Lo que pasa en la villa se queda en la villa

 
 
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Lo que pasa en la villa se queda en la villa

Ezequiel Cruz y Pedrito Sierra, del equipo de voleibol de Puerto Rico, se pasean por los alrededores de la Villa Panamericana.  (Enviada especial / Teresa Canino Rivera)

lunes, 24 de octubre de 2011
Esteban Pagán Rivera / Enviado especial

Guadalajara, México. Los fanáticos del deporte siguen las actuaciones de los atletas en las canchas, estadios y pistas durante eventos internacionales como los Juegos Panamericanos.

Pero fuera del campo de competencia, existe otro mundo, uno el cual solamente los atletas conocen y es, luego del deporte, una de las experiencias que más se gozan los deportistas: las villas.

Equipadas como si fueran hoteles, las distintas villas que han servido de sede para eventos internacionales tienen un sinfín de historias que solamente los atletas conocen.

Las actividades dentro de las villas tomaron notoriedad cuando el año pasado la tubería de la Villa Centroamericana en Mayagüez sufrió un daño y, eventualmente, se descubrió que era debido a que los atletas desecharon condones a través de los inodoros. Pero, ¿será la fiesta tan abundante como se pinta?

“No es tanto como se imaginan”, dijo un atleta boricua bajo condición de anonimato. “Pero si lo estás buscando, lo encuentras”, añadió el atleta, quien reveló que en la Villa Centroamericana de Mayagüez fueron varios los países que celebraron fiestas en los cuartos.

De hecho, este diario supo que en el paquete entregado a cada uno de los atletas al llegar a la Villa Panamericana de Guadalajara se incluyó 12 condones.

En una reciente visita a la zona internacional de la Villa Panamericana de Guadalajara realizada por este diario, el ambiente era tranquilo. Eran varios los atletas que caminaban entre las tiendas, comían en un pequeño food court y hasta tomaban algunas cervezas en una barra.

“Aquí hay mucha cultura, se conversa, se alimenta la vista un poco”, dijo entre risas Cristina Ortiz, del equipo de waterpolo femenino de Puerto Rico, mientras compartía en una mesa con varias de sus compañeras y el voleibolista Enrique Escalante. “Y nos distraemos un poco de la competencia. Jugamos Jenga, somos las campeonas de Jenga”, añadió.

Aunque el ambiente en los primeros días es tranquilo, varios atletas señalaron que según pasan los días y las competencias van terminando, el bullicio y las fiestas aumentan.

“Bueno, ya que se están acabando las competencias, todo el mundo está fiestando. Todos van para el sports bar, se van a a fiestar por México”, dijo, por su parte, la nadadora boricua Alana Berrocal.

De hecho, ya la rumba se comenzó a formar la noche del pasado jueves. Según reportó el diario El Informador, los atletas transformaron el teatro de la Villa Panamericana en una discoteca. Curiosamente, la canción Danza Kuduro de Don Omar comenzó la fiesta.

“Los más prendidos fueron los representantes de Aruba, Puerto Rico y Venezuela, quienes brincaron al escenario y brindaron una cátedra de baile impresionante”, dice la reseña.

“Hay unas que se pueden decir, otras no”

Pero lo más importante para cada atleta es mantener, con ciertas historias, el código de que “lo que pasa en la villa se queda en la villa”.

“Hay unas que se pueden decir, otras que no”, dijo el líbero de la Selección Nacional de Voleibol, Gregory Berríos.

Para otros atletas, como el también voleibolista Héctor “Picky” Soto, quien lleva más de una década visitando diferentes villas, cada una tiene su propia historia.

“Ahora me causa risa, pero en el momento, no tanto. En los Centroamericanos de Maracaibo 98, nos fue mal con el pollo y estuvimos casi todos los jugadores un poco mal del estómago por unos días. Pero aparte de eso, hemos tenido buenas experiencias”, recordó Soto.

Y aunque la Villa Panamericana en Guadalajara aún no ha cumplido su tiempo completo albergando atletas, ya tiene varias historias.

“Esta villa ha sido bien especial, porque los baños eran muy outsy. Teníamos que buscar la manera en que no se viera de afuera para adentro. Pero la pasamos superbién”, relató con una sonrisa la también voleibolista Aury Cruz.

Dolor de cabeza para los “coaches”

En el otro lado de la moneda, los diferentes entrenadores y coaches tienen que trabajar en mantener a sus atletas enfocados contra tanta distracción en la Villa.

“En este ambiente, no está fácil mantener el control”, dijo el técnico de la Selección femenina de Voleibol, David Alemán.

“Como esta vez jugamos todos los días, no había break para nada. En la competencia donde se juegan un día femenino y otro masculino, pues se complica un poco más la cosa. En un día entero para una sola práctica se puede ir un poco el control. Pero son importantes las metas que se establezcan. El objetivo hay que cumplirlo y hay que mantenerlo firme”, finalizó Alemán.