La ciudadana Nydia Sánchez llevó la primera toalla al Capitolio en son de protesta por la leve sanción que le dio la Comisión de Ética al representante novoprogresista José Luis Rivera Guerra por hurtar luz y agua, pero los guardias de seguridad le impidieron el paso. (Primera Hora/Teresa Canino)
miércoles, 25 de enero de 2012
Actualizado hace 121 días
(creado
08:27 a.m.)
Alex Figueroa Cancel y Nydia Bauzá / Primera Hora
Una ciudadana llegó en horas de la mañana al Capitolio para llevar una toalla a la oficina de la representante Liza Fernández, pero no se le permitió el acceso a la casa de las leyes por parte del personal de seguridad.
Nydia Sánchez llevaba una toalla playera al entrar por las escalinatas del lado Sur del Capitolio. Pero el personal de seguridad le indicó que tenía que entrar por el acceso Este de la Cámara de Representantes.
"Le traigo una medalla a Liza Fernández", expresó Sánchez. Sin embargo, al llegar al lugar referido otro personal de seguridad le informó que esa puerta es solamente para empleados del Capitolio. Ante la situación Sánchez le dejó la toalla al empleado quien luego la colocó en la entrada de la oficina de la presidenta de la Comisión de Ética, Liza Fernández.
El ex presidente del Consejo de Estudiantes Gabriel Laborde, hizo una convocatoria para que las personas molestas con la situación del representante José Luis Rivera Guerra, llevaran hoy sus toallas a la oficina de Fernández.
Una segunda persona llegó hasta la Casa de las Leyes para entregar su toalla. Se trata de José Caraballo, residente de Miramar, quien dijo que la traía "para limpiar el sucio difícil”.
"Yo al igual que otros puertorriqueños nos sentimos indignados con lo que está sucediendo aquí en el Capitolio con los legisladores", acotó.
Tres toallas sucias
Una furibunda mujer residente de San Juan dejó en la puerta de Fernández tres toallas sucias: una del perro, una del gato y otra de su esposo. Lesbia Betancourt, quien dijo que es trabajadora social y que está desempleada, con voz quebrada relató que tuvo que estacionarse en Puerta de Tierra y caminar a pie hasta el Capitolio con una rodilla lastimada porque no se le proveyó estacionamiento.
"Le traigo tres toallas a la señora Liza Fernández en protesta. Ya el pueblo de Puerto Rico está cansado y tenemos que sanear el Capitolio de tanta corrupción y si ella no lo hace, se va a hacer en noviembre", advirtió la mujer.
"Mire (dirigiéndose al empleado de seguridad interna que custodia la puerta de entrada) dígale que ésta toalla es del perro, esta otra es del gato y esta de mi marido que no se lavó, para que ella pague por el laundry porque ella tiene que pagar", dijo Betancourt.
De igual manera Marvin Ortiz, residente de Guaynabo, también trajo una toalla curtida que dice “Liza Apesta toallazo Rivera Guerra” símbolo de prohibido que leía adentro las siglas “PNP”.
"Hay que hacer algo, hay que demostrar la indignación de alguna manera”, se quejó el joven que dijo que, aunque no es penepé, ha votado por candidatos estadistas.
Por su parte, Esther Rivera Avilés, residente de Cataño, trajo una toalla usada de color verde claro, y la depositó en una caja de cartón que colocaron empleados de la oficina de la representante Fernández con un letrero que lee "deposite su ayuda aquí”.
“Esto duele, yo estuve en trámites de construcción de mi casa y lloré para poder conseguir los permisos, a él no lo investigaron y esto fue ilegal. Eso de arrimado no existe”, dijo Rivera Avilés quien llegó al Capitolio acompañada de su hija.
“No merecen una toalla limpia, que la cojan por lo menos para lavar el carro”, dijo curiosa la mujer.
“A la gente de La Perla la tocaron con una vara y a ese criminal con otra”, dijo Humberto Pérez Barrozo, residente de Loíza.
“A este individuo lo debieron haber metido preso inmediatamente. Hay que acabar con el abuso que cometen ambos gobiernos”, añadió el hombre exaltado.
