ponceño admite que causó un efecto con su desempeño, lo que le llena de orgullo.
“Valió la pena todo el sacrificio”, dijo Culson. “Todo tiene su destino. El mío fue traer esa medalla.
“Ahora soy una figura pública, gracias a la medalla, y puedo ser un ejemplo para muchos seguidores que lo quieren hacer también”, afirmó. “Eso me llena de más fuerzas para mantenerme firme en mis metas”.





