El joven de 26 años fue descrito como un hombre con brillante futuro que nunca les falló a sus seres queridos, que tenía muchas virtudes, sabía cómo enfrentar situaciones difíciles y era el consejero personal de su papá. Desde la izquierda, Oscar Marrero -primo del joven asesinado-, Juan Ramón Ortiz -padre-, Israel Ortiz -tío- e Israel Ortiz, hijo, -primo-. (Pipo Reyes / Primera Hora)
miércoles, 18 de abril de 2007
Sara M. Justicia Doll / Primera Hora
Su paso por la tierra fue corto, pero el legado que dejó será eterno.
Con profundo dolor, Juan Ramón Ortiz sujetaba ayer en la tarde el retrato en el que su hijo, Juan Ramón Ortiz Ortiz, a quien le llamaban “Juanra”, de 26 años, posaba orgulloso luego de graduarse de ingeniería de la Universidad Politécnica. El joven fue víctima mortal en la tragedia que arrebató la vida de más de 30 personas en la Universidad Virginia Tech.
Frente a su residencia, en la urbanización bayamonesa El Cortijo, que vio crecer al joven ingeniero, el padre expresó que su hijo “fue el ángel que el Señor me dio para que cuidara por un tiempo de sus hermanas y de su madre... por un tiempo leve y se tuvo que ir. En vida, fue un hijo amable, amoroso que nunca me faltó el respeto ni me desobedeció”.
Juan Ramón, hijo, fue descrito como un hombre con brillante futuro por delante que nunca les falló a sus seres queridos, a su madre Brunilda ni a sus hermanas Rosa Nilda y Rosa Angélica. Tenía muchas virtudes, era amistoso, sabía cómo enfrentar situaciones difíciles. Era el consejero personal de su papá.
“Había personas que me decían que él tenía más vergüenza que yo, que era su padre”, dijo Ortiz con una sonrisa dentro de la pena.
“Mi hijo fue una víctima más de la ola de violencia que no se apiada de nadie. Ningún gobierno podrá detenerla. Esto se sale de proporciones. Ya no hay valores, pero gracias al Padre Celestial, el hijo mío tenía muchos valores y los demostró hasta el final... mi santo hijo”, expresó.
Según el hombre, su esposa, Brunilda Ortiz, tuvo un mal presentimiento cuando hace unos días se encontraba en la iglesia. Una llamada telefónica le indicó que su hijo estaba tenso con exámenes que tenía pendientes y que eran parte de sus cursos de maestría.
Según don Juan Ramón, a su hijo le gustaba la vida en Virginia y quería que sus padres lo visitaran este próximo verano.
En la residencia de los padres del joven se encontraba también uno de sus primos, Oscar Marrero, quien expresó a PRIMERA HORA que los cimientos fuertes de la familia Ortiz se han visto tambaleados por la violencia, pero que resistirán la tempestad.
“Uno en el consultorio ve la violencia todos los días, pero jamás piensa que te va a tocar de cerca. Así uno se da cuenta de cuán vulnerable está y que estas cosas le pueden suceder a uno. El era un ser humano excelente”, declaró sobre su primo.
Marrero recordó el talento musical de Juan Ramón, quien tocaba el timbal y quien enorgullecía a su padre y tíos que componen el Trío Hermanos Ortiz, conocido en Bayamón y Corozal.
Se espera que el cadáver de Ortiz Ortiz llegue a la Isla en cuatro días para velarlo en la Funeraria Álvarez, de Bayamón.





