viernes, 16 de octubre de 2009
Ivelisse Rivera Quiñones / Primera Hora
No es que el gobernador Luis Fortuño sea sordo, no es que el pueblo no esté gritando suficientemente duro, es simplemente que no hay marcha atrás a las decisiones tomadas porque las consecuencias serían nefastas.
Fortuño, en una entrevista televisiva, aseguró ayer que está escuchando al pueblo, pero se arreguindó del déficit económico de la Isla para explicar la “difícil” decisión de las cesantías.
“Aquí sí estamos escuchando. Hubiese habido una persona o 15 mil o las que fueran hoy (ayer) a la marcha, es importante el mensaje que me dieran y yo las estoy escuchando”, aseguró Fortuño a Univisión.
“Esto es una decisión bien difícil. Yo preferiría que no hubiese ninguna cesantía, pero desgraciadamente no teníamos otra alternativa que no fuera cerrar el Gobierno”, reiteró el Primer Ejecutivo.
“No podemos tapar el cielo con la mano, un déficit del tamaño del que tenemos de $3,200 millones, eso es como por cada dólar que tiene el Gobierno, estamos gastando $1.40. En algún momento tenemos que tener un balance porque lo vamos a perder todo”, agregó.
Sobre la marcha de ayer, una masa de gente que inundó las calles de Hato Rey y que logró que el miércoles la administración de Plaza Las Américas anunciara el cierre del centro comercial, el mandatario tuvo sentimientos encontrados.
Por un lado, felicitó a los organizadores del paro porque todo se llevó en orden.
“Hay que felicitar a todas las partes que tuvieron algo que ver con esto porque pudo haber la expresión democrática y la mayoría del pueblo también pudo ir a trabajar. Todo el mundo pudo hacer su vida”, aseguró, minimizando el efecto en la población general.
No obstante, unos minutos más adelante indicó que si la protesta se hubiera realizado en la capital norteamericana, muchos estarían presos.
“Algunas de las acciones que ocurrieron hoy, si llegan a pasar en Washington D. C., la capital de la nación más libre del mundo, estarían presos ahora mismo. Nosotros hemos demostrado que aquí tenemos un mayor grado de tolerancia porque entendemos el dolor que hay”, dijo Fortuño.
Sobre el diálogo con los líderes obreros del país aseguró que siempre lo ha habido, que está dispuesto a que continúe y puntualizó que si al momento no se ha dado otra reunión entre las partes, es porque los sindicalistas no la han solicitado.
Ayer, en La Fortaleza, el ambiente era tranquilo y, al menos al ojo público, no se desplegó una seguridad extrema.
Mientras el paro general se llevaba a cabo, Fortuño se reunía con el Consejo de Infraestructura y Ambiente.
El secretario de la Gobernación, Marcos Rodríguez Ema, aseguró a este diario que el impacto de la movilización de ayer fue sólo económico y en algunos sectores.
Desde su óptica, Rodríguez Ema calculó que había sólo 15 mil manifestantes en el paro.
“No es cuestión de números, pero las leyes de física no permiten que haya más de 15 mil personas”, dijo Rodríguez Ema, mientras señalaba que los únicos que asistieron eran estudiantes universitarios, políticos y servidores públicos.
“El Gobierno abrió todas sus dependencias, los puertos trabajaron bien y los aeropuertos estuvieron sin problemas. Hubo un efecto económico en menor grado en algunas partes de San Juan”, insistió Rodríguez Ema.
Además, aseguró, al igual que su jefe, que los botados seguirán botados porque no se puede dar ni un solo paso en reversa.
“El reclamo de que echemos para atrás es imposible de atender”, puntualizó el secretario de la Gobernación.
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