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lunes, 12 de diciembre de 2011
Puerto Rico, por tratarse de una isla de poca extensión, se encontraba vulnerable ante los ataques de naciones extranjeras. Para proteger la colonia, se construyó un impresionante sistema de defensa que comenzó alrededor del año 1530 y se completó más de dos siglos después.
La primera fortificación de San Juan fue el Palacio de Santa Catalina o la Fortaleza, construida entre 1530 y 1540. No obstante, su ubicación en el interior de la bahía no garantizaba la protección de la entrada por mar.
La Fortaleza, con troneras, muros almenados y dos prominentes torres, es el único ejemplo de arquitectura militar medieval en toda América.
La defensa del puerto realmente recaía sobre el Castillo San Felipe del Morro, el núcleo del sistema de fortificaciones de San Juan. Comenzó a construirse en la década de 1540, completándose en el siglo XVIII. Cuenta con cuatro niveles unidos por rampas, túneles y escaleras, en los que se ubican baterías de cañones, cuarteles, almacenes, calabozos y una capilla.
El Castillo San Cristóbal, la mayor de las fortificaciones, fue construido a comienzos de la década de 1630, completándose en 1783. Era la contraparte del Morro, ya que su función era defender la ciudad por tierra al otro extremo de la isleta en la sección oriental de ésta.
Por otra parte, el cerco de muros que rodea a la ciudad comenzó a construirse a finales de la década de 1620, a raíz del ataque de Balduino Enrico en 1625.
Para el año 1638 ya se habían construido los segmentos sur y este de la muralla, con bastiones, puestos de vigilancia o garitas y sus tres puertas. San Juan es una de las pocas ciudades de América completamente amuralladas.
El distrito histórico de San Juan fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983.






















