Como un bebé

04/13/2012 | 05:50 p.m.
 
Un perro no nace sabiendo. Todo lo que haga bien o haga mal dependerá enteramente de cómo lo sepas entrenar

Si bien es cierto que nadie viene al mundo con instrucciones –mascotas incluidas–, existen guías que podemos seguir para que nuestros primeros días, semanas y meses nos ayuden a conformarnos como adultos, lo mismo si se trata de humanos que de animales.

Un buen ejemplo de esto es la crianza de los cachorros de perro. Al igual que sucede con los bebés humanos, dependiendo de cómo reaccionemos cuando  los cachorros ladren, muerdan o hagan sus necesidades fuera de lugar; según cómo los cuidemos cuando tengan fiebre o presenten vómitos y diarreas, así de exitoso o defienciente será su desarrollo.

A continuación, algunos de los consejos clave para que tu perrito de hoy sea el perro educado, equilibrado, obediente y sereno con el que siempre has soñado.

Antes de adoptar un cachorro

¿Estás seguro, seguro, requeteseguro de que estás dispuesto a lidiar con todo lo que conlleva criar un perrito? Muchos prefieren adoptar cachorros porque piensan que lo mejor es criarlos a su gusto. Pero, un perrito bebé necesita de tantos cuidados como un bebé humano. De modo que si trabajas fuera de la casa, si tienes hijos y los cuidas tú solo,  si tienes más mascotas y tú eres el principal encargado, si tu presupuesto está demasiado comprometido, si no tienes tiempo para dedicarle a tu animalito de tres a cuatro horas diarias (entre pasearlo, alimentarlo, entretenerlo y educarlo), no conviene que traigas una mascota a tu casa y, mucho menos, si se trata de un cachorro.

Lo del presupuesto, en particular, es imperativo que lo consideres detenidamente. Como verás más adelante, los cachorros necesitan una serie de vacunas que no les pueden faltar, además de que hay que esterilizarlos. Para completar, algunos resultan más cabeciduros que otros y necesitan clases de obediencia por parte de un profesional.

¿De verdad tienes el tiempo?

Como bien saben todos los rescatistas que dan animales en adopción, por mucho que un niño quiera tener una mascota, es a los adultos a quienes les corresponderá el grueso de la responsabilidad de la crianza del animal. Insistir en lo contrario, pensar que “los nenes lo van a cuidar ellos mismos”, constituye una de las razones más comunes para que las mascotas sean devueltas o, peor aún, abandonadas.

Así que,  no te engañes, que no es tan fácil. Como con muchas otra cosas en la vida,   los niños aprenden mejor con el ejemplo. A ti será a quien le tocará sacar al perro a pasear, alimentarlo, bañarlo y entrenarlo conjuntamente con tus nenes para que, más adelante, sean ellos los que cojan la batuta.

¡A preparar la casa!

De modo que, luego de contemplar todo lo antes mencionado, insistes en que vas a traer un cachorro a tu casa. Pues bien –nuevamente, como con los bebés humanos–, hay que preparar el hogar para la llegada de la mascotita porque no se trata sólo de comprarle su camita, sus platos de agua y comida, sus juguetes, su collar y su correa de pasear. Hay mucho, mucho más por delante. 

Por ejemplo, si tienes una casa de una sola planta, ¿cómo vas a asegurarte de que todos en el hogar mantengan las puertas cerradas para que el cachorro no escape? ¿Vas a poder controlar el acceso a la marquesina para que el perrito no termine debajo de las ruedas de un carro?

  Y si vives en una casa de dos o más pisos, no puedes olvidarte de colocar portoncitos al principio de las escaleras porque una caída escalones abajo puede resultar mortal para un animalito joven.

Empieza el entrenamiento

Uno de los aprendizajes principales de la mascota será cómo, dónde y cuándo ir al baño. De modo que, para que nadie en la casa se dé un resbalón y se rompa la crisma, en lo que el cachorro aprende a hacer sus necesidades afuera, necesitarás de un mínimo de dos cosas: los llamados trainging pads (paños grandes de papel por arriba y plástico por debajo, que se ponen en el suelo para que el perrito haga sus necesidades cuando ande suelto) y un kennel (jaula de transporte) para que se quede encerradito en él, mientras está solo en la casa.

 Esto último es tema de mucho debate, pues la mayoría piensa que es una crueldad mantener a un perrito dentro de un kennel por horas y horas. Sin embargo, es todo lo contrario. Si te fijas, los perros naturalmente buscan escondites por toda la casa para poder descansar (debajo de camas y sofás, detrás de inodoros y de muebles). Y es que sus ancestros, los lobos, viven y duermen en cuevas, y sólo salen para cazar. Por eso, los perros hasta ven con agrado ese sitio seguro, oscurito y tranquilo que es su jaulita.

