La autopsia de la joven reclusa viequense Vivian Rivera Acevedo reveló que tenía un trauma en el epigastrio, que fue tan fuerte que provocó un desgarre del hígado y el estómago. (Archivo)
martes, 23 de marzo de 2010
Rosita Marrero / Primera Hora
Tuvo una mordedura humana en el dedo del corazón.
La joven reclusa viequense Vivian Rivera Acevedo, quien murió a consecuencia de una golpiza propinada en la Cárcel de Mujeres de Vega Alta que fue clasificada como homicidio, había sufrido otras agresiones, como una cortadura en el antebrazo derecho, descrita en su expediente médico como “autoinfligida”.
“Me corté porque tenía coraje”, fue la explicación que se alega Vivian dio al personal médico de enfermería del penal el 30 de mayo de 2009, cuando llegó con una herida en el antebrazo provocada por un arma blanca.
A las 11:00 de la noche, en la “unidad de Picu con protocolo”, se registra en el acta de incidencias que la reclusa no tiene ideas suicidas ni homicidas.
“Se observa herida superficial en antebrazo derecho con automutilación”, se indica, al señalarse que se tomaron puntos de sutura”, dice el informe. Se agrega que luce tranquila y cooperadora y que tiene un buen patrón respiratorio.
A las 7:00 de la mañana del día siguiente, Vivian continuaba en enfermería, por lo que el médico de turno la dio de alta a las 8:00 de la mañana.
Se le recetó un medicamento para el tétano, entre otros. El médico la describió como coherente, estable, alerta y orientada. “Niega ideas suicidas”, se indica.
El 3 de diciembre de 2009, a la 1:35 de la tarde, Vivian fue a enfermería. Esta vez se informa que peleó con otra confinada y recibió una pequeña mordida en el “tercer dedo (el del corazón)” de la mano derecha. “Se ven dos pequeñas marcas de dientes”, se indica.
El diagnóstico es mordida humana en el “tercer dedo” de la mano derecha.
“La expresión del paciente se observa seria y el tono de voz relajado”, se agrega.
Sale a las 2:25 de la tarde.
El patrón de golpes autoinfligidos por Vivian se coronó cuando el 10 de febrero pasado, día en que ella recibió la fatal golpiza que la llevó a la muerte, se reporta en el protocolo médico que la reclusa se “autogolpeó y se fracturó las costillas”, para luego resultar que murió de un sangrado gastrointestinal y fuerte trauma.
No fue hasta el 13 de febrero que fue llevada a Centro Médico.
La autopsia reveló, de acuerdo con el Instituto de Ciencias Forenses, que tenía un trauma en el epigastrio, que es la boca del estómago. Ese golpe dañó órganos vecinos al epigastrio, provocando un desgarre del hígado y el estómago. También se desgarró el saco del pericardio y el diafragma.
“Parece que fue un golpe tan fuerte que provocó todo eso”, se indicó a este diario.
Los padres de Vivian, Sonia Acevedo y Marcos Rivera, habían señalado a Primera Hora que su hija había tenido problemas en la institución y había solicitado un traslado.
El instinto de padre y la lógica común llevaron a Rivera a concluir que, si su hija no dijo que le dieron una pela “seguramente es porque la amenazaron de muerte si hablaba”.
El ex administrador de Corrección, Lorenzo Villalba, señaló a Primera Hora que en las instituciones penales usualmente hay confinados que son agredidos y no radican querella alguna para no confrontar problemas con la población penal. “Esos sucesos no se registran en los informes oficiales. Eso es parte de la subcultura en la prisión”, dijo.
Cuando hay situaciones que el confinado se autoinflige una herida, esos casos tienen que ser referidos a las autoridades médicas, porque pueden presentar una situación de intento de suicidio, señaló.





