De lo más natural

09/07/2012 | 06:48 p.m.
Con las técnicas del experto en doma psicológica equina, José Bueno Félix, cualquier puede aprender a controlar su caballo sin necesidad de usar la fuerza. mariel.mejia@gfrmedia.com  
Para domar un caballo no hace falta fuerza bruta, sino “toneladas de paciencia” y mucha comprensión

Un caballo es atado a una camioneta y arrastrado hasta que su piel queda hecha jirones. Otro corcel es dejado bajo agua sol y sereno hasta quedar forrado de garrapatas y tan famélico que parece un esqueleto en vida. Y otro más soporta severas y constantes palizas porque no comprende los comandos de su supuesto guardián. 

Estas lamentables incidencias, que antes escuchábamos horrorizados y de mil en cien, tristemente se han convertido en una cosa de prácticamente todos los días. Y todo porque la gente no se toma la molestia de conocer la fisonomía ni la psicología de los caballos. La mayoría, se empeña en tratarlos como tratarían –más bien, maltratarían– a cualquier otro tipo de mascota sin saber que con la doma natural, aprovechando los instintos naturales de los equinos, se logra mucho, mucho más, que entrenándolos a base de golpes y gritos.

¿Qué es la doma natural?

En la tradición de Dan “Buck” Brannaman, un vaquero americano cuya historia inspiró el filme The Horse Whisperer (El encantador de caballos), protagonizado por Robert Redford, el puertorriqueño José Bueno Félix parece poseer una habilidad casi sobrenatural para calmar caballos aparentemente rebeldes o nerviosos.

El entrenador –quien aprendió la disciplina de renombrados expertos en la materia como John Lyons, Pat Parelli y Clinton Anderson– se especializa en la llamada doma natural de equinos. José Bueno describe dicha especialidad sencillamente como “comunicación. Al contrario de la doma tradicional que practicaban nuestros abuelos con aperos que causaban dolor y humillación al caballo, porque eran a base de maltrato, la doma natural es comunicarse con el caballo en términos naturales para el caballo. Cuando lo empiezas con doma natural –prosigue–, el fundamento es a través de confianza, refuerzo positivo, felicitación y premio”. 

Como con la doma natural el animal nunca es golpeado, como no se le amarra ni se le castiga; como la disciplina está fundamentada en  lo que es el comportamiento natural del caballo y aprovecha sus instintos innatos para usarlos para nuestro beneficio, el resultado de todo ello es un caballo que “hace las cosas por gusto, no por miedo, porque el caballo quiere complacer”.

Lo que empieza bien, termina bien

José Bueno específica que hay dos tipos de caballo: “Está el que no ha sido maltratado y la doma natural puede aplicarse desde el nacimiento del potro. Y está el que ha sido maltratado, que ya es un caballo con trauma y necesita reentrenarse. Tenemos que ganarnos su confianza nuevamente y eso es más complicado, nos va a tomar tiempo”.

En el caso de los caballos maltratados, al igual que sucede con los humanos, el experto sostiene que hay animales que logran sobreponerse a sus traumas con la terapia de la doma natural. “Pero, hay otros que nunca pueden superarlo. Esos  caballos  van a representar un riesgo para cualquier ser humano”, abunda el experto, por lo que, en esos casos, recomienda que no traten de montarlos, que los dejen tranquilos y libres en una finca.

Con la doma natural, también, no importa la disciplina para la cual quiera emplearse el caballo –recreación, salto, paso fino, dressage, andadura–, se obtendrá “un nivel de entrenamiento óptimo, máximo, elaborado”. 

Cabe señalar, que cualquier caballo puede beneficiarse de este tipo de entrenamiento, sin importar su edad.

“Si no tienes paciencia, no tengas caballos”

Para entrenar bien a un caballo lo que hace falta es sentido común “y toneladas de paciencia– insiste José Bueno– porque la capacidad de atención de un caballo es como la de un niño de kínder. El mayor problema de los dueños de caballos es que no tienen paciencia; no son claros en lo que están enseñando y el alumno no los entiende. No le dan la oportunidad (al animal), no esperan a que comprenda lo que quieren”, acota.






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Entre 5 y 6:  Horas de nacido a partir de las que cualquier caballo, de cualquier raza, ya tiene completamente desarrollado su sentido de aprendizaje. Como animal de presa, esto es parte de su instinto de supervivencia porque, acabado de nacer, tiene que estar listo para correr con la manada en caso de amenaza de un depredador. 

99%:  Porcentaje de veces que, de acuerdo con José Bueno, los problemas de un caballo se deben a la persona que lo entrena, lo alimenta, lo baña o lo monta porque, inconscientemente, le enseña malos hábitos. 

Nunca...

1 le pegues a un caballo.  Obtendrás resultados momentáneos por medio de la intimidación, pero, a largo plazo, crearás malos hábitos y resentimientos de parte del animal.

2 te pares directamente al frente o detrás de un caballo porque, debido a su campo de visión, no te verá. 

3 lo cabalgues cuando haya acabado de comer. Esto puede ocasionarle cólicos.

4 dejes que la rutina dicte el comportamiento del animal.

5 ignores las señales de agotamiento o aburrimiento  durante el entrenamiento.

Siempre...

1 libera la presión  durante el entrenamiento para que sirva como premio. Ahí es cuando el caballo aprende el significado de la lección.

2 evítale cualquier tipo de dolor y así estará dispuesto a complacerte. 

3 entrénalo solo cuando estés relajado; con disciplina, pero con respeto.

4 entrénalo de manera consistente y continua para que así  el caballo lo aprovecha más.

5 divide el entrenamiento en pequeñas etapas hasta lograr la meta.

Para comunicarte con José Bueno Félix, entrenador de doma natural, o para participar en algunos de sus seminarios y talleres de doma, puedes llamar al 787-317-9568 o escribe a josebueno51@hotmail.com.