La toalla rosada que trajo Pérez Barrozo leía: “No se puede combatir el robo secándolo con la toalla de la corrupción”.
Las personas que llegaron a traer las toallas fueron escoltadas por empleados de seguridad del Capitolio hasta la puerta de la oficina de la presidenta de la Comisión de Ética.
Cerca de las 10:30 a.m. una veintena de personas, de distintos puntos de la zona metropolitana, han dejado toallas, mayormente usadas, algunas curtidas y otras con mensaje demostrando su malestar con la decisión de la Comisión de Ética de la Cámara.
Joe Umpierre, residente del Condado y de 52 años, dijo que tuvo que traer además de la suya la de una señora que no había podido bajarse a entregar la toalla. Umpierre dijo que “afuera el proceso es incómodo y difícil, pero aunque estemos tres días vamos a traer las toallas”. Por otro lado, agradeció a los jóvenes “porque una vez más tomaron el destino de éste país”, refiriéndose a que la iniciativa fue del ex presidente del Consejo General de Estudiantes de la UPR, Gabriel Laborde.
Por otro lado, una profesional que no quiso identificarse trajo la toalla envuelta en papel de regalo con papel de seda y con un mensaje mecanografiado que dice: “ésta toalla representa la indignación del pueblo”. La mujer dijo que la toalla había sido lavada con agua de lluvia y secada al sol, por el alto costo de la energía eléctrica.
Mientras, un matrimonio de Río Piedras trajo dos toallas raídas en representación de “cómo está la legislatura, demasiado corroída”.
Liza no está y es difícil entrar
La representante Liza Fernández no ha llegado a su oficina y según se le informó a Primera Hora, por el momento, no se presentará a la oficina.
A ninguno de los manifestantes se le ha permitido entrar a la oficina de Fernández y la puerta es custodiada por un empleado de seguridad interna de la Legislatura.
Un fotógrafo, quien se identificó como Harold Ramos contratado por la representante Fernández, ha estado, junto con los periodistas, fotografiando a todas las personas que han llegado a entregar toallas. En la tarjeta que porta el fotógrafo dice Cámara de Representantes.
Las personas se han quejado de que se les ha requerido una identificación para entrar al Capitolio.
Juan Avilés, quien vino desde Vega Baja, tiró la toalla con disgusto.
Otra de las ciudadanas que llegó al lugar lo fue la abogada Jenny Rabell de Guaynabo.
“(Traje la toalla) por la indignación que siento porque los que encubren son peor”, manifestó Rabell. Además la abogada denunció que sólo los están dejando entrar de uno en uno y que no hay estacionamiento. “Está todo bloqueado y es muy difícil llegar”, dijo la abogada.
“Mi deseo hubiese sido entregarle la toalla a ella (Liza Fernández) en las manos”, lamentó Oscar López residente de San Juan.
Una mujer que se identificó como La Titánica en Twitter se sumó a la protesta de las toallas y depositó una que leía: “Liza no serás primera dama en Guaynabo, jamás”.
“Quiero dejarle el mensaje de que al ser de la sociedad de bienes gananciales, a Ángel Pérez (esposo de Fernández) no lo vamos a beneficiar con el voto”, dijo la mujer que no quiso identificarse.
Un joven universitario, de 24 años, escribió: “Para Rivera Guerra con cariño” en la toalla que depositó en la caja que ya está desbordada y es la segunda que colocan frente a la oficina de la Presidenta de la Comisión de Ética.
“No lo puedo creer, cómo él (Rivera Guerra) dijo por la radio que el que no pueda pagar la luz, que ponga un pillo. Y la Comisión, lo exoneró, que no vengan con eso”, indicó Alvin Negrón.
Grisel Colón, de Villa Palmeras, desplegó la toalla antes de depositarla para mostrar el mensaje que leía: “Mi primera propiedad y ahora tengo que pagar CRIM”.
“Se supone que estaba exenta y de la noche a la mañana tengo que pagar CRIM, cree usted que esto es justo. No lo he pagado y exhorto a todo el mundo a que se tire a la calle porque este abuso se tiene que acabar”, dijo indignada la mujer.