 Por eso, también, los cachorros entrenados en kennels aprenden a “ir al baño” más rápido que los demás. Y es que los perros son limpios por naturaleza y no defecan ni orinan donde comen o duermen... si los acostumbran desde temprano.  Por eso, también, cuando los sacan de su encierro y los llevan afuera a hacer sus necesidades, y a continuación los premian, los animalitos aprenden más rápido.

Otros comandos indispensables serán: sentarse, quedarse quieto, acostarse y venir. Esto no será sólo para que el animalito sea un perro obediente. En particular, quedarse donde le digas y venir cuando le llames son comandos que hasta podrían salvarle la vida a tu mascota, sobre todo si se te zafa de la mano o intenta salir corriendo  por la puerta.

El paseo

No importa las excusas que pongas: que tu casa es enorme o que tienes un patio bieeen grande. Un perro tranquilo, obediente y sosegado empieza con el ejercicio. Este simple acto le ayuda, entre otras cosas, a controlar sus impulsos (porque no puede salir corriendo, ya que tú lo tienes sujeto con su collar y correa de pasear), lo cansa (la caminata no debe ser de menos de 15 a 20 minutos, dos veces al día, mientras sea cachorro) y lo distrae (ve y huele cosas diferentes).

La socialización

Acostumbra a tu perro desde bien temprano a que se sienta tranquilo y a gusto con otras personas y otros animales, y

 a que se deje revisar todo el cuerpo (incluyendo las patas y los dedos, que son muy cosquillosos). Recuerda que periódicamente lo tendrás que llevar al veterinario donde deberán revisarlo de arriba a abajo y estará con otros perros y gatos. Además, si te enfermas o te vas de viaje, tu mascota tendrá que quedarse con extraños en lugares ajenos y lo menos que tú quieres es un animalito estrésico o histérico porque tú no estás. 

Lo mismo, lo mismo, lo mismo

Lejos de significar aburrimiento, lo que esto quiere decir es que todos en la casa, sin excepciones, tienen que criar al perro de la misma manera. Si unos le permiten comer a deshoras, ladrar a la más mínima provocación o hacer sus necesidades donde quiera, mientras otros tratan de entrenarlo, lo único que se obtendrá al final del día será un pobre perrito confundido. 

Al entrenar a tu cachorro

SIEMPRE

-Prémialo por estarse quieto.

-Acostúmbralo a jugar sólo con sus propios juguetes.

-Dale de comer, acarícialo y, en general, hazle caso sólo cuando esté sosegado.

-Ejercítalo todos los días, sin fallar, sobre todo, antes de dejarlo solo. Esto evitará el comportamiento destructivo por aburrimiento.

-Prémialo cuando acuda a tu llamado.

-Ofrécele sus bocaditos preferidos sólo cuando te haya obedecido y después de sus comidas.

-Enséñale a quedarse quieto cuando vea una puerta abierta y prémialo siempre que lo haga.

NUNCA

-Jamás  le pegues ni le grites. Lo único que lograrás será que te coja miedo.

-No  lo acaricies cuando esté brincando o ladrando (dale la espalda hasta que se calme).

-No le pongas el plato de comida mientras esté ladrando o inquieto.

-No lo persigas cuando quieras que suelte o te devuelva algo porque lo interpretará como juego y correrá más todavía.

-Si durante el paseo tira hacia el frente, no sigas caminando. Detente y espera a que se calme o se siente para que aprenda que sólo puede moverse cuando tú te muevas.

-Jamás lo  reprendas por comportamientos ocurridos mientras esté solo. El perro no asociará la corrección con la “fechoría”  cometida. Aprende de tu error (la falla es tuya, no de él) para una próxima ocasión.

MÁS INFORMACIÓN

Exámenes médicos para los cachorros

A continuación, algunas de las pruebas médicas que, de acuerdo con el veterinario Dr. Víctor Oppenheimer, no se les deben dejar de hacer  a perritos.

De recién nacidos a las cuatro semanas  Desparasitación 

A los 21 días  Primer examen fecal  

A las seis semanas  CBC, primera dosis de vacunas contra distemper, hepatitis, parvovirus (virus gastrointestinal hemorrágico), leptospirosis (infección aguda) e influenza

A los tres meses  Se administra la primera vacuna anual contra la rabia. Se comienza el tratamiento preventivo mensual contra los parásitos del corazón. Se administra la vacuna porfiria (para reducir la cantidad de bacterias que se acumulan en las encías de los cachorros).

De un año en adelante   Limpieza dental una vez al año    

El Dr. Víctor Oppenheimer tiene su práctica en el Hospital de Animales Perla del Sur, en Ponce, teléfono 787-842-7974.