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Obama insta a demócratas a aprobar reforma de salud

sábado, 20 de marzo de 2010
Actualizado hace 691 días
(creado 05:14 p.m.)

Prensa Asociada

Washington. - Con la victoria a su alcance, el presidente Barack Obama visitó el sábado a los demócratas en la Cámara de Representantes a fin de darle un empujón final a la reforma de salud, de cara a una votación crucial para su mandato.

La votación de mañana, domingo —en la que avanzará o se hundirá definitivamente la propuesta— coronaría un largo y turbulento debate que ha dejado al país profundamente dividido.

Los líderes demócratas parecieron confiados de haber superado el descontento de algunos miembros de su mismo partido sobre las restricciones a la financiación al aborto en la legislación. Ese parecía el último obstáculo para amarrar los votos necesarios a fin de aprobar la legislación.

En un hecho que dio más impulso a los demócratas, los líderes de la Cámara de Representantes decidieron realizar una votación directa, de aprobación o rechazo al total de la propuesta, que ha representado la prioridad de Obama durante el primer año de su mandato.

Así, los demócratas se alejaron de un plan impugnado para votar indirectamente sobre la iniciativa. A un día de la votación, la batalla parecía inclinarse en favor de Obama, luego que más demócratas revelaron el sentido de su voto.

El mandatario decidió hacer el sábado un último exhorto, visitando el Capitolio. Habló después de que el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, dijo a los demócratas en la Cámara de Representantes que la cámara alta daría el visto bueno final a la propuesta. Más de 50 senadores demócratas han sugerido que darán su aprobación, dijo un vocero de Reid.
 “¿Es éste el paso individual más importante que hemos dado en materia de salud desde el Medicare?”, preguntó Obama a los legisladores. “Absolutamente”.

Se refirió así a una legislación aprobada en 1965, durante el mandato de Lyndon B. Johnson, que dio cobertura de salud financiada por el gobierno a los ancianos.

Obama sólo puede confiar en los demócratas para que salga adelante su prioridad en política interna. Los republicanos se han opuesto de manera unánime al considerar que el plan equivale a una nacionalización de la atención médica, lo que llevará a un mayor déficit y a un alza en los impuestos.

La amplia legislación, que incidirá en la vida de prácticamente todos los estadounidenses y que ha tardado más de un año en estructurarse, podría extender la cobertura médica a unos 32 millones de estadounidenses que carecen de seguro de salud. Prohibiría a las aseguradoras negar la cobertura a quienes padecen problemas de salud anteriores y reduciría el déficit federal en aproximadamente $138,000 millones en una década.

Por vez primera, la mayoría de los estadounidenses tendrá la obligación de adquirir un seguro médico, y habría sanciones para quienes se nieguen. Miles de millones de dólares serán reservados para subsidios, a fin de ayudar a que las familias con 88.000 dólares o menos en ingresos anuales puedan absorber el costo del seguro.

Además, la legislación amplía el programa Medicaid, que daría atención médica pagada por el gobierno a millones de estadounidenses más con pocos ingresos.

Los analistas del Congreso estiman que el costo de las dos iniciativas combinadas sería de $940,000 millones en una década. La iniciativa acarrearía reformas para una sexta parte de la economía estadounidense.

Estados Unidos es la única potencia industrializada que no tiene un plan incluyente y nacional de salud.

En busca de reunir los 216 votos necesarios para una aprobación en la Cámara Baja, los líderes demócratas y Obama se enfocaron en esfuerzos de último minuto para convencer a dos grupos de correligionarios: 37 que votaron en contra de una propuesta anterior en la Cámara de Representantes y 40 que se pronunciaron a favor sólo después de cerciorarse de que incluiría estrictos límites al aborto, los cuales han sido ahora modificados.

Una opción sobre el aborto emergió hoy, sábado, con una orden ejecutiva de Obama que reflejaría una vieja ley, según la cual, se prohíbe la financiación federal de abortos, salvo en casos de violación, incesto o cuando está en peligro la vida de la madre.

Los líderes partidistas consideran esa postura crucial para ganar el apoyo de los demócratas antiabortistas hacia la iniciativa.

Cuando se le preguntó si los legisladores trabajaban en una orden ejecutiva, la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo llanamente: “Pregúntenle al presidente”.

No estaba claro si la estrategia recibiría el apoyo del representante conservador Bart Stupak, líder de los antiabortistas, quienes se oponen a la reforma de salud a menos que incluya restricciones severas.