miércoles, 18 de mayo de 2011
Melba Brugueras / Primera Hora
Aunque no llenó a capacidad el Coliseo de Puerto Rico, sobre el escenario Luis Miguel encantó con su canto y lució elegante. Cámara ready lo captamos en su segundo cambio de vestuario, un deslumbrante atuendo negro, diseñado ¡y entallado a la medida! por el cotizado modisto Napolitano Antonio Solito.
También lo vimos con nuevo peinado (cepillado hacia arriba) que disimulaba su incipiente pérdida de cabello. Sin embargo, fuera del escenario fue tan enigmático y evasivo como siempre.
Tal vez para evitar emplazamientos o citaciones del pleito de paternidad que sostiene su alegado padre boricua Miguel Arias, el cantante escogió arribar a la 1:30 de la mañana del pasado sábado 14 de mayo (el mismo día de su concierto) fuertemente escoltado por guardaespaldas, quienes a petición del cantante instalaron cortinas negras en el interior de su limusina y lo condujeron a toda prisa a través de una entrada posterior del hotel Marriot en el Condado. Luego, fue escoltado a las suites del piso 20 de la hospedería. El área fue clausurada para el llamado “Sol de México”.
Nuestras fuentes nos aseguran que allí permaneció enclaustrado en compañía de dos gemelas que le acompañaron en el viaje y quienes presenciaron su concierto en primera fila y luego volaron con el artista rumbo a Chile a su salida de Puerto Rico.
Caprichoso y precavido por demás, Luis Miguel no hizo sound check y no salió del hotel sino hasta las 8:30 de la noche, a tan sólo media hora del inicio de su concierto.
Además, exigió a la administración del Coliseo de Puerto Rico que su limusina accediera al interior del edificio dejándolo y recogiéndolo ¡a sólo dos pasos del escenario!
Una vez finalizó su concierto a eso de las 10:40 de la noche, “Luismi” fue recogido por su limusina y conducido a toda prisa para abordar su jet privado, el cual el artista ordenó que volara desde la terminal privada en Isla Verde, detrás del aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín donde arribó, hasta un hangar del aeropuerto de Isla Grande para su rápida e inadvertida salida de Puerto Rico, donde aún su supuesto padre boricua continúa litigando la alegada paternidad del “Sol de México”.
De velada romántica
También avistamos muy agarraditos de manos, como de costumbre, al gobernador Luis Fortuño (también en look informal) con la primera dama, Lucé Vela, al concluir la velada de Luis Miguel.
Un admirador muy “popular”
Y luciendo unos designer jeans y con pinta del mismísimo Luis Miguel captamos a Alejandro García Padilla, quien llegó junto con su esposa Wilma Pastrana al concierto.
El “Luismi” fan club
Fueron de los primeros en llegar y Cámara ready captó a los fans confesos de Luis Miguel: Tanya Ramos (UnoRadio Group), Rafael José, Alexandra Malagón (Zona Restringida/Mega TV), el diseñador Gustavo Arango y José Díaz.








