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Instalación levantaba banderas rojas

La planta estuvo vinculada con descargas de hidrocarburos a un caño, pero la Gulf chantajeó a la administración Rosselló con el fin de no cumplir con las leyes ambientales, según Juan Rosario, representante de la organización ambientalista Misión Industrial. (Primera Hora/ Vanessa Serra Díaz)

sábado, 24 de octubre de 2009
Francisco Rodríguez-Burns / Primera Hora

¿Bomba de tiempo?

La historia de Caribbean Petroleum Corporation no ha estado ajena de controversias por supuestas violaciones ambientales.

Pero, para algunos conocedores de la industria, lo que más saltaba a la vista de la instalación era su falta de mantenimiento.

La planta limitó sus capacidades de refinamiento para convertirse en un centro de almacenamiento de combustible. Aunque el cambio operacional suponía una reducción en los riesgos de seguridad inherentes en una instalación petrolera, otros empleados de refinerías mostraron sorpresa por sus olores y los métodos utilizados por algunos de sus empleados para encender las torres que queman los gases que se emiten a la atmósfera.

Por ejemplo, el ex supervisor de Yabucoa Sun Oil, Edgardo Gutiérrez, visitó la instalación hace varios años como parte de una actividad que perseguía el intercambio de experiencias de trabajadores de instalaciones petroleras.

“En aquel momento se veía que la instalación necesitaba mantenimiento. Se podía notar el abandono”, sostuvo Gutiérrez.

Investigaciones ambientales

La planta también cayó en la mira de ambientalistas por descargas de hidrocarburos a un caño, que se vinculaban a la instalación. Pero, según indicó el portavoz de Misión Industrial, Juan Rosario, la gerencia de Gulf “chantajeó” a la administración de Pedro Rosselló, amenazando con despedir sus 300 empleados si se le requería cumplir con los estatutos ambientales. “Tenemos que prevenir, pero éste es el precio que se paga por una sociedad que depende del combustible”, dijo.

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