Croacia deberá demostrar que su defensa puede hacerle daño al aguerrido juego de Serbia. En la foto, el croata Ante Tomic. (AFP / Bulent Kilic )
sábado, 4 de septiembre de 2010
Raúl Álzaga / Primera Hora
Estambul, Turquía. Éste promete ser un duelo que no debe perderse. Serbia y Croacia tienen heridas emocionales recientes luego de la separación de Yugoslavia durante la década de los noventa que vio a estas dos naciones pelear entre sí en un crudo conflicto.
Así que se puede esperar un partido rudo y físico.
Serbia viene de dominar el Grupo A con marca de 4-1, incluyendo un luchadísimo triunfo ante Argentina. Su único revés fue ante Alemania por un punto, 82-81, en partido donde no contaron con el suspendido centro Nenad Krstic ni el base Milos Teodosic.
De ahí en adelante enderezaron su rumbo y han jugado como el equipo que arrasó en partidos de exhibición y que ganó plata el año pasado en el Eurobásket.
Croacia, por su parte, ha sido una de las decepciones del torneo y pasaron a segunda ronda porque en su grupo sólo cuatro equipos valían la pena. Fueron apaleados por Brasil y Estados Unidos, mientras que Eslovenia también los llevó a la escuela. Éste no parece ser el equipo que llegó sexto en las Olimpiadas de Pekín tras la salida de su técnico Jasmin Represa. Su puntería aquí desde el tiro libre ha sido muy dañina (sólo 62 por ciento) y su usual defensa física no se ha visto.
Bajo esas circunstancias debe imponerse Serbia, que viene jugando mucho mejor.





