TU FIEL COMPAÑERO
Mami Dalia y papi Axel, llegué a ustedes como un piojito flacucho y tristón, y me convertí en el per..

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Mami Dalia y papi Axel, llegué a ustedes como un piojito flacucho y tristón, y me convertí en el perrito más feliz que cualquiera pudiera imaginar. ¡Qué dichoso fui durmiendo entre ustedes, con papi arrullándome como a un bebé y mami sobándome las orejitas! ¡Qué honor haber podido ser el lazarillo de mi perrihermano Piruli, luego que él perdiera sus ojitos! Desde mi nubecita en el paraíso canino, velaré por todos con amor y agradecimiento. Hasta siempre, Ponchito.

