Hace más de un año, José Luis Acevedo Torres inició, junto con otras personas, una misión para cavar pozos y trabajar acueductos. (Para Primera Hora / Olimpo Ramos)
jueves, 14 de enero de 2010
Maelo Vargas Saavedra / Primera Hora
Mayagüez.- La Iglesia Adventista de Puerto Rico no ha tenido contacto con dos misioneros que se encontraban cavando pozos de agua en Haití, desde que ocurrió el terremoto entrada la tarde del pasado martes, según su presidente José Alberto Rodríguez.
Se trata de José Luis Acevedo Torres, quien tiene una compañía de cavar pozos y trabajos relacionados con acueductos, y el soldador y mecánico Gabino Soto, vecinos de Mayagüez y Añasco respectivamente, quienes regresaron al vecino país el pasado 7 de enero para completar la misión que iniciaron hace más de un año.
Rodríguez dijo que ambos se encuentran en una jornada de ayuda cavando pozos y se quedaron desde el pasado lunes alojados en un hotel cercano al aeropuerto, y lo único que se sabe de manera extra oficial es que se encuentran bien, aun cuando no se ha podido tener comunicación con ellos.
“Confiamos que estén bien, son dos paladines que han sido entrenados para soportar eso y mucho más y esperamos, con la gracia de Dios, que estén bien y los traigamos pronto’’, dijo Rodríguez.
Aunque confía en que esté sano y salvo, la esposa de uno de los dos voluntarios puertorriqueños que se encuentran en Puerto Príncipe -la ciudad capital que resultó seriamente afectada por el sismo- “si algo le ocurrió, muere feliz porque estaba haciendo una obra benéfica”.
Con esas palabras se expresó Mayra Pruna Troche, que hace tan sólo ocho meses contrajo matrimonio con Acevedo, de 50 años, a quien conoció en la iglesia adventista de Mayagüez.
“Si no está bien y algo le sucedió, él muere feliz, porque eso fue lo que me dijo antes de partir hacia allá, cuando me dijo: ‘Si algo me sucede, ‘muero feliz, porque estoy haciendo la obra de Dios’’’ expresó la mujer que estudia psicología en la Universidad Las Antillas de Mayagüez.
Pruna Troche relató que cuando su esposo inició la misión en sectores pobres del vecino país para ayudarles a tener agua potable, sintió temor, como un presentimiento de que algo le pudiese ocurrir.
Sin embargo, tiene muy claras las palabras de Acevedo cuando ella le dijo de su presentimiento: “Sabes qué, mi amor, yo muero feliz, porque muero haciendo lo que Dios me mandó a hacer’’, expresó.
La última vez que habló con su esposo fue el pasado lunes en la noche, cuando le comunicó que ya habían cavado un pozo y que era difícil llegar a los sitios. Mientras tanto, Pruna Troche cree que escuchará la voz de su compañero cada vez que su teléfono suena.
Mientras tanto, sigue creyendo en los rumores de algunos medios de comunicación de que tanto Acevedo como Soto están bien, a pesar de que éstos no se han comunicado con familiares en Mayagüez y Añasco para así hacerlo saber.





