sábado, 10 de septiembre de 2011
07:30 a.m.
Bárbara J. Figueroa Rosa/Enviada Especial
Nueva Jersey.José Sánchez es de esos sujetos que siempre están pendientes a lo que ocurre a su alrededor. Cualquier ruido lo altera y lo pone a la defensiva. No lo puede evitar... inconscientemente, parece estar listo para escapar, como lo hizo aquel martes cuando se sintió como un soldado abandonado en una guerra no anunciada.
José –un mayagüezano radicado desde su niñez en New Jersey– fue uno de los sobrevivientes a los atentados del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York, una tragedia a la que no ha podido sobreponerse psicológicamente.
Con su mirada fija, observando el skyline de la ciudad hacia el lugar exacto donde estaban ubicadas las Torres Gemelas, José rememoró la odisea vivida aquella mañana.
El hombre –quien para ese entonces llevaba 10 años colocando letreros y señales que servían como guía para los miles de visitantes que acudían a diario al World Trade Center (WTC)–, recordó que, aquel día, estaba en el sótano de la Torre Norte cuando escuchó una explosión.
En cuestión de minutos, el cuarto se llenó de humo y fue entonces que José revivió la agonía que tuvo en 1993, cuando explotó una bomba en la misma torre, una obra de activistas islámicos que cobró la vida de seis amigos y dejó más de 1,000 heridos.
“En el 93, había cruzado minuto y medio antes por el lugar donde explotó y, en ese sentido, sabía que algo peor podía pasar”, cuenta quien salió huyendo del sótano hasta un área “segura”. Pero, de pronto, recordó que un compañero estaba con él en el lugar, y regresó a buscarlo.
“‘Chino, ven, vamos a salir de aquí, que esto va a explotar’”, le dijo a su amigo, cuando lo divisó a lo lejos.“Pero él estaba herido... tenía la pierna partida y estaba botando mucha sangre. Entonces, lo acosté sobre mi y, como pudimos, salí de nuevo del edificio... recuerdo que había unas personas en la acera y lo metieron en una guagua SUV y se lo llevaron para el hospital”, recordó.José cuenta que, a partir de ese momento, se desorientó y comenzó a caminar por los alrededores mientras decía: “Oh, my God, qué es lo que pasa aquí”.
“Me acuerdo que estaba en la calle cuando vi que llegaba el próximo avión y le dio al otro edificio... yo estaba debajo de aquel fuego. Vi pedazos de edificio caer del cielo... la gente estaba escondida evitando que le cayeran las cosas encima. Yo corría, pero parecía no haber escapatoria... era como una guerra y yo no soy soldado, y nunca había estado en el Ejército... estaba bien confused”, dijo quien comenzó a correr como un demente. Corrió tanto que lo único que recuerda es que llegó a su casa a las 3:30 de la tarde.
En su hogar, al mirarse al espejo, vio el reflejo del terror.
“Lo que vi fue un hombre asustado... tenía el pelo quemado y temblaba”, narró José, y dijo que, desde entonces, no ha podido superar aquel miedo.“Han pasado 10 años y he aprendido a apreciar más la vida.. pero tú me ves siempre alerta. Si oigo un ruido, miro a ver lo que es. Vivo con el temor de que se repita la historia. Así me paso yo”, expresó. José tuvo que ser medicado para superar una depresión que lo afectó durante años.Este 11 de septiembre, como en fechas anteriores, José regresará a la Zona Cero.
“Lo hago porque creo que hay que enfrentarse a las cosas... además tengo la esperanza de cada año encontrarme con esos amigos que quedaron vivos”, dijo.





