Igual que su cuerpo exhibe sus tatuajes, Daniel Santos ha sido marcado por la vida. (Primera Hora / José L. Cruz Candelaria)
jueves, 17 de julio de 2008
Carlos González / Primera Hora
A pesar de ser medallista olímpico y tres veces campeón mundial, la vida de Daniel Santos no ha sido perfecta.
Tal como su cuerpo exhibe múltiples tatuajes, el púgil también está marcado por disputas con promotores, manejadores y terremotos que sacudieron su seno familiar. Aun así, Santos es un eterno optimista y anticipa que lo mejor está por venir.
El nuevo campeón júnior mediano de la Asociación Mundial de Boxeo conversó con PRIMERA HORA sobre cómo ha encaminado su carrera en el boxeo.
¿Has tenido una vida difícil tanto a nivel personal como profesional?
“Sí, ser una figura pública tiene un precio alto. Lamentablemente, en la sociedad que vivimos hay muchas personas que no pueden ver a uno sobresalir para ganarse la vida. Trato de hacer lo que me gusta y representar a Puerto Rico lo mejor que puedo. Siempre van a venir las críticas buenas y malas. Ahora mismo estoy bien contento de haber obtenido mi tercer título mundial y más cuando muchas personas pensaron que no podía, que ya estaba viejo y mi tiempo había pasado. Difiero de todo eso porque me siento joven. Lo que diga la gente no me afecta mucho, sino que me motiva aún más”.
¿Qué comentarios negativos te incomodan?
“No existe uno que pueda decir ‘¿qué le pasa a este tipo?', realmente no vivo con la gente. Como campeón mundial seguiré siendo Daniel Santos. Me da el mismo sueño, la misma hambre, el mismo cansancio siendo figura pública o no. No soy diferente a nadie”.
Se decía que te pasabas en la calle.
“Ahora que soy campeón de momento y estoy en las noticias, los periódicos, todos van a querer hablar de mí. Tengo el derecho a disfrutar la vida. La gente siempre va a decir cosas negativas, pero seguiré siendo el mismo. Todos ven el Daniel Santos que puede estar vacilando en la calle o en una fiesta, pero no van a ver el que está en un gimnasio, que deja a su familia en la casa, el que tiene que ir a correr dos horas, tiene que dejar de comer, el Daniel Santos que se ha tenido que sacrificar para tener lo que tengo en el día de hoy”.
¿Cuáles tropiezos te hicieron madurar?
“No diría que tropiezos. La razón por la cual perdí el título (de la Organización Mundial de Boxeo ante Sergeii Dzinziruk) no fue porque no entrené bien. Soy de los que piensa que el que pierde no tiene derecho a dar excusas y el que gana no las necesita”.
Santos también ha marcado su piel en varios lugares y por distintas razones. En su antebrazo izquierdo luce dos dragones en honor a sus hijos Daniel Steven y Lunakamila.
¿Los tatuajes son un reflejo de rebeldía, gusto o tienen un tipo de significado?
“Un poco de todo. Rebeldía, coraje, la moda. Todos han tenido un poco de cada una de esas cosas”.
¿Has sentido recelo por la atención que han recibido otros boxeadores?
“Quise que me dieran una oportunidad. Nunca he querido ser el tipo de figura que la gente vaya corriendo para tomarse una foto. No es el Daniel Santos que llevo en el corazón. Lo mío es pelear, asegurar mi futuro y el de mi familia. Que los otros boxeadores cojan la prensa y la fama”.





