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Golpe al corazón castrense

Un grupo de soldados entró al Centro de Preparación de Fort Hood, Texas, lugar donde el psiquiatra Nidal Malik Hassan disparó y mató al menos a 13 militares. (AP)

sábado, 7 de noviembre de 2009
francisco rodríguez-burns / Primera Hora

El atentado protagonizado por un psiquiatra que había rechazado la presencia de las tropas estadounidenses en Oriente Medio figura entre los ataques más sangrientos perpetrados en una base militar estadounidense.

Los portavoces castrenses no revelaron ayer los nombres de los fallecidos, aunque a través de los medios de comunicación se supo de las identidades de varios de ellos, como la de una soldado embarazada de la zona noroeste de Chicago que fue identificada como Francheska Vélez, de 21 años de edad. Aunque no se pudo corroborar su origen puertorriqueño, la joven, que había regresado de Irak y tenía tres meses de embarazo, es de un distrito boricua de Chicago.

El ataque supuso un golpe duro a la comunidad de militares en la Isla que ya reconocen la carga pesada que sobrellevan los soldados, muchos de los cuales han sido movilizados en más de una ocasión al escenario de combate.

Para algunos conocedores de la milicia, como el ayudante civil del secretario del Ejército de Estados Unidos, Félix Santoni, la masacre registrada en la instalación tejana pone en evidencia los estragos de una guerra que no parece tener un final cercano.

“Estamos navegando por aguas desconocidas. Esta guerra lleva más de ocho años y esto no se había visto antes. Ha provocado mucha tensión dentro de la rama del Ejército”, sostuvo Santoni.

Fort Hood es la base estadounidense con la mayor extensión territorial y acuartela a unos 30,000 soldados. Una gran parte de las tropas puertorriqueñas de la Guardia Nacional y de la Reserva han recibido entrenamiento militar en el complejo castrense antes de su movilización Oriente Medio.

La Guardia Nacional de Puerto Rico aclaró en horas de la tarde de ayer que ninguno de sus soldados resultó muerto o herido en el atentado.

Por otro lado, nueve reservistas puertorriqueños se encontraban en la base cuando aconteció la masacre, pero ninguno estaba remotamente cerca de la escena.

Aun así, el pasado del militar psiquiatra levanta una serie de interrogantes que requieren ser contestadas.

A diferencia de otros militares, que han cometido crímenes por alguna condición psiquiátrica relacionada con su estadía en un conflicto bélico, aún se desconoce qué exactamente motivó al comandante Nidal Malik Hassan.

“El reto principal es que la persona reconozca que padece de una condición mental”, sostuvo el coronel de la Reserva Fernando Fernández.

Civiles que asisten a los militares en su intento por mejorar las relaciones entre las fuerzas armadas y la comunidad puertorriqueña, también expresaron su consternación por la masacre.

“Esto ocurre tanto en la vida civil como militar y son difíciles de evitar. El Ejército es una institución seria que merece el respeto”, dijo el empresario Rafael Torrens.

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