lunes, 5 de septiembre de 2011
Lester Jiménez / Enviado especial
Mar del Plata. Si usted está disfrutando de algún partido aquí en el Polideportivo Islas Malvinas y se dirige al concesionario a comprar algo para tomar, se va a encontrar con una sorpresa.
En Argentina está prohibido vender bebidas alcohólicas en eventos deportivos. Sí, así como lo lee, no se venden cervezas en establecimientos donde se está efectuando un evento deportivo. Ni siquiera en la Liga Profesional de Fútbol, a pesar de que la marca de cerveza más conocida del país es uno de sus principales auspiciadores. Y usted se preguntará, ¿cómo es posible que no haya alcohol en la sangre de esos hinchas rabiosos que vemos en los juegos de fútbol y que están todo el partido cantando y saltando sin parar?
Hay dos razones. La más importante es que para estas personas, el fútbol o la selección de su país en cualquier deporte es casi como una religión. Va más allá de cualquier estímulo a la sangre.
Y la otra, la más racional, es que, como me dijo un taxista, “no beberán durante el juego, pero es que llegan ya borrachos al estadio”.
En nuestro caso, la verdad es que no me imagino un partido de baloncesto de la Selección Nacional sin que vendan cervezas en la cantina. A lo mejor sea una buena idea y definitivamente debe minimizar los incidentes de violencia en los juegos, pero de seguro le tomará mucho a la gente acostumbrarse a la ley seca en el deporte.





