Lázaro es rescatado de un abismo
El animal, que aún no ha sido reclamado por nadie, cayó a 150 pies de profundidad.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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En el fondo del caño hay un negrito se titula el célebre relato del escritor puertorriqueño José Luis González. Y en el fondo de un barranco, precisamente, fue que encontraron a otro negrito, pero esta vez fue un perrito al que apodaron Lázaro porque, ciertamente, fue poco menos que milagroso que hubiera sobrevivido a una caída de alrededor de 150 pies hasta quedar atrapado en el abismo, entre dos lajas de piedra en una pendiente de agua.
Así lo narró a Primera Hora Jesús M. Cruz, encargado de la Unidad de Control de Animales, de Manejo de Emergencias de Caguas, quien, junto con Facundo Ayala, supervisor de rescate, y el oficial manejador de emergencias Joel Cruz, coordinó la logística del rescate del animal. También participaron en el mismo: Adrián Rivera, José Achang, Aníbal Laboy, Giselle Cotto y Víctor Rivera.
El grupo retiene la custodia del animal en lo que aparecen sus guardianes.
El rescate de Lázaro tuvo lugar luego que el jueves pasado un ciudadano de nombre Antonio Torres llamara al 9-1-1 para alertar sobre unos gemidos que provenían de una barranca en el barrio Cañaboncito, sector Enrique Vélez, en Caguas. Se trataba de los chillidos inconfundibles de un perro en apuros.
Preocupados por los lastimeros quejidos, un grupo se acercó al borde del precipicio. Así fue como vieron al perrito.
Rescatar a Lázaro no resultó tarea fácil. Para empezar, el salvamento tuvo que hacerse por medio de rapel, ya que solo descendiendo con cuerdas por la pendiente se podría acceder al animal.
A cargo de esa tarea estuvo el propio José M. Cruz, quien al llegar hasta el perro se dio cuenta de que un paso en falso más y el can probablemente hubiera perecido, pues la caída continuaba más allá de la superficie donde yacía.
Una vez el perro estuvo a salvo, Cruz y sus compañeros lo revisaron con detenimiento y, para sorpresa de todos, el animal no presentaba heridas de ninguna índole. Además, “estaba bien cuidado, estaba gordito y estaba limpio”, detalló Cruz.
Además del misterio de cómo cayó al barranco, los rescatistas se asombran por el hecho de que nadie ha reclamado ser el dueño del perro.
“Ese perro vivía en una casa –especuló Cruz– porque adentro no hace nada. Pide salir para hacer sus necesidades y sabe meterse al kennel él solo, y camina al lado de uno. Sabe pasear con collar y correa de pasear”, acotó.
Esta semana, Lázaro visitará al veterinario para hacerle los exámenes de rigor y castrarlo. Y, si nadie se identifica como su dueño, se evaluarán los hogares de las personas que deseen adoptarlo como mascota.
Lázaro, según Cruz lo describe, “tiene el pelaje larguito, lacio, negro azabache. Es dócil, cariñoso, calladito y juguetón. Pesa unas 30 libras y tiene alrededor de un año”.
Para más información sobre Lázaro, pueden llamar a la oficina de Manejo de Emergencias de Caguas, al 787-653-5508.

