La cocina de Moncho alimenta en la huelga de la UPR

 
 
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La cocina de Moncho alimenta en la huelga de la UPR

El siempre sonriente estudiante de 19 años, juega un papel importante como cocinero de sus compañeros en la huelga. (Primera Hora / Teresa Canino Rivera)

jueves, 13 de mayo de 2010
Leysa Caro González / Primera Hora

Tomás Gómez Joy tiene 19 años y lo llaman “Moncho”. Es un estudiante del Departamento de Humanidades que desde el inicio de la huelga del recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico (UPR) ha jugado un rol protagónico: servir de “cocinero” de sus compañeros en la huelga.

No ha sido un proceso fácil, pero se ha crecido como ser humano y como futuro profesional, aseguró. Ha descubierto que toda lucha, pequeña o grande, es importante y se puede alcanzar, independientemente de los obstáculos que haya en el camino.

Con una sonrisa siempre dibujada en su rostro, el univesitario recordó cómo hace 23 días comenzó esta aventura cuando se integró a su primer proceso de lucha estudiantil. No fue planificado, pero desde el primer momento asumió un rol importante, específicamente en la coordinación, preparación y repartición de los alimentos.

Es extremadamente organizado, atento y siempre está pendiente de las necesidades del otro, a que la comida esté bajo hielo y a guardar lo que se pueda dañar. Tiene dotes en la cocina, pero no tipo “comedor escolar”, dijo entre risas.

Prefiere que los que no conocen de primera mano su modo de trabajar no entren al área de la cocina, pues desorganizan la alacena, ubicada justo frente a la entrada de la estación del Tren Urbano, localizada dentro del Recinto. Allí hay galletas, salchichas, atún, pollo de lata y sopas. Lo que allí no se encuentra son los dulces.

“A veces le digo a las personas interesadas en hacer donaciones que traigan dulces y me dicen: 'Pero esos son munchies y no comida'. Aquí lo que son las donas , los honey buns, mueren rápido. Las galletas sodas llevan ahí tiempo”, comentó el estudiantes de Historia de las Américas.

El primer día de la huelga, relató, el desayuno fue corn flakes y luego se repartieron sándwiches de jamón y queso.

Aunque durante las 48 horas del paro se lograron recolectar sobre $500 en donaciones de los mismos alumnos que habían consumido alimentos en el campamento, ubicado en el portón principal de la avenida Ponce de León, el dinero no dio para mucho más.

Pero, fue entonces cuando comenzaron a llover las donaciones de la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes, la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), ciudadanos y comerciantes del casco urbano.

Desde entonces han probado manjares, como pollo en salsa de setas, pastas, dip de camarones y, obviamente, platos típicos de la cocina boricua, como son los asopaos y el arroz blanco con corn beef.

Hubo un día que llevaron hasta mantecado. Obviamente, se fue en minutos.

También ha habido momentos de “prueba”, como él los llama, en los que han tenido que hacer de tripas corazones, porque no hay qué comer o porque lo que hay no da para todos. Momentos así fueron los que experimentaron el día del mensaje del Gobernador y el día de la celebración del concierto ¡Que vivan los estudiantes! .

“El día del mensaje esto se llenó de gente aquí, porque aún no estábamos muy coordinados. Yo hice ese día todo el pan que había, como 30 libras, y seguía haciendo sándwiches, haciendo sándwiches y la gente no se acababa. Ese día fue un poquito rush. El día del concierto siempre había qué beber, pero de comer no había mucho. Ese día la gente tuvo que controlarse un poquito”, contó al recalcar que la necesidad de siempre son el agua y el hielo.

Con el pasar de los días han mermado también las donaciones económicas. Un día de esta semana recogieron apenas $15, pero siguen con el mismo entusiasmo y tesón de ese primer día, esté la alacena o no.

Al final del día siempre aparece qué comer, hasta para los que son vegetarianos, comentó.

“Ayer fue uno de esos días. Hice pasta con pollo de lata, pero se comió bien”, comentó al revelar que algunos le dicen: “Tú eres como el papá de todos nosotros”.

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