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Mucho más que mascotas

Por Claudia Odiot-Rivera 07/31/2018 |11:45 p.m.
Un perro de servicio se adiestra solo para personas retadas por condiciones físicas, emocionales o psiquiátricas, por ejemplo, alguien que tenga problemas de movilidad, ceguera, sordera o ansiedad severa.  
Conoce qué son los perros de servicio, las exigencias de las líneas aéreas y lo que implica su entrenamiento.

¿Eres de las personas que acostumbra a viajar con tu animal de apoyo emocional?

Recientemente, varias aerolíneas, como United y American Airlines, exigieron limitar el acceso de estos animales en las cabinas. La exigencia surge luego de que las compañías alegaran que la mayoría no están entrenados como guías y no saben comportarse en espacios públicos.

La adiestradora certificada de perros de servicio, Odalis García, está de acuerdo.

Según la experta, el 95% de los perros que tienen el chaleco de servicio en Puerto Rico realmente son de apoyo emocional, cuya única exigencia es un entrenamiento básico de obediencia. No obstante, la entrenadora asegura que muchos ni eso tienen. 

“En Puerto Rico hay un abuso bien grande de lo que es un perro de apoyo emocional. Por esa razón las líneas aéreas han empezado a ser más estrictas”, indicó García. Asimismo, afirmó que inclusive los profesionales de la salud desconocen lo que amerita necesitar un perro de servicio.

El dueño de un perro de apoyo emocional solo puede exigir su entrada en lugares que reciben fondos gubernamentales y en las cabinas de los aviones. Sin embargo, el Americans with Disability Act (ADA, por sus siglas en inglés) permite el acceso de los animales de servicio a todo lugar cuya entrada esté abierta al público en general. El establecimiento, a su vez, solo puede preguntar si el perro es de servicio y qué tareas desempeña. 

Según García, la ley federal no requiere que se certifique un perro de servicio, pues considera que es un cargo adicional para una persona con diversidad funcional. No obstante, aseguró que la gente se aprovecha de esto y, sin saberlo, hacen daño a los que realmente lo necesitan. 

“Un perro de servicio se adiestra solo para personas retadas por condiciones físicas, emocionales o psiquiátricas, por ejemplo, alguien que tenga problemas de movilidad, ceguera, sordera o ansiedad severa”, dijo la entrenadora. 

En 2012, la experta trabajó junto a la exsenadora María de Lourdes Santiago para impulsar una medida cuyo fin era diferenciar un animal de servicio de uno entrenado. Además, establecería una distinción entre un animal de compañía y uno de servicio. 

“El proyecto buscaba poder garantizar esa confiabilidad en los servicios que dan personas como Odalis. Las personas piden certificaciones falsas por internet que a veces cuestan $80. Esto le quita credibilidad a las personas que lo necesitan”, señaló la exsenadora. 

La medida legislativa no pasó a ser ley. 

¿Cómo se entrena a un perro de servicio? 

Son pocas las personas que pueden comprar un perro de servicio. En Estados Unidos, el precio fluctúa entre $30 mil a $40 mil. Por tal razón, la entrenadora decidió crear la organización Animales Dedicados al Servicio de los Humanos Siempre (Dasha), una entidad sin fines de lucro cuyo fin es ayudar a proveer perros de servicio a personas que padezcan de condiciones físicas, mentales o emocionales.

Aunque el costo depende del tipo de servicio que este brindaría, la entrenadora expresó que suele adiestrar a un perro por un mínimo de $18 mil, pues el proceso demora de uno a dos años, más o menos.

Además, ofrece la opción de coadiestramiento, por el que cobra el 25% de lo que costaría si ella lo entrenara. Quien elija esta alternativa debe estar hábil física y mentalmente, pues ella lo educa para que él mismo, con ayuda de la profesional, adiestre a su perro. 

Aunque prefiere los “labradoodles”, por ser dóciles e hipoalergénicos, aseguró que un perro de cualquier raza puede ser de servicio, siempre y cuando tenga un buen temperamento. El proceso de entrenamiento es tedioso y repetitivo, pero García aseguró que tan pronto se quite el uniforme, el perro será una mascota como cualquier otra. 

“Un perro que está feliz con lo que está haciendo hace mejor el trabajo. El trabajar muchas veces es como jugar para ellos”, señaló la experta. “Yo tengo que asegurar el bien del paciente, pero también del perro. Ellos no pierden el alma, tienen un ‘bonding’ espectacular con su dueño más allá que una mascota”, añadió. 

García estudió en Highland Canine Training Center en Carolina del Norte, una de las entidades más prestigiosas del mundo en este tema y reconocida por muchas organizaciones nacionales e internacionales. 

Aunque comenzó con el fin de adiestrar perros para niños con autismo, dijo sentirse privilegiada de haber podido entrenar cerca de 100 perros de servicio para diferentes personas con diversidad funcional. 

“Estudié esto para hacerlo más accesible, por eso abrí la organización”, expresó García.

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