Los educadores fueron al Paseo de Diego en Río Piedras el último día de ventas sin IVU para orientar a los padres para que protejan a sus hijos de la gripe. Llevaron 3,000 hojas sueltas y antibacterial. (Para Primera Hora / Por Alexandra Rivera Alejandro)
sábado, 18 de julio de 2009
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora
Un grupo de maestros se tiró a la calle ayer para educar sobre la influenza AH1N1, algo que entienden debería hacer el Gobierno.
Bajo un candente sol, educadores públicos aprovecharon el último día de ventas sin IVU para orientar a los padres y madres que hacían las compras del regreso a la escuela en el Paseo de Diego, en Río Piedras.
Armados con 3,000 hojas sueltas y antibacterial, los maestros se acercaban a los transeúntes para explicarles cómo protegerse y para invitarlos a denunciar cualquier plantel escolar que no estuviese en condiciones higiénicas.
Irasema Hernández, acompañada por sus dos hijos, recibió la orientación de uno de los maestros, pero aseguró que ella ya tomaba medidas preventivas.
“Les compré hand sanitizer y les dije que no tomaran de los vasos de otros”, expresó.
Como a uno de sus hijos le da bastante catarro, le tiene advertido que no tome ni agua de la fuente. “Me da miedo”, confesó, y aseguró que enviaría a sus hijos con mascarillas a la escuela si fuese necesario.
Mirta López, una maestra que no formaba parte del grupo del Sindicato Puertorriqueño de Maestros (SPM), aceptó que no ha tomado ninguna otra medida que no sea lavarse las manos.
“Estamos orando para que Dios nos proteja”, dijo después de que una maestra le echó un chorrito de antibacterial en la mano.
La que sí tenía protegidos a sus hijos era Gloria Colón González, quien los tenía con mascarillas en pleno mediodía. Las acababa de comprar en Sally y ellos decidieron ponérselas inmediatamente.
“Compré hand sanitizer y les dije que no dejaran que los nenes enfermos le tosieran en la cara”, afirmó Colón González, quien cree que sería mejor que las clases no empezaran hasta que el panorama del virus no esté más claro.
Con ella coincidió Luz María Rosario, a quien le da miedo “la cosa esa”.
Además del pote pequeño de antibacterial que compró en Capri a $1.19, no ha invertido en nada más.
Griseldi Román, una maestra que cuidaba a su nieto mientras su hija compraba, dijo que no permitía que nadie tocara al niño y que usaba desinfectante para el coche.
“Ando con el pote en la cartera”, aseguró.
Como maestra de educación comercial reconoce que debe tener cuidado con el teclado de las computadoras. “Habrá que desinfectarlos con toallitas de cloro”, mencionó.
Aunque cree que sería prudende postergar el inicio de las clases, piensa que el secretario de Educación, Carlos Chardón, no es partidario de reducir los días de escuela.
“Están demasiado confiados. Desde que empezó, yo tomé medidas”, mencionó.
El representante de la región de San Juan del SPM, José Eligio Vélez, lamentó que a Educación no se le haya ocurrido nada.
“¿Dónde está el protocolo?”, se preguntó.





